
El teatro va, pero no IVA
Directores, actores y productores del ambiente teatral expresaron en la Cámara de Diputados su rechazo a la aplicación del IVA a los espectáculos.
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"La aplicación del IVA en los espectáculos teatrales significa, lisa y llanamente, la finalización de la cultura", expresó Julio Gallo, en representación de los empresarios del sector, durante un encuentro que la gente del teatro mantuvo anteayer con miembros de la Cámara de Diputados para expresar su disconformidad con las nuevas medidas impositivas anunciadas por el Gobierno. La improvisada comisión estuvo integrada por Alejandra Boero, Isaac Aizenberg, presidente de Argentores; Soledad Silveyra, Osvaldo Bonet, Nora Cárpena, Claudio García Satur, Juan Carlos Dual, Carlos Rottenberg, Linda Peretz, Julio Gallo, Pablo Kompel, Alberto Alonso, Gustavo Levit, Jorge Rivera López, Luis Brandoni, Lito Cruz, María Cristina Laurenz, Raúl Rizzo, Ingrid Pelicori, Horacio Peña, Roberto Mosca, entre otros actores, directores, empresarios y productores.
Fueron recibidos por el presidente del bloque radical de la Cámara de Diputados, Federico Storani, y por los diputados Martha Mercader y María del Carmen Banzas de Moreau (UCR), Fernando Solanas (Alianza Sur) e Irma Parentella (Frepaso).
Sin peronistas
Fue notoria la ausencia de los representantes del justicialismo, a pesar de que se esperaba la participación de Irma Roy. La diputada Moreau leyó un proyecto de declaración presentado por el bloque de la UCR de no avalar la aplicación del impuesto al valor agregado a las actividades teatrales, escénicas, y a los espectáculos públicos, que fue aprobada por unanimidad por la Cámara de Diputados de la Nación en la sesión del miércoles.
Además los parlamentarios invitaron a un grupo representativo de los asistentes a participar de la reunión que el ministro Roque Fernández tuvo ayer con los diputados de la Comisión de Presupuesto de esa Cámara.
Un golpe duro
El teatro argentino, frente a la situación general, viene sufriendo una profunda crisis económica que lo afecta por partida doble: por un lado, por la escasez de recursos y la falta de apoyo para realizar la actividad; por el otro, la merma de espectadores que no pueden solventar, en estos momentos, el valor de una entrada. Esta situación impulsó al nucleamiento de los distintos sectores del quehacer en el Movimiento de Apoyo al Teatro (MATE), que cobijó tanto a directores, actores, escenógrafos, periodistas, autores del circuito independiente, como a empresarios de salas comerciales y hombres de la cultura en general. Se tomaron medidas importantes que emularon la iniciativa oficial de reducir el valor de las localidades.Inclusive la Asociación de Productores de Teatro impuso el sistema de la "cuponera", como una forma de rebajar las localidades.
La aplicación del 10,5% adicional a las actividades teatrales y escénicas, que debería trasladarse al valor de las entradas, vuelve a agravar la situación previa.
Por este motivo, se movilizó la gente del quehacer teatral, que expuso dos puntos: en primer lugar, lo que se podría llegar a recaudar impositivamente sobre los espectáculos serían valores ínfimos que no afectarían las previsiones en materia de recaudación; como contrapartida, el gravamen, que incrementaría el precio de la entrada, incidiría en la afluencia de público y, en consecuencia, en la existencia del teatro argentino.
Federico Storani consideró como "muy desacertada la medida, ya que no condice con la iniciativa de fomentar la cultura y porque el teatro es una de las pocas actividades artesanales que subsisten".
Isaac Aizenberg, presidente de Argentores, expresó que "en el caso de los autores se trata del salario. Una imposición al salario es una barbaridad, porque mata una fuente cultural y el trabajo que la nutre constantemente. Se espanta al público, se hunde a los empresarios y finalmente se termina con los autores. La cultura no es un gasto, es una inversión que hay que defender a muerte".
"Hay que marcar -señaló Carlos Rottenberg- que los que hacemos teatro, en cualquier rol, estamos convencidos de la necesidad de que el teatro siga existiendo."
"¿Por qué nos atacan de esta manera?"
Alejandra Boero se preguntó: "¿Por qué nos atacan de esta manera? No sólo no pedimos nada, sino que nos vienen a sacar lo que nos pertenece. Este país tiene una cultura hecha a pulmón, en la que no siempre se ha hecho teatro con dinero sino con pasión. Es difícil que nos maten, somos cucarachas. Pero este impuesto es una puñalada grave y nos va a costar mucho reponernos. Ahora que estamos todos juntos, debemos luchar". "Lo que pretendemos -agregó Luis Brandoni- es que no se imponga gravamen a la actividad teatral. No se trata de pedir la excepción de impuestos a los que hacemos teatro. Cada uno de nosotros, que estamos en la actividad teatral, pagamos nuestros impuestos. Además, merece el apoyo del Estado porque el teatro no tiene salidas electromecánicas de reproducción, como el cine, la música o la televisión. El teatro es una manifestación única que no puede presentarse en simultaneidad." El reclamo presentado por los teatristas encontró eco en los legisladores presentes, pero el tema no se agota en esta instancia y como dijo Alejandra Boero: "El teatro está en pie de guerra para luchar por su subsistencia".
Sólo cabe esperar el debate parlamentario de la ley para ver qué decide el cuerpo legislativo.





