El tenor de un éxito
Lo clásico y lo popular conviven en el repertorio de intenso romanticismo de Andrea Bocelli, el cantante italiano que lleva vendidos tres millones de discos en todo el mundo
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¿Trivialización del canto lírico o refinamiento de la música popular?
Esta pregunta, que abre más de un espacio de debate, tantas veces planteada frente a cada recital multitudinario de algún tenor famoso o a cada incursión de este tipo de figuras en ámbitos alejados de su formación clásica, reaparece en estos días bajo otras formas. Las del fenómeno protagonizado por un cantante italiano llamado Andrea Bocelli.
La extraordinaria popularidad de este tenor italiano, apoyada en una particular combinación entre elementos musicales líricos y populares, logró eclipsar hoy a sus ilustres colegas Plácido Domingo, José Carreras o Luciano Pavarotti, quienes a su tiempo (y a su manera) también intentaron incursionar en terrenos ajenos a su formación: tangos, ritmos latinoamericanos, canzonettas o encuentros varios con estrellas de rock.
Bocelli, a quien su ceguera no le impidió estudiar piano desde los siete años y dedicarse a partir de allí a un concienzudo entrenamiento vocal, es hoy una estrella de clara formación clásica que, al mismo tiempo, puede incluirse en la más genuina tradición de la canción melódica popular italiana.
Solamente en la Argentina, su disco "Romanza", que reúne las mejores canciones de sus dos primeros trabajos, vendió más de 200.000 copias. A la edición local en italiano se sumó otra (igual de exitosa) con versiones en español de los temas "El silencio de la espera", "Vivir", "Por ti volaré", "Por amor" y el popularísimo "Vivo por ella", que fue cortina de la telenovela "Hombre de mar".
Como en todo el mundo
Este éxito local no hace más que repetir algo que ocurre en el resto del planeta, donde el cantante trepó a los tres millones de placas vendidas. En su última gira europea, logró colgar el cartelito de localidades agotadas en todas las ciudades donde se presentó.Lo mismo se espera para sus próximas actuaciones en Canada y en Estados Unidos.
La agenda de Bocelli no tiene respiros. La inmensa mayoría de su tiempo se reparte entre conciertos por todo el mundo y agotadoras giras promocionales, como la que lo trajo en los últimos días a nuestro país. Aquí se presentó en un programa especial de Canal 13, emitido anoche, y sólo actuó brevemente para el público en un recital organizado por una emisora de radio. Apenas cantó tres temas.
¿Cuál es la explicación del fenómeno Bocelli? En principio, su dotado registro cautivó a todos los públicos con cierta simpatía por lo lírico. Pero, a la vez, muestra una absoluta fidelidad hacia la tradición de la canción melódica italiana, sobre todo en los temas románticos más cercanos al pop. Canzonettas y arias de ópera populares completan un repertorio que atrae a multitudes.
En sus interpretaciones conviven esa susurrante entonación que es marca de fábrica de la mejor música popular de la península (en la línea de Claudio Baglioni o de Lucio Dalla, por ejemplo) y las demostraciones de potencia vocal, como para dejar en claro que todo se sustenta en una sólida formación operística.
También el marketing
Pero también Bocelli es un indisimulado producto del marketing a la moda. Reconoce, por ejemplo, que jamás participa de la elección de su repertorio, tarea que delega en su sello discográfico (aquí talla fuerte Caterina Caselli, una discreta cantante popular italiana de los años 70 hoy convertida en productora) y en su manager, Michele Torpedine, el mismo que maneja a Zucchero Fornaciari, el rockero italiano más conocido del mundo.
Tal vez por esto Bocelli se presta dócilmente, como muchas estrellas del pop, a la agotadora rutina de las giras promocionales y a compartir grabaciones con figuras tan eclécticas como John Miles, Sarah Brightman, Eros Ramazzotti o Marta Sánchez.
Del brazo de alguna traductora o asistente, siempre de buen talante aunque jamás pueda disimular su cansancio, Bocelli recorre el mundo reivindicando su amistad con Pavarotti, justificando su prescindencia en la elección del repertorio y dejando caer su frase preferida para responder a algún cuestionamiento proveniente del ámbito clásico más ortodoxo.
"Al fin y al cabo _sostiene_, yo no inventé nada. Todos los tenores, a lo largo de la historia, recurrieron al repertorio popular para acercarse al público sin perder su pasión por lo clásico. Yo estoy en esa línea".
Las claves de un fenómeno
- Datos:Andrea Bocelli nació en 1958 en Laitico, localidad italiana cercana a Pisa. Vive en los alrededores de Florencia. Está casado y tiene dos hijos.
- Perfil: desde los 7 años estudia piano y se convirtió en el ahijado artístico de Luciano Pavarotti. Su repertorio está integrado por arias populares, canzonettas y baladas pop.
- Trayectoria: en 1992, invitado por el cantante italiano Zucchero Fornaciari, empezó a ser conocido masivamente. Dos años después alcanzó la consagración en el Festival de San Remo, con la canción "Con te partiró".
- Popularidad: su disco "Romanza" vendió tres millones de placas en todo el mundo. En su última gira europea agotó las localidades en todas las ciudades en las que actuó.
- En la Argentina: "Romanza" lleva vendidas aquí más de 200.000 copias de dos ediciones, una en italiano y otra con versiones en español. El tema "Vivo per lei" fue cortina musical de la telenovela "Hombre de mar", y sigue primero en los rankings radiales.
Bocelli: la ópera siempre vuelve a su lugar
Perspectiva: el exitoso cantante de formación clásica dijo a La Nación que quiere profundizar su interés por el rock.
En principio, para Andrea Bocelli, la música fue un juego, una excusa para comunicarse con el exterior. Luego, sin quererlo, se fue transformando en la única preocupación en su vida. "Uno nace para esto y con ciertas características que se descubren con el tiempo. Es como si alguien naciera para ser pintor: cuando se ve el primer pincel y las pinturas, uno se siente atraído por eso. Mi madre me cuenta siempre que la música era un buen método para mantenerme tranquilo y relajado", confiesa el cantante italiano, en esta primera visita a la Argentina.
_¿Con quién se formó?
_Mi primer profesor de canto fue Luciano Bettarini; después, estudié con el que siempre fue mi ídolo, Franco Corelli, y actualmente estoy estudiando con el maestro Battaglia. Pero mi gran guía fue Luciano Pavarotti, con el cual estuve una semana cuando cantamos juntos en un festival. Fue muy importante compartir ese momento con él. Me dio muchos consejos y me trató como un padre a un hijo.
_¿Cómo fue el camino hasta llegar a su primer éxito de ventas?
_Para llegar al éxito uno necesita un gran componente de suerte. Yo tuve bastante, aunque al principio las cosas me fueron un poco mal. Y en ese sentido, el camino ha sido muy difícil, pero al final, cuando el destino se puso viento en popa, sucedieron grandes cosas.
_¿Usted es consciente de haberse constituido en una suerte de fenómeno de la música popular?
_No creo en los fenómenos. No existen. Lo que existe son las situaciones y los talentos que, cada tanto, en un determinado contexto histórico, consiguen emerger y abrirse camino.
_¿Y cómo define este contexto histórico, en cuya perspectiva usted aparece?
_Soy un cantante de ópera que profundiza su interés en el mundo del rock, pero probablemente éste es un momento en el cual el rock, el rap y las expresiones, por así llamarlo, de vanguardia son sólo fenómenos a la moda. En consecuencia, las músicas que tienen desde siempre una fuerza considerable, como la ópera, están volviendo a ganar el interés de la gente. Hoy, una manera de cantar como la mía tiene un espacio que no hubiera tenido veinte años atrás.
_¿Como definiría su propuesta?
_En realidad, no me atrevo a colocarle una etiqueta a mi música. Es el público el que debe definirla. Yo me preocupo por cantar y tratar de hacerlo bien.
_¿Cuál es el repertorio en el que se siente más cómodo: música clásica, canzonettas o pop?
_Mi repertorio es el de un típico tenor lírico. Estoy influido por lo que hicieron cantantes anteriores que podían interpretar tanto el repertorio popular como las obras más complicadas. Me acuerdo ahora de Caruso, que cuando cantaba los discos de canzonettas napolitanas producía el mismo fenómeno popular que los Tres Tenores hoy; o cuando Beniamino Gigli rodaba películas donde cantaba grandes éxitos, como "Mamma son tanto felice".
_Es curioso, pero usted delega en otros todo lo que tiene que ver con la elección del repertorio.
_Así es. Yo no lo elijo nunca.
_¿Pero no entran en juego cuestiones como influencias o gustos?
_Mire, si yo eligiera mi repertorio, jamás serían canciones de éxito.
_El éxito no es todo.
_Sí, pero mis gustos no van de acuerdo con los gustos de la gente.
_¿Cuales serían, entonces, sus gustos musicales?
_Ni siquiera me siento capaz de explicarlos. Las cosas que me conciernen difícilmente le afectan al gran público. Me gustan algunas músicas de estructura clásica que jamás llamarían la atención de nadie. Por lo tanto, dejo a mi sello discográfico, a Caterina Caselli y a los productores la tarea de elegir y probar. Luego decido.
_¿El éxito que usted cosechó no podría ser una puerta abierta para llevar adelante búsquedas personales?
_Cuando me dan las canciones, siempre las pruebo. Tienen que ser canciones que se adapten a mi voz. Sobre el resto, que cada uno haga su trabajo.
_Más allá de esta elección, ¿usted puede sentir las canciones que otros eligen como si fueran suyas?
_La capacidad de un intérprete radica en lograr integrarse con cada realidad artística, por diversa que sea, y hacerla suya. Cuando se cantan cosas escritas por Puccini o por Verdi, uno se instala en dos realidades distintas. Así ocurre al cantar el personaje de Cavaradossi o el de "Il Trovatore". Lo mismo pasa con las canciones populares.
_Usted está preparando un disco con canciones de autores clásicos ¿Cómo imagina su retorno a la lírica después de este paso tan resonante por el pop? ¿Lo aceptarán los puristas?.
_Si bien hay puristas que me aceptan de buena gana y otros de mala gana, yo nunca tuve problema con ellos. Yo creo que soy un gran purista por excelencia. El mundo de la ópera es un gran museo y quien entra allí debe saber aceptar las reglas del juego.
_¿Escucha más ópera que música popular o viceversa?
_La ópera me apasiona. Tiene momentos en que parece debilitarse o entrar en un ocaso, pero se rehabilita. Tiene una cualidad inmejorable, que es su extraordinaria fuerza artística y una vitalidad sin límites. Siempre vuelve a su lugar.
La lírica opina sobre un fenómeno popular
Las primeras figuras del canto lírico argentino dieron su opinión calificada sobre el fenómeno Bocelli.
Luis Gaeta: "Se nota que Andrea Bocelli tiene una preparación lírica, pero desconozco su verdadero alcance, porque eso no se puede apreciar desde un disco. Me gustaría escucharlo en vivo y sin amplificación. Nunca lo escuché hacer un aria o repertorio estrictamente lírico. Canta con un estilo particular y eso me gusta en un intérprete. Tiene que haber una manera de cantar que sea propia y atractiva para la gente. Me parece que cantantes como éstos contribuyen a que se eduque un poco más el oído de la gente que escucha música popular. Es bueno que haya un artista que acerque al oído del público una voz lírica. Y es mejor si eso los termina llevando al teatro. Yo particularmente escucho de todo, de los Beatles a Litto Nebbia. La única frontera que hay es la de la música buena y mala".
Ricardo Yost: "Lo de este chico no sé bien dónde encuadrarlo, porque tendría que verlo en vivo. Ahora se hacen milagros con los compactos, pero a lo mejor este intérprete tiene una voz estupenda en vivo. Lo que a mí me gustó de este cantante es poder escuchar una voz popular que sea semilírica. Es agradable escuchar su tono de voz en esta música. Tiene un color y un timbre muy adecuado que realmente me gustó. No sé si su aparición va a acercar la ópera a otro público. Ojalá que la música lírica tuviera la misma trascendencia _entre los jóvenes_ que Fito Páez y Charly García. Lo popular tiene que tener calidad, eso es lo principal. Por ejemplo, en Charly García, que a mí particularmente no me gusta, hay que reconocer que tiene una enorme calidad como músico y es popular".
Eduardo Ayas: "No lo pude escuchar demasiado, pero no me parece mal su inserción en la música popular con ese tipo de voz. La historia está plagada de cantantes de ópera que han abordado la comedia musical. Hay casos felices de cantantes que han aportado sus estilos dentro de una medida, porque hay un techo y un piso para todo. También, hay casos infelices cuando se aborda el tango y el estilo queda lastimado y desfigurado. Lo de Bocelli puede ser beneficioso. No tengo prejuicios sobre la música que hace. También los megaconciertos son buenos, porque ayudan a difundir la lírica. Eso abre un camino para la gente que no tenía acceso a la ópera. Pero lo negativo es que se pierde la calidad. Es bueno que los cantantes líricos hagan un repertorio popular que sea de calidad".
Cecilia Díaz: "No me parece que sea censurable que haga un repertorio más inclinado a la música popular. Inconscientemente, todos los cantantes líricos queremos hacer de todo _con calidad_, pero a veces no podemos. El público tiene una cultura auditiva donde no está incorporada la ópera. Bocelli hace una música con melodía y en definitiva la ópera es una gran línea melódica. Lo que pasa es que, a veces, hay mucha gente de la clásica que tiene prejuicios con este tipo de cantantes. Y, sin embargo, a la gente joven le gusta mucho Bocelli. Es bueno que puedan escuchar, en su repertorio popular, canciones con otro tipo de emisión de voz. Se dan cuenta de que existen otras cosas. Después, esa voz la asocian con la ópera y se van acercando a una realidad lírica que les termina gustando".
Marcelo Lombardero: "Tiene una buena técnica, sabe lo que hace y canta de verdad. Pero no contribuye a un acercamiento de la gente, ni a la "popularización" de la ópera. El tema de la difusión de esta música pasa por otros canales. No me interesa lo que hace Andrea Bocelli. Tengo una dicotomía sobre si este tipo de cantantes ayuda a que la gente se acerque a la ópera. En principio, este género es teatral, y si le sacás eso, creo que se pierde mucho de su atractivo. También se han hecho muchos inventos invocando la música clásica o haciendo referencia a ella. Un caso es el de Richard Clayderman, ese pianista que tocaba con dos dedos, y creo que la gente que lo seguía jamás se inclinó a comprarse un disco con una sonata de Brahms. Por eso, creo que a Bocelli hay que aceptarlo como un producto comercial, muy bien hecho, para la gente que escucha música popular.






