El tour de jubileo: intrincados asuntos de familia

Fuente: LA NACION
Jazmín Carbonell
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30 de abril de 2018  

Buena / Autoría: Leni Rodríguez, Irina Ramírez / Dirección: Pablo Keuz / Intérpretes: Eduardo Marcos, Irina Ramírez, Fernanda Bigotti, Tomas Baillie, Christian Romano, Lucía Andrada, Leo Canale / Luces: Maxi Pastorelli, Pablo Keuz / Escenografía, vestuario y edición musical: Keberg producciones / Sala: Border, Godoy Cruz 1838 / Funciones: martes, a las 20.30 / Duración: 80 minutos.

Hay obras que ocultan más su conflicto central, que tardan más en descubrírselo a la platea, que simulan tener muchos ejes dramáticos. Pero, en el fondo, los temas universales son pocos y esto es algo que va quedando claro y bien expuesto cuando al transcurrir las escenas emerge el nudo fundamental. En El tour de Jubileo, aunque sucedan muchas cosas, aunque haya más personajes de lo que se acostumbra en la escena independiente -ocho es bastante para este tipo de situación conflictiva bien familiar y de living-, es la herencia que dos hermanos tienen que solucionar lo que va a hacer avanzar la acción de la obra. En el medio, claro, rencores, pasados que vuelven y un largo etcétera conocido por la inmensa mayoría.

Jubileo y Teresa son hermanos, él se vino a la ciudad dejando atrás los aires de pueblo y campo que Teresa aún conserva como estilo de vida. En ese desarraigo está implícita una profunda crítica a su familia terrateniente y una búsqueda de aires más bohemios ligados a campos intelectuales y artísticos que cosechó en la ciudad. Con él, además, vive Verónica, la hija de Teresa, una politóloga a punto de doctorarse, crítica también de los prejuicios e imperativos sociales que inundan a su familia, allá en Salliqueló. Con la distancia, sobrina y tío han podido forjar una relación muy cercana y llena de complicidades y entendimiento.

Pero la muerte de un familiar cercano tuerce el curso de las cosas y entonces Jubileo y Teresa se reencuentran para solucionar asuntos de herencia. La distancia de todos estos años se interrumpe y los hermanos deben encontrar una solución, o al menos intentarlo.

La escenografía muy cuidada, llena de detalles para representar lo más fiel y miméticamente este departamento de Jubileo al que llegan no solo Teresa, sino una psiquiatra, el jefe de Verónica y amigos de Jubileo para tratar de comprender qué le sucede a este hombre que subido a su bicicleta fija cree estar compitiendo en el Tour de France. Por momentos la cantidad de personajes, de acciones complementarias, de objetos, luces y humo obstaculizan la trama principal y hacen que el desarrollo de los hechos sea más largo y confuso de lo necesario.

En definitiva, en el teatro menos es más, porque en esos vacíos el espectador debe hacer la tarea y gracias a su imaginación llenar esos espacios. Los actores Eduardo Marcos e Irina Ramírez, como tío y sobrina, hacen un buen dúo, que seguro podría profundizarse.

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