
El último legado de Cadícamo
Un CD con tangos instrumentales interpretados por grandes figuras del género
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Enrique Cadícamo se fue de este mundo cerca del tercer milenio (murió el 3 de diciembre del último año). Pero dejó para el nuevo siglo una serie de piezas que se presentan en el CD "Cadícamo 2000", donde participan varias figuras del género.
Lo más llamativo de esta obra es que sólo incluye temas instrumentales. Porque a pesar de que su labor como compositor aparece en temas como "El cuarteador" y "Tres amigos" (entre otras firmadas con el seudónimo de Rosendo Luna), Cadícamo es conocido como uno de los mayores poetas del tango.
"Tenía una base musical firme. La primera vez que lo vi puso frente al piano una partitura complicada y comenzó a tocar", recuerda el músico y periodista Gabriel Senanes, encargado de los arreglos y la dirección musical de la placa. "Enrique decía que a un poeta no le venía nada mal saber un poco de teoría y solfeo. Pero él sabía bastante más que eso. Creo que esto fue un tributo a sus compañeros músicos, a los compinches que escribieron temas con él. Además, se planteó desafíos todo el tiempo. Hizo teatro, periodismo, escribió poesía, cuentos, un guión para cine. Se sentía cómodo cuando salía de la rutina y escribir música instrumental era una manera." Además de estar sólo integrado por obras instrumentales, otra de las curiosidades es la estética que el poeta buscó para ambientar sus músicas. Su idea era acercarse a los comienzos del tango y rescatar la negritud que llevaba implícita.
Para darle forma a este trabajo, contó con la complicidad de Senanes. "Nos conocimos hace unos ocho años. Se dio una relación muy intensa, nos veíamos seguido -recuerda el músico-. El quería que hiciéramos algo juntos y, aunque yo no soy tanguero, supongo que pensó que lo haría con responsabilidad."
Cadícamo trabajó sobre estas piezas hasta último momento, incluso desde la cama del sanatorio. "Luego lo tuve que terminar. Tenía una pila de apuntes, partituras e ideas muy aventuradas. El desafío de los arreglos era meterse en la atmósfera que quería representar; en el momento inicial del tango, pero con cierto anclaje en lo actual. Fue bravo, devastador. Pero yo fui felizmente inducido a entrar en un terreno que no me era propio, lo tomé prestado de Cadícamo. Tengo muchos amigos tangueros pero él me trasmitió muchas claves", admite.
Seleccionado de figuras
Los encargados de registrar el material integran un verdadero seleccionado tanguero: "El papel de los músicos que participan fue decisivo. Con Cadícamo habíamos hablado bastante del tema, porque la idea no fue sólo convocar a buenos músicos sino a quienes pudieran sintonizar la idea estilística. No hay discos de estas características para tomar de referencia", explica el arreglador.
La lista puede comenzar con los bandoneones: Leopoldo Federico, que iba a tocar en cuatro temas y finalmente grabó ocho: "Su participación es increíble. Lo mismo que las de Marconi y Pane", explica el arreglador. Las guitarras quedaron en manos de Aníbal Arias, Lucho González y Ricardo Domínguez. El equipo se completa con Fernando Suárez Paz en violín y como solista de la sección de cuerdas que aparece en dos temas; Nicolás Ledesma y Oscar De Lía en piano; Horacio Cabarcos y Oscar Giunta en contrabajo, y Alejandro Oliva en percusión.
Esta edición es una coproducción entre varios amigos de Cadícamo, la editorial argentina que publicó la mayoría de sus obras, Fermata (editora brasileña) y la señal de cable Sólo Tango. El lanzamiento será el 9 de diciembre por el nuevo sello discográfico y sitio de Internet Tangocity, y la distribución estará a cargo de Musimundo. Los productores esperan poder presentarlo en esa fecha, durante un festejo adelantado del Día Nacional del Tango.
Génesis tanguera
El material de Cadícamo reúne cerca de una veintena de obras. Catorce de ellas aparecen en este disco. "Sinfonía de arrabal", el tema que abre el CD, es una buena síntesis del concepto que Cadícamo quería desarrollar. Desde una rítmica vivaz y bien marcada que juega entre el tango y la milonga, el músico teje su melodía sobre una urdimbre gestada en los momentos iniciales del género.
También sirve de preludio de una estética que en el resto de los tracks sumará elementos de distintas épocas: estructuras que se acercan a las orquestas típicas, giros románticos y hasta toques surgidos en la segunda mitad del siglo XX.
Excepto en temas como "Solamente para negros", donde los parches asumen un papel fundamental, la percusión se ubica en un segundo plano y allí se define como excelente condimento. Algo similar ocurre con la forma antigua de acentuar el tango, protagonista de piezas como "Maipú Pigall" y "Color tango", y punto de partida que el músico utiliza para desprender otros matices. Una variedad que deja expuesta en la bella melodía de "La ingrata", los románticos "Violines de la noche", "Recordarás" y "La dama chic" (con finos dúos de violín y bandoneón), y en la mixtura de estilos de "Adiós muñeca".
La última aventura de don Enrique fija su timón en dirección a ese tango de principios del último siglo, pero en su camino recoge varios elementos de los últimos cien años de tango.




