Ella era una modelo en auge de 17 años y él tenía 40 y había dejado atrás su época de gloria: la historia de amor que impactó a todo un país
Durante un evento, Pelé cruzó miradas con una joven irresistible ante sus ojos: Xuxa; sin embargo, lejos estaba de ser la estrella que se convertiría luego; romance, celos y el adiós
9 minutos de lectura'
A comienzos de la década del 80, Brasil asistía al nacimiento de una de las parejas más inesperadas del espectáculo y el deporte. De un lado estaba Pelé, considerado por entonces uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos. Había ganado tres Copas del Mundo y era reconocido en cada rincón del planeta. Del otro aparecía una joven rubia de sonrisa inconfundible que todavía estaba lejos de convertirse en la gran estrella de la televisión infantil latinoamericana: Xuxa.
Cuando comenzaron a verse, las diferencias entre ambos eran evidentes. Pelé tenía 40 años y llevaba más de dos décadas conviviendo con la fama. Había dejado el fútbol profesional poco tiempo antes, tras su paso por el New York Cosmos, y era un personaje de reconocimiento internacional.
Xuxa, en cambio, era una joven de 17, trabajaba como modelo, realizaba campañas publicitarias y empezaba a aparecer en revistas y programas de televisión. Era conocida en el ambiente de la moda brasileña, pero todavía nadie imaginaba que terminaría transformándose en una de las mayores figuras del entretenimiento infantil del continente. La diferencia de 23 años entre ambos llamó la atención desde el primer momento y convirtió al noviazgo en tema permanente de conversación en la prensa brasileña.
El encuentro que cambió la vida de ambos
Aunque con el paso del tiempo circularon distintas versiones sobre el primer encuentro, los propios protagonistas coincidieron en que se conocieron a fines de 1980, durante un evento social vinculado al mundo publicitario y de la moda en Río de Janeiro. Pelé quedó inmediatamente cautivado por la espontaneidad y el carisma de aquella adolescente.
Xuxa, por su parte, reconocería años después que para una joven brasileña era imposible permanecer indiferente frente a alguien que ya era un símbolo nacional. Él no era simplemente un exfutbolista. Era Pelé.
La relación avanzó rápidamente y, poco después, dejaron de ocultarla. Las fotografías de ambos comenzaron a aparecer en las revistas de mayor circulación del país. Cada salida pública generaba titulares y comentarios. Para muchos brasileños, la pareja representaba la unión de dos celebridades pertenecientes a universos completamente distintos.
Durante buena parte de la primera mitad de los años ochenta, Xuxa y Pelé fueron prácticamente inseparables. Asistían juntos a fiestas, eventos deportivos, actos benéficos y programas de televisión. La presencia de fotógrafos era una constante y cualquier aparición pública ocupaba espacio en la prensa del corazón.
Sin embargo, mientras el romance crecía, también lo hacía la carrera profesional de Xuxa. Su imagen empezaba a imponerse en el mundo de la publicidad. Desfilaba para importantes marcas, protagonizaba campañas nacionales y recibía cada vez más propuestas vinculadas con la televisión.
Pelé observaba ese crecimiento con orgullo, pero también con cierta preocupación. Con los años, la propia Xuxa admitiría que la enorme popularidad de ambos convirtió la relación en un desafío permanente. Prácticamente no existían espacios para la intimidad y cualquier decisión era comentada por los medios.
O Rey celoso
Décadas después, cuando ambos ya hablaban de aquella etapa con la serenidad que da el tiempo, coincidieron en que el afecto fue genuino. Nunca negaron haber vivido una historia de amor importante. Sin embargo, Xuxa también reveló aspectos menos conocidos de la convivencia. En diferentes entrevistas sostuvo que Pelé era muy celoso y que, en ocasiones, intentaba influir en cuestiones relacionadas con su forma de vestir, sus amistades o su actividad profesional. No presentó esas situaciones como episodios de violencia, pero sí explicó que, con el paso del tiempo, empezó a sentir que necesitaba mayor independencia para desarrollar su carrera y tomar sus propias decisiones.
Pelé, por su parte, evitó profundizar en esas diferencias, aunque reconoció que ambos atravesaban momentos muy distintos de sus vidas y que sostener una relación de semejante exposición pública no resultaba sencillo.
Mientras tanto, la carrera de Xuxa seguía creciendo a un ritmo vertiginoso. Y ese éxito terminaría modificando para siempre el equilibrio de la pareja. El crecimiento profesional de la rubia fue tan rápido como inesperado. A mediados de la década de 1980, la joven modelo que había comenzado a ganar notoriedad en campañas publicitarias, ya recibía propuestas para conducir programas de televisión. Su carisma frente a las cámaras era evidente y los productores intuían que estaban ante una figura impactante.
Mientras tanto, Pelé seguía siendo uno de los brasileños más famosos del mundo. Aunque había dejado el fútbol profesional en 1977, su agenda continuaba repleta de viajes, compromisos comerciales, conferencias y actividades como embajador del deporte. Los dos vivían bajo una exposición permanente. Pero cada vez compartían menos tiempo.
Dos vidas, caminos distintos
Con el paso de los años, la diferencia de edad -que desde el comienzo había despertado comentarios, más en esas épocas- comenzó a reflejarse también en los proyectos personales. Pelé ya había construido una carrera extraordinaria y atravesaba una etapa de consolidación como figura internacional.
Xuxa, en cambio, apenas empezaba a descubrir todo lo que podía llegar a lograr. Las oportunidades laborales se multiplicaban y ella estaba decidida a aprovecharlas. En distintas entrevistas concedidas muchos años después, la conductora brasileña recordó que aquella etapa estuvo marcada por una creciente necesidad de independencia. Explicó que deseaba tomar sus propias decisiones, desarrollar su carrera sin condicionamientos y construir una identidad profesional que no dependiera de ser “la novia de Pelé”.

También habló de los celos del exfutbolista. Sin dramatizar la situación, contó que a él le molestaban algunas sesiones fotográficas, determinadas amistades y ciertos aspectos de su trabajo como modelo. En una entrevista televisiva llegó a afirmar que, en aquel momento, sintió que la relación limitaba parte de la libertad que buscaba para desarrollarse profesionalmente.
Pelé nunca respondió con dureza a esas declaraciones. Cuando fue consultado sobre el tema, prefirió destacar el cariño que había existido entre ambos y admitir que sostener una relación de semejante exposición mediática nunca había sido sencillo.
El final de la historia de amor
Hacia 1986, después de casi seis años juntos, la pareja decidió poner fin a la relación. No hubo escándalos públicos. Tampoco acusaciones cruzadas. La separación fue relativamente discreta para dos personas acostumbradas a ocupar tapas de revistas y programas de espectáculos. Con el tiempo, Xuxa resumió la ruptura de manera sencilla: ambos estaban viviendo momentos muy diferentes y ella necesitaba recorrer un camino propio. Poco después llegaría el gran salto de su carrera.
En 1986 comenzó a conducir Clube da Criança y, dos años más tarde, alcanzó un éxito extraordinario al frente de Xou da Xuxa, el programa que la transformó en la mayor estrella de la televisión infantil brasileña y, posteriormente, en un fenómeno de toda América Latina. Millones de chicos crecieron cantando sus canciones y viendo un ciclo que se exportó a numerosos países, incluida la Argentina, donde alcanzó índices de popularidad extraordinarios.

Pelé siguió otro camino. Convertido en un auténtico embajador global del fútbol, continuó participando en campañas internacionales, actividades solidarias y eventos deportivos. Su figura trascendía largamente el deporte y era recibida con honores en prácticamente cualquier país que visitara.
Lo que dijeron muchos años después
El paso del tiempo suavizó las miradas sobre aquella historia. Lejos de alimentar polémicas, tanto Xuxa como Pelé hablaron del romance con respeto. Ella reconoció que fue una relación importante en su juventud y que convivir con una personalidad tan admirada le permitió conocer de cerca el impacto mundial que tenía el exfutbolista. Al mismo tiempo, admitió que esa experiencia le enseñó la importancia de preservar su autonomía y de no renunciar a sus propios proyectos.
Pelé, por su parte, siempre evitó convertir el pasado en motivo de controversia. Cuando recordaba aquellos años, lo hacía destacando el afecto que había existido y deseándole lo mejor a quien, con el tiempo, también se convertiría en uno de los grandes símbolos de Brasil.
Cada uno siguió adelante con su vida sentimental. Xuxa mantuvo años después una muy conocida relación con el piloto brasileño Ayrton Senna, antes de iniciar una larga etapa junto al actor Luciano Szafir, padre de su hija Sasha. Desde 2012 comparte su vida con el actor, músico y conductor Junno Andrade, de 62 años.
Pelé, por su parte, volvió a casarse y formó nuevamente una familia. Tras una vida marcada por triunfos deportivos sin precedentes, falleció el 29 de diciembre de 2022, a los 82 años, como consecuencia de un cáncer de colon que se había agravado en los meses anteriores.
Un romance que quedó en la memoria de Brasil
Hubo historias de amor más largas y otras mucho más escandalosas dentro del mundo del espectáculo. Sin embargo, pocas tuvieron el impacto que generó la relación entre Xuxa y Pelé. Él era el ídolo deportivo más grande que había dado Brasil. Ella estaba destinada a convertirse en la conductora infantil más famosa del país y en una figura que conquistaría a millones de chicos en toda América Latina.
Cuando comenzaron el romance, uno ya era una leyenda y la otra apenas soñaba con abrirse camino frente a las cámaras. Cuando se separaron, ambos entendieron que sus vidas avanzaban en direcciones distintas.
Décadas después, la historia sigue despertando curiosidad no por los rumores que alguna vez alimentaron las revistas del corazón, sino porque reunió a dos personajes fundamentales de la cultura popular brasileña en un momento decisivo de sus vidas. Fue un amor que ocupó titulares, acompañó el nacimiento de una estrella y confirmó que, incluso para quienes parecen tenerlo todo, el éxito profesional no siempre alcanza para sostener una relación.
- 1
2Desvincularon a Oscar “El Cholo” Gómez Castañón de Rivadavia
- 3
Bradley Cooper y Gigi Hadid despertaron rumores de una boda secreta: el detalle que alimentó las versiones
- 4
Patricia Palmer: la química con Mario Pasik, su infancia en Mendoza y el matrimonio “nefasto” del que escapó al venir a Buenos Aires
