En el San Martín, ahora también pintan boquitas
El tánden Schussheim-Aráiz estrena su versión del texto de Manuel Puig.
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La actividad en el octavo piso, en el estudio del Ballet Contemporáneo, y en la Sala Casacuberta del Teatro San Martín es febril, un clima que nada tiene que ver con el del provinciano pueblo de Coronel Vallejos, lugar imaginario donde se ubica la acción de "Boquitas pintadas", la novela de Manuel Puig (que el autor calificó como folletín) que Oscar Aráiz (57) y Renata Schussheim (48) están montando (codirigiendo, cocreando, "co, co, todo", dice Renata, autora también del vestuario) en ese teatro.
Fecha de estreno: el jueves, en la Casacuberta. A esta altura, el tándem está literalmente devorado por la obra y por los últimos preparativos: corren de los ensayos a dar indicaciones de diversa índole al personal involucrado (artesanos, modistas, sastres) en la puesta. En la oficina delBallet Contemporáneo, búnker de Renata yOscar, los dos no cesan de hacer llamadas por teléfono ni de atenderlo. Están en mil y un detalles, hasta el punto de postergar compromisos, como una cita con el odontólogo.
Ninguno de los dos explica fehacientemente en qué rubro se califica esta versión. "Digamos que se une la danza (que interpreta el Ballet Contemporáneo del SanMartín, que Oscar dirige) con el teatro (participan los actores Inés Vernengo -asimismo bailarina-, Mausi Martínez, Cecilia Elías, MarioFilgueira, Tony Lestingui, Pedro Segni y Andrea Chinetti (integrante de la compañía de danza), con la escenografía (de AlbertoNegrín), la iluminación (Roberto Traferri) y la música (de EdgardoRudnitzky), todo en simbiosis."
-¿Ubican la acción en la misma época que figura en la novela de Puig?
-Sí, entre los años treinta y cuarenta -dice Renata-. En realidad, la época no se intuye tanto por la escenografía, austera y despojada, como por el vestuario y el maquillaje. En esto, hice una mezcla de las dos décadas, que para mí significan las más llamativas y maravillosas en cuanto a ideas de moda.
-Hace mucho que tienen ganas de realizar un proyecto que involucre a Manuel Puig. ¿Desde cuándo?
-Por decir un tiempo -continúa-,hace quince años que este proyecto está en nuestros corazones.
-Aparte del diseño del vestuario, ¿por qué te entusiasmó esta obra para crear y dirigir junto a Oscar?
-Teníamos el deseo de hacer algo auténticamente argentino, muy nuestro. "Boquitas..." conjuga eso y Puig es uno de los autores más importantes de la literatura nacional. Plantea un universo que nos subyuga, atrapa, interesa y divierte a ambos. Entonces, los dos nos fascinamos con la idea, al margen de que es uno de los títulos más renombrados de Manuel, que ya se hizo en cine.Por esta causa, hacer otra versión tiene sus pros y sus contras. El que no conoce "Boquitas..." por no haber leído el libro sabe de qué se trata por haber visto la película. Pero es la primera vez que se lleva a escena.
-¿Qué les atrajo del tema?
-Sobre todo -dice Oscar- nos atrae la época, los años treinta y cuarenta, y cómo Puig muestra fehacientemente una mentalidad, una forma de educación y de conducta que caracteriza la idiosincrasia de aquel tiempo. Hay factores que influyeron a esa sociedad pueblerina y que le dieron sus características. Soñar a través del cine, con los argumentos y estrellas de las películas, y dejarse llevar con la misma ensoñación por la radio y sus novelas no eran sólo distracciones, sino claves de la identidad de esa gente. Con estos elementos creaban un mundo idealizado. Los personajes de la novela llegan a tener dos vidas, una de su realidad cotidiana y otra construida con sus fantasías. Este contraste crea un abismo muy oscuro en la interioridad de sus personalidades.
-El ámbito no es mundano, ya que el argumento se desarrolla en un pueblo...
-Mi idea es que Coronel Vallejos -explica Renata- es como un Peyton Place nacional.
-Para esa gente -agrega Oscar- de pueblo, venir a la Capital también era un ideal, quizás el mayor. Por eso, tanto el vestuario como la ambientación dan la sensación de un sueño, como lo que sucede en las películas, pero vivido por los personajes como auténtico.
-¿Definen a los personajes tal como los muestra Puig?
-Claro -dice Renata-, porque lo que tiene de interesante el libro es la constante dualidad de los personajes. En todo hay una fina ironía, cierta hipocresía que los define, aunque ninguno es totalmente bueno ni tremendamente malo. La mirada de Puig es bastante piadosa.
-Puig no hace juicios morales -agrega Oscar-. Quizás ésta sea una característica de su técnica literaria. Cuenta una historia sin contarla.Es uno quien tiene que encontrarla. "Boquitas..." no tiene un argumento lineal; son cartas. A través de ellas uno se va imaginando qué pasa con cada uno de los personajes.De allí, se hila la historia y la relación entre unos y otros.
-Con estos elementos, ¿qué forma le darán a su versión?
-Queremos hacer una integración de técnicas. Volver al teatro de Artaud, al teatro oriental, donde danza, texto y música conforman un todo; no hay limitaciones muy precisas. Esta forma de integrar las tres áreas la estoy trabajando desde hace un tiempo. Renata lo viene haciendo a la suya, ya que no en balde sus exposiciones como artista plástica tienen su estilo, perfumes, situaciones teatrales que adjuntan todo y penetran los sentidos al unísono. Para ella, éste es un paso adelante, coherente con lo que viene buscando. Y en todo caso, es mejor y más feliz que lo hagamos juntos.
-Yo no me meto en la coreografía;ése es el métier deOscar. Pero tengo una visión general que puedo utilizar para indicar intenciones, mayor o menor intensidad en ciertos movimientos o escenas...
-¿Qué indicaciones les dieron a los intérpretes para la comprensión de sus personajes?
-En el inicio, antes de los ensayos, con Oscar hicimos un trabajo de edición de películas nacionales de aquellos tiempos para darles la idea de formas de hablar y de prototipos de nuestro cine que, de alguna manera, condicionaron la idiosincrasia del ser argentino. Por ejemplo, Juan Carlos Echepare, protagonista de la novela, también puede verse en los films y su personalidad es prototípica. Es el atorrante que no estudia, el seductor, el que hizo algunas macanas, robó o estafó, pero quiere a la "viejita" y que, finalmente, es un simpático. Este personaje conforma un arquetipo muy nuestro, que tanto rescató la cinematografía como supo reflejarlo Puig. De tal modo, para los que interpretan la obra, ver films de aquella época les sirvió de ayuda para el desarrollo de sus papeles.
-Ninguno de los dos vivió la época de la novela. Sin embargo, ambos sienten fascinación por esos años. ¿Por qué?
-A nivel estético -se exalta Renata- fueron los más elegantes, sobre todo, los años treinta, porque había un amor, una elaboración muy detallista en cada prenda. En los años cuarenta, la ropa fue más austera, como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial.
-También -tercia Oscar- la fascinación proviene de factores cercanos a nuestras infancias. Creo en lo que dice Kantor, que todo sale de esa etapa de la vida. Para nosotros, esa época, la de "Boquitas...", actúa como disparadora de recuerdos, de cosas que escuchamos que decían nuestros padres, que leímos y sentimos.
-¿Tenían atracción por el cine?
-A mí me encantaba -continúa Aráiz-.Sobre todo porque mi madre era una cinéfila consumada. Yo iba muchísmo al cine con ella y recuerdo, entre otras películas, "Los pulpos", conOlga Zubarry, y también algunas de Mecha Ortiz (la actriz favorita de Manuel Puig).
-A mí me gustaban las películas de Enrique Serrano, las comedias. Pero después me atraparon las de terror. Recuerdo que, después de ver "El vampiro negro", con Natán Pinzón, me moría de miedo de volver tarde y sola a mi casa.
-Renata, ¿la atracción de hacer esta obra vino porque admirabas la personalidad literaria de Manuel Puig o por "Boquitas..." en sí?
-Fue por Manuel, por eso dije que hacía mucho tiempo que deseaba hacer algo de él, ya que hace quince años lo conocí, por intermedio de AntonioGasalla y otros amigos comunes, en un viaje que realicé a Río de Janeiro, donde Puig residía. Comenzamos la idea de un proyecto, que luego se truncó. Fue justamente cuando Manuel debió irse de Brasil (después residió en México, donde murió) porque la situación en ese país era muy peligrosa para vivir.
-Oscar, vos señalaste que habías empezado este camino de entrelazar danza, teatro y música anteriormente. ¿Cuándo y con qué obra ocurrió?
-Posiblemente, se hizo más notorio cuando monté en el extranjero "El público", de García Lorca. Le di a esa obra un tratamiento parecido al que le estoy dando a "Boquitas...".
-Después de más de veinticinco años juntos, ¿pueden decir por qué se llevan tan bien?
(Muertos de risa y hablando al unísono.) -Hace veintiocho años -dice Oscar-que estamos juntos. Exactamente, nos conocimos en noviembre de 1967, cuando yo estrené "Crash".
-¿Te lo cuento yo? Fue mágico -explica Renata-. En esa época, cuando era muy "jovencita", yo dibujaba en tanto escuchaba el adagio de Albinoni, música que no conocía nadie hasta que fue devorada por las telenovelas. Tenía 16 años y presentaba mi primera exposición en la galería "El laberinto", de HugoBonani. Fui al Colón y vi "mi" música, la de Albinoni, con la que yo me inspiraba para dibujar, en un ballet en escena, el pas-de-deux "Halo", de Oscar. Cuando salí, tuve la sensación de que estaban bailando lo que yo imaginaba en mis dibujos. Volví a la galería y le comenté a Bonani que había visto algo maravilloso y que tenía que conocer al autor, Oscar Aráiz. Casualmente, Oscar pasó un día por la galería y nos contactamos. Desde entonces, seguimos juntos.
-Hasta ese momento no se te había ocurrido diseñar vestuarios...
-El fue el culpable! Fue quien me inició. En aquel momento, Oscar había recibido una propuesta para montar una ópera en el Teatro Alvear. Me llamó y me preguntó si deseaba realizar el vestuario. Me embalé muchísmo y empecé a trabajar. Lo divertido fue que Oscar, por algunos malentendidos, renunció al proyecto y yo me quedé pagando. En realidad, el nacimiento de nuestro "matrimonio" artístico fue cuando Oscar creó "Romeo y Julieta". Yo no sólo me iniciaba como vestuarista, sino con la gente de danza. Esto es más difícil que crear ropa para gente de teatro, que no se mueve como los bailarines. Así, aquel elenco actuó como conejillo de Indias.
-Nos entendemos sin palabras. Con Renata escuchamos una música, le digo qué obra quiero hacer y de ella surgen ideas que son exactamente lo que yo imagino. Nos alimentamos mutuamente. Ahora que lo pienso, no nos peleamos nunca. Discutimos, pero no pasa a mayores. Podría definir esta relación como un matrimonio que no ha padecido el desgaste del tiempo. O, mejor, formamos una pareja con ciertos tramos superados.
Impresiones
Fantasía del betún - Escena 14 "...el higo maduro, debajo de la pulpa roja con las gotas de almíbar, comí todo lo que quise, al buche, todas las muñecas, los ojos que se mueven, les tuerzo los brazos, las piernas, la cabeza, hasta hacerles doler que a la noche las muñecas no pueden gritar, mi cabeza negra en la almohada blanca...
Este es un extracto (el texto es más largo) de la novela de Puig, lo que antecede es uno de los fragmentos que utilizan Aráiz y Schussheim en su versión: en su obra aparece completo. Respecto de los textos, se hizo una adaptación que compactó el original.
"Boquitas" habla de romances y relaciones de personajes de un pueblo. El núcleo son Nené y Etchepare, que ponen en juego lo que influyeron las estrellas del cine y de la radio en sus existencias: la vida, entonces, tiene doble faz.
Se utilizaron técnicas diversas: "Los actores -dice Oscar- hablan en vivo;hay partes de fonomímica, de grabaciones en cinta y otros elementos. Algunos de los papeles son interpretados por bailarines del San Martín, como el de Nené, que será encarnado por Sofía Mazza; o el del doctor Aschero, que interpretará FlavioFernández. No se tocó nada del texto de Puig."
Impresiones de ventanilla
"El texto a menudo está formado por pensamientos, por listas de imágenes consecuentes, como las que se ven desde la ventanilla de un tren. De tal modo se suceden impresiones que se registran mentalmente como pantallazos:"La vaca, el pasto, me pica, ¡qué calor!,tengo sed, ¡qué lindo el almacén, ¿ por qué me pica tanto? Y así sucesivamente. Las sensaciones se mezclan con lo que se está viendo;todo es muy sensual. "Boquitas..." es también un viaje por los sentidos a partir de los olores, de las molestias físicas, de pensamientos momentáneos. La manera de escribir de Puig tiene una rítmica, una musicalidad que le es propia y que nosotros aprovechamos para lo que se dice y se hace escénicamente".
Música con el sello de Rudnitzky
Edgardo Rudnitzky, uno de los más prolíficos -y solicitados- compositores de música para cine y teatro, es el encargado del diseño sonoro de la versión de Aráiz y Schussheim de "Boquitas pintadas".
Esta vez, el compositor no escribió música original para la puesta, sino que utilizó el "collage sonoro", usando como materiales básicos la lectura de textos originales de Manuel Puig, la cita directa de la música allí mencionada, música de películas de la época en que se sitúa la pieza (la década del treinta) y una banda de "ruidos varios".
El trabajo no fue sencillo para Rudnitzky, ya que tuvo que restringirse bastante para respetar algunas premisas. Alejandra Flechner y Alejandro Tantanián pusieron sus voces, que Rudnitzky modificó, pero levemente. "Las fuimos cortando y pegando, un poco para que tuvieran el ritmo que tienen el pensamiento o la escritura", dice del mecanismo que pudo llevar a cabo gracias a los programas de computación de audio digital.
Para el material "cinematográfico", usó música de Bernard Herrmann, "un tipo que me encanta, el padre de la historia", comenta, sin ocultar su admiración por el principal compositor en los filmes de Alfred Hitchcock.





