¿En qué anda Lupita Ferrer?

Te contamos qué está haciendo y cómo piensa hoy la recordada malvada de Cristal y Amándote
Mariano D'Andrea
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24 de febrero de 2015  • 09:37

Lupita, la más mala de las telenovelas venezolanas.
Lupita, la más mala de las telenovelas venezolanas.

Dos telenovelas -una importada y otra realizada en el país- sirvieron para que el público argentino nunca se olvidara de Lupita Ferrer . Si bien en su Venezuela natal ya era una estrella desde la década del setenta, aquí la conocimos como la "mala" que le hizo la vida imposible a Jeanette Rodíguez en Cristal, un culebrón venezolano que recaló en la pantalla de Canal 9 de Alejandro Romay, allá por la década del ochenta, luego de que la cieguita Topacio se convirtiera en un éxito.

Aprovechando la buena recepción de la tira, en 1988, Rodríguez y ella fueron convocadas por Raúl Lecouna para protagonizar Amándote, junto a Arnaldo André, acá, en la Argentina. Quienes estuvieron cerca de ellas aseguran que fuera de cámara "la buena" no era tan buena y la mala era encantadora. Por eso, Lupita formó parte, un año después, de la segunda parte de la novela y de Jeanette no supimos nada más.

Los fanáticos de las telenovelas sabrán que Lupita nunca dejó el género y que su última participación fue en Rosa Diamante, donde personificó a la inescrupulosa Rosaura Sotomomayor, una mujer que finge ser ciega y guarda un oscuro secreto.

Pero, ¿qué es hoy de la vida de la diva de las telenovelas venezolanas? En principio, lejos de la vida licenciosa y llena de pasiones irrefrenables y placeres mundanos de sus personajes, Lupita vive desde 2007 junto a su madre, Yolanda de 93 años, en un departamento frente al mar en Miami. A mediados del año pasado editó un disco, Ayer y hoy, con canciones de Rafaelito Marrero y desde entonces realiza shows en Miami, Nueva York y México, en los que interpreta canciones de su disco, junto a temas de Armando Manzanero y de Agustín Lara, recita poesías y conversa con el público.

A algunos les parecerá extraño, pero Lupita -además de las telenovelas que la han hecho famosa- tiene una larga trayectoria en el teatro clásico y en el mundo musical. "Comencé muy jovencita, tenía 15 años cuando hice el papel de Ofelia en Hamlet, en Caracas. Luego vino Medea, en Nueva York, y después otras obras que me llevaron a Madrid y a otras ciudades de los Estados Unidos", recordó hace un tiempo durante una entrevista con la prensa.

Los amores de Lupita

"Tengo un romance con un señor en Nueva York, pero este señor está sumamente estresado y está viviendo problemas personales tremendos, así que solamente hablamos por teléfono. Me siento un poco sola. Vendría a ser algo así como un romance abierto, pero la verdad es que no me gusta. Estoy deseosa de ver un camino nuevo", le dijo a Jaime Bayly hace unos meses sobre su vida amorosa.

Lupita se casó dos veces, primero con Alfredo Carrillo, un ingeniero venezolano, y luego con el productor hollywoodense Hall Bartlett, pero ninguno de sus matrimonios duró lo que esperaba y con ninguno de sus maridos tuvo hijos. "En el terreno sentimental me ha ido terriblemente mal porque siempre le di prioridad a mi carrera. Nunca soñé con casarme de blanco y esas cosas. Mi sueño fue consagrarme, no por ego ni por dinero, sino trabajar con grandes actores, en grandes proyectos. Ahora sí siento la necesidad de encontrar un compañero", aseguró.

Divorciada, sin hijos

Tanta importancia tuvo su carrera que, justamente, anuló la posibilidad de ser madre. Lupita contó, sin dar demasiadas precisiones, que en el momento de más esplendor de su trayectoria decidió interrumpir un embarazo. En ese entonces, había firmado un contrato de exclusividad con un importante canal televisivo y se vio obligada a elegir entre las largas jornadas de trabajo y su posibilidad de ser madre. Hoy, asegura que la idea de adoptar no está descartada.

Venezuela, tierra querida

Si bien Ferrer vive en Miami desde hace un tiempo, decidió llevarse a su madre con ella en 2007, alertada por la situación social y política que vive su país. "Me duele mucho la situación de mi tierra, quisiera saber que pronto haya un buen nivel de entendimiento y paz. Venezuela ha sido un país pacífico, próspero; lo que se ve desde afuera es otro país, es otra realidad, es muy preocupante", dijo.

¡Estás igual!

Más allá de los avatares del destino, hay algo que se mantiene inclaudicable en su vida: la belleza. ¿Cuál es su secreto para seguir manteniéndose igual que treinta años? Ella lo explica así: "Algunas veces me da flojera, pero no dejo de hacer mis ejercicios de ballet, danza moderna y ahora zumba; no fumo, ni bebo licores fuertes". Además, combina el ejercicio y la vida sana con una dieta que incluye proteínas, verduras, frutas y carbohidratos en cantidades medidas. Habrá que creerle. Y para saber un poco más sobre ella, habrá que esperar un poco, porque la diva venezolana invierte gran parte de su tiempo en escribir sus memorias.

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