Entre el oficio y la pasión

Es una de las figuras más multifacéticas: dúctil para la comedia, el drama y el musical; trabaja en Sos mi hombre y Danza de verano
Horacio Alejandría
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21 de enero de 2013  

El oficio del artista, la vocación y la constancia. Por esos caminos transita María Rosa Fugazot. Lo lleva en su ADN, compartida con sus mayores (Roberto Fugazot y María Esther Gamas), en lazos familiares (Gogó Andreu, Tono Andreu), en su relación con César Bertrand. También transitan por esos senderos sus hijos, el actor y director René Bertrand y el cantante Javier Caumont, ambos ya encaminados en la vida artística.

Muchos la recuerdan como la señora malhumorada que decía "A triqui" en Operación Ja-já , pero lo cierto es que a esta señora de la actuación la respalda, además, una vastísima carrera en teatro y TV.

Por todo ello, cuando aparece en el escenario del Multiteatro para darle vida a Maggie, una de las cinco hermanas de Danza de verano ( Dancing at Lughnasa , del irlandés Brian Friel, que en cine se conoció como El baile de agosto ), uno puede fácilmente descubrir esa maravillosa comunión actriz/personaje. Allí comparte escenario con María Valenzuela, Marta González, Roberto Catarineu, Laura Oliva, Laura Azcurra, Michel Noher y Luciano Linardi, dirigidos por Jorge Azurmendi. Y es un placer, como cuando alejada de toda etiqueta prejuiciosa nos brindara su impecable carcelera de Chicago , junto a Sandra Guida y Alejandra Radano, en 2001, y, hace muy poco, en Primeras damas del musical .

En una obra cargada de fuerte contenido dramático, su personaje brinda esa caricia necesaria al espíritu de sus hermanas.

Sí, en ese sentido, creo que tiene un valor fundamental y en medio del desasosiego, aporta ese caudal de deseo de contagiar alegría.

Tiene una frase muy bella al comienzo cuando impulsa el baile de todas: "Merecemos ser artistas".

Realmente. Ese impulso vital está en Maggie. De volcar en la danza esa necesidad de ir un poco más allá de una realidad dura. Desde que me ofrecieron hacer esta obra, me pareció que se podía hacer algo muy interesante. Acostumbro además a estudiar la época de la historia, la idiosincrasia de la gente, sus creencias, sus dolores. Y estas cinco hermanas tienen tantos dolores como penas, sólo que ella alienta la esperanza necesaria, la alegría que no puede estar ausente.

Y está muy activa tanto en el teatro como en la TV... [ trabaja en Sos mi hombre por El Trece] .

Me encanta que sea así. Allí se está haciendo un gran trabajo con todo el elenco.

Los varones son un poco mis hijos, Luciano Castro, Joaquín Furriel que descubrió una cuota humorística en su papel, Ludovico Di Santo con su malvado de temer. Digo mis hijos porque me dicen mamá como en otros momentos lo han hecho Raúl Taibo o Ricardo Darín que era compañero de escuela de Javier [Caumont] y los echaron del colegio Sarmiento, en la zona de Talcahuano y Libertad. Usaban pantalones cortos, pero Darín ya andaba detrás de las chicas [sonríe].

A propósito de Darín, ¿qué sensaciones le generó esta polémica con la Presidenta?

Me dio mucha tristeza que pasen estas cosas. Siempre voy a defender el derecho a pensar y decir lo que se piensa, coincida o no con lo que yo pienso. Porque, entre otros aspectos, de eso se trata la democracia. Hay derechos adquiridos y uno de ellos es querer saber qué hacen nuestros funcionarios administrando el dinero de todos, porque para eso fueron votados. También me he enterado de que Fabián Gianola ha recibido la visita de la AFIP, inmediatamente después de opinar sobre el caso de Darín, esto es muy feo. No tiene nada de sutil, infunde miedo. Para mí, es tan preocupante como ver a mucha gente joven tan sin rumbo, cayendo en la desidia, en el "nada me importa", en el encogerse de hombros. Quiero algo mejor para ellos. En lo cotidiano es vergonzoso cruzarse con trogloditas que en un colectivo lleno para sentarse le vociferan a una mujer de pie "joróbese, ¿acaso no querían ser iguales las mujeres?", y pensás que su hijo al que arrastra de la mano está mamando esa idea brutal, ¿qué le van a pedir después? ¿que sea un gentleman ? Por eso mis alarmas acerca de que la inquietud de un ciudadano más, conocido como Ricardo [Darín] se transforme en una ocupación oficial, habiendo seguramente altas prioridades que atender, me asombra. Conozco a jóvenes mujeres haciendo diseño, teatro, en una búsqueda hacia delante, pero muchos jóvenes varones sin ilusiones ni con la amplitud de criterio como para salir de su propio estancamiento. Es grave, porque no tienen una base, una cultura con la que progresar en ese terreno.

Danza de verano

De Brian Friel

Miércoles a viernes, a las 21.

Sábados, a las 20 y 22.30.

Domingos, a las 20.

En el Multiteatro, Corrientes 1283

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