Ernesto Alterio: de tal padre, tal actor

El hijo de Héctor Alterio es el protagonista de "El otro lado de la cama", la comedia romántica que, tras un gran éxito en España, se estrena aquí el jueves
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23 de febrero de 2004  

Ernesto Alterio es uno de los actores jóvenes más sobresalientes y exitosos del actual panorama cinematográfico español. Poco conocido en Buenos Aires, este hijo de Héctor Alterio estará en las pantallas porteñas desde el jueves a través de "El otro lado de la cama", una producción dirigida por Emilio Martínez Lázaro que en los cines hispanos congregó a más de seis millones de espectadores, además de haber logrado siete nominaciones al premio Goya.

En diálogo telefónico con LA NACION, Ernesto Alterio explica: ""El otro lado de la cama" representó para mi trayectoria artística un gran desafío ya que aquí, además de actuar, tuve que cantar y bailar, lo que representó una prueba de fuego. Cuando por primera vez leí el guión supe que el film era distinto de lo que, en el género de la comedia, presentan las películas hispanas... En "El otro lado de la cama" intervienen una serie de elementos picarescos dentro de un enredo amoroso en el que dos parejas procuran, entre mentiras y algunas traiciones, hallar el amor verdadero de sus vidas. Todo el entramado se va desarrollando en medio de celos, sexo, gags casi surrealistas y trapisondas sentimentales enmarcados por el baile y las canciones, que tienen una perfecta asociación con el tono argumental. Confieso que cuando comencé el rodaje sentía algo de temor por la propuesta que me hacía el director Martínez-Lázaro, pero con Natalia Verbeke, Paz Vega y Guillermo Toledo, que me acompañan en el elenco, disfrutamos enormemente de esta comedia, a la que felizmente el público aceptó con gran entusiasmo".

Ernesto Alterio nació hace 33 años en Buenos Aires y, desde su adolescencia, reside en España. "Ya en la Argentina -recuerda- había dado mis primeros pasos como actor. Intervine en un pequeño papel en "Tango feroz", de Marcelo Piñeyro e hice algunas incursiones en teatro. Cuando llegué a España estudié arte dramático en la escuela de Cristina Rota y tomé clases de música y de danza en el taller de Agustín Berlucsi, y así comenzó a abrírseme un promisorio futuro tanto en la pantalla grande como en el teatro y la televisión."

Camino al éxito

- ¿Significó un apoyo para tu decisión profesional ser el hijo de Héctor Alterio?

-Mi padre jamás se inmiscuyó en las decisiones de mi vida. Es cierto que siempre tuve admiración por su carrera y por la forma en que me educó, pero mi padre no es dado a dar consejos, aunque ahora creo que no puede ocultar cierto orgullo por tener un hijo que sigue sus pasos.

-¿Tus preferencias se inclinan más por el cine y por el teatro que por la televisión?

-En el teatro el contacto con el público es impagable. Los momentos más plenos como actor los vivo en el escenario. El cine es otra cosa, otra manera de trabajar y de contar historias. En cuanto a la televisión, es un medio que en España no se utiliza bien y me da pocas posibilidades de hallar personajes en los que yo pueda sentirme cómodo.

De breves papeles en el cine -"Beltenebros", "Morirás en Chafarinas" y "Mi nombre es sombra", entre otros-, Ernesto Alterio logró su lanzamiento al estrellato de la mano del realizador Chuz Gutiérrez en el film "Insomnio", de 1997. El mismo año rodó "Los años bárbaros", de Fernando Colomo, que le valió una nominación al Goya como mejor actor revelación. Ya allí su figura adquirió gran notoriedad popular y los críticos aplaudieron su notable adaptación tanto a personajes de comedias como de dramas.

Buenos Aires a la vista

-Aquella nominación al Goya incentivó, de alguna manera, tu convicción de que no habías equivocado tu carrera?

-Los premios siempre son importantes, son una especie de masaje al ego, pero no indican que la trayectoria artística siempre te va a dar felicidad. En la reciente premiación de los Goya también estuve nominado, esta vez por mi trabajo en "Días de fútbol", de David Serrano, pero como quise despegarme un poco del cine protagonicé la obra teatral "Rosencrantz y Guildenstern han muerto", de Tom Stoppard, que me brindó enormes satisfacciones tanto en Madrid como en una gira por toda España que se prolongó varios meses. Para mí lo fundamental es expresarme de variadas maneras, creer en los personajes que tengo entre manos, saber hacer conmover o hacer reír. Soy bastante exigente a la hora de elegir un guión o una obra escénica. A veces me equivoco, pero de las equivocaciones sé extraer también lo positivo y lo negativo.

Alterio retornó luego al cine con "Muertos comunes", de Norberto Ramos del Val, y con "Incautos", de Miguel Bardem, luego de lograr un enorme suceso con "Deseo", de Gerardo Vera y con "El otro lado de la cama", "una película -puntualiza- que me satisfizo enormemente por la posibilidad de demostrar una nueva faceta de mi personalidad y con la cual, espero, me conozcan en la Argentina".

-¿Existe la posibilidad de que trabajes en tu país?

-Felizmente, sí. En julio estaré en Buenos Aires para protagonizar "La antena", una producción que dirigirá Esteban Sapir. Antes estaré en el elenco de "Semen", una película que haremos en España con la conducción de Inés Paris y Daniela Fejerman, en la que también intervendrá mi padre. Mi propósito es alternar mi trabajo entre la Argentina y mi país de adopción. Mientras tanto, y con la inmediata carta de presentación de "El otro lado de la cama", el público argentino podrá conocerme y ojalá que también valorarme.

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