
Es la hora de los cupcakes
De cómo unas inocentes tortitas se convirtieron en una tentación chic
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NUEVA YORK (Especial).- La vidriera de Magnolia Bakery, en el West Village, 401 de Bleecker Street, es un imán para golosos: brownies con doble chocolate y tortas de tres pisos rebosantes de crema de todos los sabores imaginables. Pero las estrellas indiscutidas son los cupcakes . En esta pastelería de culto, a veces, sobre todo los sábados a la tarde, la fila para comprar estas tortitas de colores claros con voluptuosa cobertura a base de manteca y azúcar impalpable da la vuelta a la esquina, lo que llevó a poner un tope de compra de una docena por persona.
Allysa Torey y Jennifer Appel, compañeras de secundario, abrieron el negocio en 1996 y desataron la fiebre por los cupcakes, que provocó la apertura de otras pastelerías con al misma estética retro en la ciudad. Desde entonces, los alegres e inocentes cupcakes se volvieron chic y empezaron a posar en las revistas de moda. Las dueñas escribieron juntas un libro de recetas, e incluso Magnolia ha aparecido en varias películas: en Secretos de diván , protagonizada por Uma Thurman y Meryl Streep, el personaje interpretado por Bryan Greenberg acompaña a un amigo a hacer la fila para comprar las tortas que después le arroja a chicas en la cara, y en El diablo viste a la moda , la actriz Anne Hathaway le lleva cupcakes a su novio de regalo. Pero lo que realmente provocó que estos dulces sean furor fue que los comiera Carrie Bradshaw, la protagonista de la serie Sex and the City .
Más allá del glamour, parece ser que los adeptos no se destacan por su limpieza, y los residentes del West Village se quejan porque ensucian la calle. El 17 de julio de 2005, The New York Times publicó un artículo en el que una de las vecinas protestaba porque su perro labrador husky, llamado Lexington, había engordado peligrosamente comiendo los desechos de Magnolia.
Entredichos y remeras
Tanta fama y tantas ventas trajeron algunos entredichos entre las socias, que llevaron a Appel a abrir su propio negocio, Buttercup Bake Shop. Hoy Magnolia no le pertenece a ninguna de las dos fundadoras. Fue comprado por el empresario gastronómico Steven Abrams, por lo que algunos sostienen que ya no es lo que fue y que ha perdido esa mística de pastelería casera donde se preparaban recetas como las de las abuelas.
Igualmente los turistas siguen llegando hasta su vidriera para sacarse fotos y no ha dejado de ser una de las paradas del tour Sex and the City Hotspots , que recorre 40 locaciones donde fueron filmadas escenas de esta serie, y que incluye un cupcake en los 35 dólares que cuesta el programa. Pero debido al tope de compra de una docena por cabeza, los organizadores del tour compran las tortitas en ButterCup Shop y las reparten entre sus pasajeros en la puerta de Bleecker Street al 401, lo que despierta la furia de los empleados de Magnolia, que después deben salir a vaciar los cestos de basura que terminan rebalsados.
Pero las peleas no han frenado la dulce obsesión. Actualmente, cerca de 300 son las reposterías especializadas a largo y a lo ancho de Estados Unidos, donde se puede comprar estas tortitas retro, típicas del american way of life . Y aunque la leyenda dice que el boom comenzó en el East Village, en la Costa Oeste, más precisamente en Los Angeles, Sprinkles Cupcakes, también ha cobrado fama nacional. Súper estrellas como Oprah Winfrey, Katie Holms y Kevin Bacon son algunos de los moradores de Hollywood que no se resisten a sus dulces tentaciones.
Con nombres como Red Velvet o Baltimore Lady , los cupackes se presentan en una infinidad de gustos, tienen blogs -como cupcakestakethecake.blogspot.com , que desde diciembre de 2004 recibe fotos, datos y recetas de los fanáticos de estos pastelitos-, y hasta son el leitmotiv de la tienda Johnny Cupcakes, que en una de sus remeras imprimió la frase Make cupcakes, not war ( Hagan cupcakes, no la guerra ).




