
Esta noche, "Lulú", en el Colón
El alemán Frank Strobel dirigirá la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires
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BERLIN.- Un clásico del expresionismo alemán llega hoy al Teatro Colón de la mano del director Frank Strobel, especialista en repertorios de bandas sonoras del cine mudo, quien empuñando la batuta de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, acompañará con la música de Peer Raben (que compuso la música de gran parte de las películas del talentoso director alemán Rainer Werner Fassbinder), la proyección de una copia restaurada de una de las grandes obras de Georg Wilhelm Pabst: "Lulú (la caja de Pandora)", de 1929, interpretada por la irresistible Louise Brooks, icono de los años 20.
Horas antes de viajar a Buenos Aires, Strobel dialogó con LA NACION, en Berlín.
-La música de cine, ¿podría considerarse un género aparte?
-Esta tarea, por ser tan específica y por requerir de técnicas de trabajo determinadas, es difícilmente comparable con otros géneros. Estoy convencido de que esta área completa (la música del cine mudo y la del cine en general), se trata de una forma artística diferente, de un género, como si estuviéramos hablando de la ópera, la opereta o el ballet; especialmente cuando se toca con orquestas o ensambles instrumentales. Para el director, este género implica un trabajo de compaginación con un partner , que es el propio film, y que, como tal, no siempre hace lo que uno como director quisiera. De modo que hay que subordinarse a él, y luego dirigir, posibilitando la necesaria sincronización entre la música y la imagen.
-¿Qué diferencia hay en el trabajo del director?
-En primera instancia, no se diferencia de la dirección de un concierto habitual, en el sentido de que, en ambos casos, tal como en una sinfonía, la obra debe aprenderse, y trabajarse con los músicos en sus aspectos técnicos, musicales e interpretativos. Luego, al cabo del período de ensayos, se suma el film. El director es el único responsable de llevar la música paralela y sincronizadamente al lado de las imágenes. Y no obstante estar mirando la pantalla para atender a aquello que imaginó musicalmente el compositor, debe dirigir la orquesta como si estuviera en una sala de conciertos normal.
-¿Existe oficialmente una formación específica para esta disciplina?
-Lamentablemente no existe, al menos en Europa. Sin embargo, el director de música de películas (si podemos llamarlo así), es cada vez más requerido como un especialista en este repertorio y en esta técnica específica, y tiene bajo su dominio un campo de acción que yo dividiría en tres áreas: la primera, conformada por las películas mudas donde el film es proyectado en absoluto silencio; la segunda, que comprende interpretaciones de música de orquesta, para nuevas producciones en películas de cine y televisión; y la tercera, integrada por los conciertos que se dedican a interpretar música de películas, en salas normales. Trato de formar a mis propios asistentes en la materia, o de brindar la posibilidad a practicantes que deseen experimentar en este terreno.
-¿Cómo llegó usted a esta especialidad?
-Crecí en una familia ligada tanto al cine, por mis padres, como a la música, por mi abuela. Desde muy pequeño me eduqué musicalmente, pero siempre tuve una enorme pasión por el cine, de modo que fue lógico que me interesara por el papel de la música en las películas. Comencé con los films del cine mudo, ya que allí la música desempeña un importantísimo papel: no hay ruidos, ni diálogos, sólo está la música. El tema me resultó muy interesante, comencé a investigar y a rastrear antiguas partituras originales en los museos de cine, a mirar muchas películas con su música original. Así desemboqué en mi primer proyecto, aprendiendo sobre la propia experiencia.
-¿Cómo se trabaja esta superposición de música e imagen?
-Depende del tipo de proyecto. En el caso de las producciones con cine mudo, en primer lugar existe una música original que data del tiempo de la película. Se buscan los originales en los archivos y luego esa música debe adaptarse a la versión fílmica con que se cuenta. A menudo, como los films de aquella época eran censurados o acortados y luego volvían a ser restaurados, la música, ya no se adapta más a la imagen y debe ser reelaborada sobre la copia con la que se está trabajando. Se hace un análisis sobre el film, el montaje, los movimientos, las caracterizaciones de los personajes y, luego, lo mismo con la música. Si se trata de nuevas composiciones, el camino es inverso: se tiene un film y se necesita una música completamente original y nueva, que se la encarga a un compositor.
-Dentro del género, ¿tiene contacto con argentinos?
-Podría hablarle muchísimo sobre esto porque tanto intérpretes como compositores y directores argentinos juegan un papel importante en el tema. Pero por referirme sólo a dos nombres que tienen una especial importancia para mí, debo mencionar a Mauricio Kagel, de quien interpretaré aquí en Berlín, inmediatamente a mi regreso de la Argentina, su música para el film "Perro andaluz" y a Lalo Schiffrin, que, por su personal lenguaje, lo considero un gran compositor de música para películas.
-¿Qué es para usted lo más importante de estos conciertos que hará en Buenos Aires?
-En primer lugar, que mostraremos una obra de un período muy importante de la historia alemana (previo al nazismo y durante la República de Weimar), en que se desarrolló un gran movimiento de corrientes artísticas, perfectamente reflejado en este film. El apogeo del cine alemán mudo, el arte de los años 20, y, además, el relato de una historia muy vigentes sobre la cultura y el destino de nuestra civilización. En particular me interesa mostrar esto no como un proyecto de piezas de museo, sino como un mensaje de plena actualidad. Lo segundo, es que esta forma de hacer simultáneamente el concierto y la proyección del film, creo que también es interesante para la orquesta, como una ampliación de su propio repertorio e incorporación de un nuevo público.
-¿Qué podría decir de "Lulú"?
-Para mí es una imagen totalmente típica de los años 20, de la situación que teníamos en Alemania por aquel entonces. Y en este sentido, sería comparable con los acontecimientos que se viven en la Argentina desde los últimos meses. Este film es un fiel reflejo de aquellos años de grandes rupturas, de cuestionamientos al sistema político, al desarrollo de la economía. Es, de todas formas, una película muy actual, que resultará interesante por su contenido. Por otra parte, la música (estrenada en el cierre del festival de cine de Berlín de 1997) es una nueva composición de Peer Raben, que fue, durante muchos años, el compositor predilecto de Fassbinder.
-¿Significa algo especial para usted dirigir en el Teatro Colón?
-¡Absolutamente! Estoy muy entusiasmado porque para nosotros el Teatro Colón es un mito. He oído muchísimo sobre él y su historia, y ahora quiero ver ese mito con mis propios ojos. Me alegra enormemente poder dirigir este concierto con "Lulú", porque también este film es un mito.





