Falleció el pianista Tete Montoliú
Pérdida: el músico español, que murió ayer a los 64 años, fue una figura sobresaliente de la escena mundial del jazz moderno.
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MADRID, 24 (EFE).- La muerte del pianista español Tete Montoliú, a quien una ceguera de nacimiento no le impidió convertirse en una de las figuras más sobresalientes del jazz moderno, deja un gran vacío en el escenario musical internacional.
Montoliú, de 64 años, falleció ayer en el Hospital Clínico de Barcelona como consecuencia de un cáncer de pulmón, según informaron fuentes médicas. El agravamiento de su salud hizo necesaria su internación a comienzos de este mes.
Su fuerte personalidad mantuvo al pianista Montoliú en los escenarios pese a su grave enfermedad, la que en ningún momento mermó la sensibilidad musical de un hombre "creativo e inteligente", según dijo su gran amigo, el cantautor español Joan Manuel Serrat. Considerado niño prodigio, pese a ser ciego de nacimiento, a los 4 años era capaz de tocar melodías en el piano de su casa, por lo que sus padres decidieron que se iniciara en la música en el colegio de invidentes de Barcelona, su ciudad natal.
El pianista, que cursó estudios en el Conservatorio Superior de Música de la capital condal, se adentró en el jazz atraído por otro gran artista ciego, Art Tatum. También tuvo como principal referente musical a Thelonious Monk, el importantísimo compositor y pianista del género.
Vicent Montoliú i Massana, más conocido como Tete Montoliú, irrumpió a comienzos de los años sesenta en el escenario internacional, donde tocaría con las más importantes figuras del jazz.
Ese lanzamiento contó con el aval de sus famosos conciertos en el desaparecido Whiskey Jazz Club, de Madrid, junto al saxofonista español Pedro Iturralde, y en el también madrileño Colegio Mayor Universitario San Juan Evangelista.
Esta institución y el Café Central de la capital española, donde tenía previsto actuar la primera semana de septiembre, continuaban siendo los escenarios preferidos para sus conciertos en Madrid, una ciudad que homenajeó al músico en varias ocasiones. Montoliú vivió uno de los más emotivos momentos de su trayectoria profesional en 1996, en el teatro Monumental, donde conmemoró sus 50 años de dedicación al jazz compartiendo cartel con Pierre Boussaguet, Alvin Queen, Gary Barts y Tom Harrel.
"Como músico era muy exigente y sólo tocaba con gente muy buena", señaló Teddy Bautista, secretario general de la Sociedad General de Autores y Editores. "Montoliú vivía la música y sentía las cosas de una forma interna muy fuerte; le gustaba escuchar y analizar", dijo.
"Como yo no hay nadie que toque. Mejor que yo, sí, pero como yo, no", decía Tete Montoliú en una entrevista recogida en un libro de la colección "Diálogos en Barcelona", al tiempo que agregaba que se sentía frustrado porque "hubiera querido ser futbolista".
Pasión de multitudes
Enamorado del fútbol y socio honorario del Fútbol Club Barcelona, llegó a actuar con un auricular mientras escuchaba el partido disputado por su equipo.
El arraigo a sus orígenes fue recordado por Jordi Pujol, presidente del gobierno de Barcelona, para quien Montoliú era "un músico catalán y un catalán universal de gran calidad humana y artística".
El pianista, que se hizo traducir a Braille (sistema de lectura para ciegos) casi la totalidad de su extensa biblioteca, se declaraba antifascista y sólo le interesaba el jazz posterior a 1949, como el be-bop, por lo que prefería "escuchar boleros o a Antonio Machín" antes que a Armstrong o a Bechet.
En octubre pasado presentó en el Palau de la Música de Barcelona su disco "Freeboleros", que incluye doce piezas clásicas, como "Contigo en la distancia", "Adoro", "Mía" o "Contigo aprendí".
Entre la discografía de Montoliu, merecedor de numerosos premios, figuran "Body&Soul" (1971), "Téte-á-Téte" (1976), "The Music I Like To Play" (1986), "The Man From Barcelona (1990) y "T´estimo tant" (1995) .






