
Falleció Ward Kimball, legendario animador de Disney
Fue el creador del conejo de "Alicia en el País de las Maravillas", Pepito Grillo de "Pinocho" y los cuervos de "Dumbo"
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LOS ANGELES (EE.UU.).- El legendario animador Ward Kimball, conocido como uno de los "nueve hombres viejos" que hicieron posibles los mayores clásicos de los estudios Disney, falleció hoy en Los Angeles.
Fuentes cercanas a la familia anunciaron el fallecimiento, que le llegó a sus 88 años después de una larga carrera como pionero del mundo de los dibujos animados, un campo en el que dio vida al conejo de "Alicia en el País de las Maravillas", al Pepito Grillo de "Pinocho" o los cuervos de "Dumbo".
El mejor reflejo de su arte lo ofreció en "Los Tres Caballeros", película donde dejó claro su talento durante la interpretación de Donald, José Carioca y Panchito del tema musical en honor de la cultura de Latinoamérica.
"Si la animación es dar movimiento a las cosas inanimadas y otro tipo de vida a las que ya la tienen, Ward podía inventar un estilo diferente del que nadie pudiera inventar", afirma el historiador de la animación John Culhane en referencia a este maestro.
Miembro de honor de ese club definido como los "nueve hombres viejos" que fue el germen de la animación en los estudios Disney, Kimball ha sido reconocido en sus biografías como el que difería más del resto del grupo.
Su estilo, alocado y divertido, siguiendo las normas del "vaudeville", tenía poco que ver con la norma dulce y en ocasiones "cursi" que se ha achacado a los filmes de Disney.
Sin embargo, fue Ward el único de estos animadores al que Walt Disney calificó de "genio", un mérito aún mayor al venir de boca de una persona que no se prodigaba públicamente en halagos.
"Con su muerte, el mundo de la animación ha perdido el único animador que defendía la locura como fuente de inspiración, que demostró que se podía hacer algo diferente en este campo", asegura el animador español Raúl García, quien trabajó en los estudios Disney cerca de una década.
La colaboración entre Disney y Kimball incluso se reflejó en un Oscar, conseguido por el cortometraje "It´s Tough be a Bird" (1969), que más tarde influiría la obra de otros humoristas como los del colectivo británico Monty Python.
Su mayor orgullo estaba en las montañas de San Gabriel, donde construyó el "Grizzly Flats Railroad", maqueta a tamaño real de trenes de vapor que mantuvo en funcionamiento hasta la actualidad.
Fue una afición de la que hizo participe al propio Disney y al resto de los animadores de su generación, llegando a montar en sus trenes a Salvador Dalí entre otras destacadas figuras de la cultura.
Nacido en Minneapolis (Minnesota), el 4 de marzo de 1914, su afición tanto por los trenes como por el dibujo quedó clara desde su infancia, de la que aún se conservan tebeos que trazaba con lápiz cuando no tenía más de siete años.
Al igual que Disney, fue la época de la Gran Depresión económica en Estados Unidos la que le llevó al campo de los dibujos animados, una industria que comenzaba a florecer y en la que rápidamente encontró su camino.
"Las películas de Disney abrieron mis ojos al hecho de que no eran unos dibujos animados cualquiera sino que el producto de Disney era superior artísticamente", afirmó en uno de sus diarios.
Retirado del campo de la animación de largometrajes, Kimball primero se centró en el campo de los cortometrajes y posteriormente en el de la televisión, donde se encargó de dirigir los segmentos de la "tierra del futuro" del programa de Disneylandia.
En los últimos años su presencia por el estudio fue casi inexistente, aunque con su habitual sentido del humor fue capaz en una de sus últimas apariciones públicas de justificar su ausencia.
"Todos los que conozco ya están muertos". Tras su fallecimiento, del legendario grupo sólo quedan vivos Frank Thomas y Ollie Johnston.
Fuente: EFE






