Filmar un sueño de héroes
El rodaje de "El sueño de los héroes" la película de Sergio Renán basada en la novela de Bioy Casares se convierte casi en la puesta de una ópera -no podía esperarse menos del director del Colón- donde música e imágenes se conjugan
1 minuto de lectura'
Es de noche a orillas del río Luján en el Tigre Club que para muchos es el Tigre Hotel demolido hace años. El frío de los últimos días se hace sentir aunque el peso de las luces de la filmación sea un paliativo a medias. El lugar brilla en colores con guirnaldas serpentinas lentejuelas y papel picado. Hay fiesta y baile de carnaval. Un ejército de extras se enfunda en disfraces y ropas de gala y ensaya un paso bailable para la escena que se va a filmar. Estamos a fines de la década del veinte.
Como si no fuera invierno Sergio Renán apenas con un traje de pana y un suéter debajo del saco se pasea tomando mate. Renán es el director y responsable de un proyecto que ya lleva años entre las páginas de un guión que fue variando su estructura en la medida en que el tiempo le quita y le da actualidad: la adaptación de la novela "El sueño de los héroes" que Adolfo Bioy Casares publicó en 1954. "El guión inicial -cuenta Renán- lo plantó Jorge Goldenberg que adaptó la novela solo tras algunas charlas conmigo claro. En otro momento lo trabajé yo solo hasta que resultó un guión escrito por los dos." "La invención de Morel" se ha vuelto el más popular de los textos de Bioy Casares pero para los estudiosos de la literatura "El sueño de los héroes" es su obra más espontánea irónica por momentos y lingüísticamente la más creativa. Cuando se dio a conocer Jorge Luis Borges la entendió en clave mítica desde su mirada sobre los guapos y los orilleros recuperados por la mejor literatura.
Es la historia de dos hombres Emilio Gauna y el doctor Valerga y de otros hombres y mujeres que se encuentran entre las máscaras del carnaval en 1927 y 1930. Gauna el protagonista va voluntariamente en busca de la muerte sin saberlo. Se topa con ella en una historia de amor envuelta entre los lujos melancólicos y los cortinados sin sol del Armenonville aquel viejo sitio que hoy suena a tango champagne y recuerdos de París que atrasan.
En el set -el gran salón del primer piso del Tigre Club- se escucha música bien sincopada. Proviene de la cinta que prueba Jorge Stavrópulos el sonidista y que una orquesta que se ubica sobre un tablado ejecuta con sus instrumentos sordos.
®All the Things You Are¯ y ®You Do Something To Me¯ son los temas elegidos para estas noches de baile y traiciones -señala Renán con el índice-; los grabaron para la película Ezequiel Rocha sobre arreglos de José Carli. Filmamos el baile en el que Gauna conoce a la Máscara con quien decide su destino y en parte de cuya razón de ser está la misma música tres años más tarde: el reencuentro con una máscara a la que conoció en 1927 y a quien perdió de vista." "Aunque sea más delgado que hecho de aire (el Brujo en la novela se refiere a la Máscara) volverá a formarse cuando no esté yo para evitarlo" es la premonición que da Bioy sobre lo que va a ocurrir.
En las tres noches de carnaval hay recuerdos confusos: el encuentro con la Máscara y con Valerga. Luego en 1930 Gauna procura reproducir el itinerario de hace tres años: idénticos sitios el mismo baile ropas iguales. En el film trato de potenciar el retrato de una clase social distinta de la de la novela: un mundo más rico y elegante también más intimidatorio.
Un movimiento de ópera
Antes que distraerlo la música bien sonora convoca a Sergio Renán desde su cuidadoso oído. Sin dejar de mirarnos se pone de pie de un salto y corre hacia donde el equipo de cámara está instalando sus mecanismos.
-¡Aquí exactamente aquí! Donde suena este acorde -exclama absolutamente poseído- la cámara debe dar un giro para tomar la totalidad del salón y donde suenan estos tambores debe elevarse apuntar hacia allá y empezar a ascender la grúa. Cuando la grúa hizo su primer plano de colocación y se fue no la vemos más. El travelling termina sobre este momento musical junto a los personajes que miran a las parejas del baile; la cámara debe buscarlos aquí...
Imaginamos a Renán poniendo en escena una ópera. Música e imágenes en buscada concordancia. El asistente Eduardo Rípoli toma apuntes apresuradamente.
-Hoy se puso todas las pilas -un técnico señala con el mentón al director. Hay silencio de voces y una gran emoción en esa clase de realización.
-¿Una ópera? En todas mis películas hay cosas que vienen de la música. Un montaje es música así sea mudo y si tenés fuerte instinto musical funciona inevitablemente. El manejo de los tiempos temáticos está íntimamente vinculado con la música y cuando practico tránsitos rotundos la ópera no puede estar ausente. Tenés que recordar el "Concierto brandeburgués" en "La tregua" durante el melancólico encuentro entre Héctor Alterio y Cipe Lincovsky. El momento musical exige precisión en los tiempos de la narración.
Renán convoca a su asistente y le advierte: "La cámara es lo que ellos ven".
Supuestamente el director acaba de señalar una toma subjetiva. Ellos son Valerga y sus acompañantes es decir Lito Cruz Germán Palacios Fabián Vena Damián De Santo y Diego Peretti.
Todavía hay un largo rato de preparativos hasta que la toma inicial del día tome forma. Esta antecede a la que Renán describió hace un momento. Es el largo y ancho pasillo que arranca en las terrazas exteriores muy iluminadas con mesas con manteles y algunos comensales de smoking y la entrada al salón donde máscaras y bailarines se disponen para bailar. Por el pasillo de negro con chambergo y aires de cajetillas avanzan los nombrados. Nada los detiene. Sonríen suave mientras las serpentinas y los colgantes de cotillón les rozan las mejillas.
Un director a buen resguardo
Sergio Renán retorna a la dirección cinematográfica y lo hace con una versión de "El sueño de los héroes" la novela de Adolfo Bioy Casares con la que sueña desde hace muchos años. "Debió ser mi segunda película -declara el actor y director- a juzgar por el tiempo que llevo desde que Jorge Goldenberg hizo la primera adaptación." Acaba de concluir el rodaje tras una realización compleja: las escenas de los carnavales de 1927 y de 1930 lo obligaron a coordinar el trabajo de miles de extras así como las fiestas en el Armenonville que suceden a los corsos impusieron la presencia de cientos de máscaras en relación con números coreográficos.
Para el cine argentino con un costo aproximado a los dos millones y medio de dólares "El sueño de los héroes" es una superproducción. No se ha informado oficialmente pero el estreno sería anticipado como primicia durante el Festival Cinematográfico Internacional de Mar del Plata por desarrollarse en noviembre próximo. El público no la conocería hasta el estreno en la temporada de 1997. La obra es una coproducción de Multimedios América y del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales.
Los personajes imaginados en 1954 por Adolfo Bioy Casares son cubiertos por Germán Palacios (Emilio Gauna) Soledad Villamil (Clara y la Máscara) Fabián Vena (Antúnez) Fernando Fernán Gómez (Taboada el Brujo) Lito Cruz (el doctor Valerga) Luis Brandoni (el Mudo) Diego Peretti (Maidana) Juan Ignacio Machado (Larsen) Damián De Santos (Pegoraro) Adolfo Gianelli (Pracánico) y Gonzalo Urtizberea (Massantonio).
La dirección de Sergio Renán coautor del guión con Jorge Goldenberg es acompañada por la música bailable de Jaime Roos la dirección de fotografía de Carlos Torlaschi Margarita Jusid como directora de arte Nora Renán como vestuarista Jorge Stavrópulos en el sonido y César Dangiolillo en la tarea del montaje. De la producción se ocupan Eliseo Alvarez por América y Jorge Rocca por la producción.





