Fred Durst ( Limp Biskit )

¿Acaso Fred Durst se está volviendo un sentimental? "Creo que nos acaban de demostrar que ir por el mal camino es fácil, y que ser una mejor persona implica más esfuerzo", dice el líder de Limp Bizkit para explicar cómo se transformó en "una persona totalmente diferente"
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1 de diciembre de 2001  

-¿Qué fue lo mejor que te pasó este año?

-En lo personal, el nacimiento de mi hijo, Dallas. Es idéntico a mí, sólo que en formato encogido. Lo que tienen de especial los recién nacidos es que uno los mira y todavía viven con los ángeles, ¿no? Tuve a mi hija a los 20, y cambié un montón en estos once años. El mundo sigue evolucionando, y ahora llega Dallas. Y él va a evolucionar, también.

-¿Cómo te afectó lo del 11 de septiembre?

-No dejaba de pensar: "¿Por qué está pasando esto?". Miraba la tele y miraba a mi hijo. Esto me hace rezar para que las cosas sean mejores. La realidad es que me alegra muchísimo estar vivo para poder hacer lo que quiero cuando quiero hacerlo en este país [los Estados Unidos].

-¿Los atentados te cambiaron?

-Conozco gente que, después de ese día, se sigue quejando de la gente. Ahora no hay tiempo para eso. Mis fans me preguntan: "Eh, man, ¿no estás enojado más con aquel tipo?" o "¿No te quejás más?". Y yo digo: "¿Saben una cosa? No". Me di cuenta de que es algo mezquino. El próximo disco va a ser distinto, porque ahora todo lo que siento es distinto. Todo lo sensible y positivo que sentía antes está multiplicado por diez. Todo lo negativo que sentía, lo personal y lo muy emocional, se anuló, casi. Ni siquiera tengo tiempo para eso.

-¿Y qué pasó con Wes?

-Cuando se fue Wes, nos quedamos impresionados, aunque nos la veíamos venir. Nadie traicionó a nadie, y espero que Wes sea feliz. Le dije: "A Tom Petty no le hace falta andar con la galera toda la vida, y a mí no me hace falta andar con esta gorra roja. No tenés por qué ser el tipo que se pinta". Lo que importa es la música. Estábamos tratando de armar el nuevo álbum, y Wes componía cosas muy eclécticas, y se obsesionó mucho pero mucho con Radiohead. Al mes, más o menos, tiró la toalla. Es humano y tiene derecho a sentirse así.

-¿Y quién lo va a reemplazar?

-Durante esta gira, que empezó en noviembre, vamos a ir de ciudad en ciudad y vamos a alquilar salas de ensayo para que zapen con nosotros un guitarrista tras otro. Supongo que vamos a encontrar algún héroe desconocido que nos dé esa emoción y esa diversión que Wes ya no tenía. Da la impresión de que todo lo que nos pasa tiene un motivo.

-¿En qué sentido?

-Es hora de que Limp Bizkit se reinvente. Es hora de cambiar, y estoy aquí por alguna razón. No creo que me sume a esta movida negativa... Estoy seguro.

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