
Gabo Ferro, de la poesía a la canción animal y urgente
Hoy participará, con otros músicos, de un tributo a Miguel Abuelo, con cuyo trabajo se lo conecta desde siempre; en abril, se presentará en el ND Teatro
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A Gabo Ferro no se lo vas a ver caminar con el rebaño. Incluso en estos días en que sus canciones suenan en La Leona y su voz rota dramatiza épicamente la toma de una fábrica y la muerte de un padre. "Fijate lo que es la matemática de la sensibilidad. Yo escribí esa canción como duelo por la muerte de mi padre, pero nadie lo sabía". Hay gente que lo descubre en la novela y se pregunta de quién es esa voz extraña, ese tornado dulce, que desatan canciones como "A quién", "Volver a volver", "Lo que te da terror", "Soy todo lo que recuerdo" y "Soltá", incluidas en alguno de sus nueve discos, editados por su sello Costurera Carpintero. "Al principio no tenés nada que perder, tenés todo por hacer. Por eso, saqué mi primer disco y a los nueve meses otro y así sin parar hasta hoy. Lo único que sé es que si voy a dejar de hacer silencio tiene que ser algo interesante", dice.
Su canción animal viene de lejos. Sus versos te muerden la yugular y no te sueltan hasta hacerte sangrar de dolor. "Yo no puedo cantar la palabra dolor afinadamente. Necesito ir a algo previo a lo cultural, a la naturaleza; caer en una falta de consciencia, que no importe si desafinás o no. El norte es la interpretación, ahí aparece el animal, que es un gran recurso. Lo que pasa es que es piantavotos, asusta. Pero el lobo es más generoso para contar lo que estás contando".
Su guitarra es una ametralladora llena de magia y a la vez es un muchacho de Mataderos. Ahora está sentado al fondo de un bar en Palermo, un lugar donde su poesía parece estar a resguardo de las malas influencias. Desde ese fondo, habla con libertad sobre lo que le interesa: la poesía, las letras de sus canciones, Leonardo Favio, la música contemporánea del siglo XX, el rock nacional de fines de los sesenta, sus pasos por la performance junto a García Wehbi, los libros, los despidos en el estado que lo llevaron a subir el video "El beso urgente", y la necesidad de romper los prejuicios con su próximo disco, donde evoca el sonido de Gianamaría Hidalgo y la estética de Julio Jaramillo. "Hace poco Rubén Szuchmacher me dijo: «estás en el filo; si te caés, entrás en un rídiculo sin vueltas». De eso se trata, cuando tenes algo que te pueda explotar en la mano". Gabo no titubea, esas canciones que pueden explotarle en la mano sonarán el 9 de abril en el ND Teatro.
Hay un hilo sin tiempo que conecta su presente cancionero a una historia y a un lugar que comparte con Moris, Litto Nebbia y Miguel Abuelo. "Cuando empecé a trabajar con las canciones en guitarra de ese primer disco lo que salía tenía conexión con el rock argentino de fines de los 60, con una raíz poderosa con lo tanguero, lo folklórico y cierto gesto identitario fuerte. El tronco de mi canción viene de ahí".
Es un lugar que reconoce, a veces de manera consciente o incoscientemente, como su filiación artística con la primera etapa de Miguel Abuelo, una figura a la que rendirá tributo hoy, a las 19, junto a otro grupo de artistas -Los Heladeros del Tiempo, Daniel Melingo, Kubero Díaz, Gustavo Bazterrica, Pipo Lernoud, Palo Pandolfo, Ale Sergi- en la Usina del Arte.
"Fui sorprendido con esta cuestión cuando hice Canciones que no debería grabar, y un amigo y me preguntó si había escuchado a Miguel Abuelo solista. Le dije que no, que sólo conocía a los Abuelos de la Nada. Inmediatamente me acercó un montón de ese material solista y me sorprendí. Hasta que me lo dijeron no había encontrado el tesoro de Miguel solista. Como ambos manejamos registros altos enseguida nos relacionaron. Miguel Abuelo era una especie de hada y fauno al mismo tiempo. Alguien imposible de definir. Recuerdo una imagen de su primer disco solista donde parece un gaucho trans con mucho maquillaje, mezcla de gaucho y china; él tenía eso de tirar abajo la cultura de género. A mí también me encanta jugar con ese registro femenino, pero en el momento que lo hacía Miguel no era tan fácil. No le importaba cómo quedaba parado, porque sabía que había algo más importante, que era dónde el quería llevarte; ni mas ni menos, que al lugar de la poesía".
Gabo, y en esto sí se emparenta con Miguel Abuelo, también quiere llevarte a ese lugar donde queda la poesía, donde lo cotidiano se transforma en fantástico, donde lo normal deja paso a la belleza, donde puede hacer equilibrio entre la realidad y el abismo poético. "La letra es una gran parte del todo para mí. Soy gestáltico para laburar. No me gusta decir: la botella y la describo. Me gusta dar pistas y que vos compongas una botella en tu cabeza. Que la letra sea sugerente y sobre todo lo más poética posible. Quiero generar un mundo de lo fantástico. Tenemos la cotidianidad tan vulgarizada que me interesa encontrar en lo cotidiano la fantasía. Y la canción, quién la hace y quién la escucha, se merece poesía".
-¿Cómo es el método para hacer canciones?
-Tengo un primer verso que me estimula y me lleva a concluir esa canción. Y ese primer verso, que en general es el primero que queda, a veces es el título de la canción. Es el método que me enseñó la señorita Nidia en primer grado, ella decía: "todo verso tiene ritmo y música, hay que escucharsela".
-Hay una cosa muy primitiva en tu canción y tu interpretación.
-Eso me lo autoricé gracias a la música del siglo XX, que se relaciona con la caída de la censura y pone en crisis el canon de belleza. Por eso trabajo con ciertas desafinaciones, con el ruido, con el grito, usando la guitarra como un instrumento dramático.
-En tu último trabajo El veneno de los milagros, que hiciste a dúo con Luciana Jury, hay también una cosa animal en la interpretación
-Cuando escuché a Luciana yo veía esa belleza animal en ella y quedé enamorado de su voz. Es imposible cantar así. Entonces le escribí un disco. Nos fuimos a grabar al sur, lo más lejos posible de la civilización, para tratar de sacar eso que veia en Luciana. Grabamos juntos y afortunadamente fuimos a visitar un lugar donde me siento inmortal. Con ella tocás un lugar que está mas allá. Y no es una imagen. Te vas para otro lado, donde la muerte no te puede tocar, donde entras en el territorio de lo divino.
Homenaje a Miguel Abuelo
En la Usina del Arte, Caffarena 1.
Hoy, a las 19.




