
Gardelitos, pero rockeros
La banda, que une a padre e hijos, edita otro álbum.
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La banda tiene un nombre por demás tanguero, que hasta podría confundir al público desprevenido. El cantante, Corneta de sobrenombre, tiene 45 años y sus compañeros de grupo son sus dos hijos, Bruno y Eli Suárez, de 18 y 21 años, respectivamente, y Jorge Rossi, bajista de 24 años.
Comenzaron a tocar hace tres años y se hicieron populares por sus multitudinarias -si de una banda nueva se trata- presentaciones en las villas del Gran Buenos Aires. Ellos son Los Gardelitos, un grupo diferente que, más allá de lo musical, busca su lugar en la escena rockera local por caminos alternativos.
A dos años de la edición de su independiente álbum debut, "Gardeleando", la banda acaba de editar el primer volumen de su nueva y más pretensiosa producción: "Fiesta sudaka", un álbum doble -la segunda parte estará en las calles los primeros meses del año próximo-, producido por el mítico Mario Breuer y editado por la compañía multinacional Sony.
"No es un álbum conceptual -asegura Eli-, ni rígido. Tiene de todo, reggae, rock, delirios instrumentales, ritmos latinoamericanos, temas nuevos y algunos que ya veníamos tocando en nuestros shows."
Según Corneta, el disco está inspirado en "la fiesta que se arma en los recitales que damos. Y su título, "Fiesta sudaka", tiene que ver con que para mí Sudamérica es la reserva de la alegría del mundo. Eso está a la vista. Si bien es uno de los continentes más sufridos y más pobres, si uno se fija lo que son los carnavales de Brasil, de Bolivia, incluso en México, las fiestas sudamericanas son muy marcadas. Se nota que es un día de fiesta".
A fuerza de conciertos en villas y zonas carenciadas, Los Gardelitos construyeron su propio estilo. "El principal objetivo -señala Corneta- es llevar música a un lugar donde a la gente se le hace difícil salir de su entorno. Y también es un poco para limpiar esa idea de que en la villa son todos delincuentes, que hay tiros. Si es una fiesta totalmente pacífica no hay heridos ni lastimados y nadie le roba nada a nadie."
Apto para todo público
Más allá de ello, con este álbum -que cuenta con vientos de Willy Crook y Gillespie-, Los Gardelitos intentarán jugar en la primera división del rock local. "No nos consideramos sólo una banda de villas para las villas -sintetiza Corneta-. Este año nuestra idea es llegar a todo tipo de público y armar varias presentaciones grandes, llegar al público universitario." Padre e hijos juran que nunca pensaron en tocar juntos, pero que cierta "sangre gitana" ayudó al destino. Mientras de fondo se escuchan algunas canciones de "Fiesta sudaka" -"Comandante Marcos", "No puedo parar mi moto" y "Corazón bailando al viento"-, Corneta dispara los últimos conceptos: "El rock es una manifestación cultural, a la que acá se la desprestigia. Se lo considera como un producto comercial y de exclusivo consumo de los jóvenes, como una hamburguesa". Así son Los Gardelitos, una familia muy normal del rock.





