
Gary Oldman: El candidato favorito para el Oscar a mejor actor por encarnar a Churchill
El actor de Llámame por tu nombre estuvo nominado hace siete años por su trabajo en El topo; hoy tiene a Daniel Day-Lewis, tres veces ganador, como su principal contrincante
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Cuando Gary Oldman festeje sus 60 años, el 21 de marzo próximo, lo más probable es que lo haga con su primer Oscar muy cerca de la torta de cumpleaños. El actor londinense tiene este año todas las de ganar y pocos dudan de que el premio al mejor actor protagónico de la Academia de Hollywood será suyo el domingo 4 de marzo.
Dos meses antes de la ceremonia que cerrará la temporada de premios en Hollywood apareció una fotografía compartida por Oldman y Timothée Chalamet, el joven actor neoyorquino que también aspira al Oscar como mejor actor este año por su consagratoria aparición en Llámame por tu nombre.
La instantánea, tomada en Palm Springs (California), apareció en la cuenta que Chalamet posee en Instagram y tuvo desde allí miles de reproducciones en las redes sociales. Inmediatamente, varios especialistas en pronosticar quiénes se llevarán los premios más importantes de Hollywood dijeron que el Oscar de este año al mejor actor protagónico no salía de allí. Oldman o Chalamet. Los tres restantes nominados (Daniel Kaluuya, Daniel Day-Lewis y Denzel Washington) están fuera de carrera.
Un mes después y con la cuenta regresiva en marcha, algunas cosas cambiaron. Chalamet no deja de provocar admiración por su extraordinario aporte a la gran historia romántica contada por Luca Guadagnino, aunque con menos chances que antes, y Day-Lewis empezó a sumar puntos entre quienes piensan que debería reconocerse de algún modo su anunciada despedida del cine con El hilo fantasma. Pero ninguno de ellos parece hacerle sombra a Oldman, hoy cada vez más cerca y con holgura de llevarse el mismo Oscar al que fue nominado hace siete años por su extraordinaria personificación de George Smiley, el gran personaje de John Le Carré, en El topo.
¿Por qué casi todos, empezando por los que más saben, parecen convencidos de que este año Oldman ganará? Sobre todo porque están seguros de que los votantes de la Academia honrarán una vieja tradición: la de premiar a esos intérpretes que se meten tan profundamente en el personaje que interpretan hasta lograr desaparecer por completo dentro de él.
Es lo que ocurre con Oldman en Las horas más oscuras (Darkest Hour), cuyo estreno en la Argentina anuncia UIP para el jueves 15. Oldman es visto hoy como el más destacado actor que personificó a Winston Churchill en el cine, después de que lo hicieron en distintas etapas de su vida Simon Ward, Albert Finney, Christian Slater, Timothy Spall, Michael Gambon y, más recientemente, John Lithgow (en la serie The Crown) y Brian Cox.
El Churchill de Gary Oldman es el cuestionado hombre político que retoma el liderazgo de los conservadores británicos en los dramáticos días iniciales de la Segunda Guerra Mundial, en 1940, cuando muchos temían que la ofensiva nazi llegaría sin problemas a Londres después de ocupar varios países europeos. Designado a regañadientes primer ministro por el rey Jorge VI (Ben Mendelsohn) tras la dimisión de Neville Chamberlain, lideró al Reino Unido en aquel tramo decisivo de la historia del siglo XX bajo la bandera del rechazo a todo acuerdo o capitulación con la Alemania de Hitler.
Buena parte del mérito de la nominación de Oldman al Oscar le pertenece al equipo de maquillaje y peinado encabezado por Kazuhiro Tsuji. De las seis nominaciones al Oscar que tiene Las horas más oscuras, la de Oldman como actor protagónico y la de maquillaje aparecen como las más cercanas al triunfo. Las otras cuatro son mejor película, dirección de arte, vestuario y fotografía.
Tsuji y su equipo dedicaron cuatro horas antes del comienzo de cada jornada de rodaje a la transformación completa de Oldman en Churchill. El actor no solo se sometió a una adaptación prostética de toda su cabeza para parecerse de manera asombrosa al protagonista más importante de la historia política británica del siglo XX. También se vio obligado a cargar todo el día un considerable relleno corporal para exhibir la postura real que lucía Churchill, un hombre más bien bajo de estatura y con sobrepeso. Al término de la jornada, había que dedicarle dos horas más a sacarle el maquillaje a Oldman.
Después de sumar al reconocimiento constante de la crítica la simpatía de los fans de Batman y de Harry Potter por sus retratos del comisionado Gordon y de Sirius Black, respectivamente, Oldman se acerca a una posible consagración en la fiesta del Oscar que solo podría quedar empañada por el recuerdo que muchos hacen en estos días de algunos episodios que impulsaron denuncias por abuso y violencia doméstica en su contra.
En 2001, cuando estaba casado con Donya Fiorentino (la tercera de sus cinco esposas), la policía de Los Ángeles investigó a Oldman a pedido de la mujer, quien dijo que el actor le pegó en la cabeza varias veces con el tubo de un teléfono delante de sus dos pequeños hijos. "Cuando quise llamar a la policía, Gary rodeó mi cabeza con sus manos y trató de estrangularme", agregó la mujer, que estaba unida a Oldman desde 1997 y se divorció luego del episodio.
Diluidas como dijimos las chances de Chalamet, hoy el único adversario (lejano) de Oldman es Day-Lewis, un año mayor y también nacido en el Reino Unido. A fines de diciembre, The Guardian recordó que ambos tuvieron trayectorias artísticas paralelas. Compartieron el tiempo de la infancia en viviendas ubicadas el sudeste de Londres, vivieron la primera consagración artística casi al mismo tiempo durante los años 70 del siglo pasado en los escenarios teatrales y se asomaron al cine en la década siguiente, convirtiéndose en los mejores representantes británicos de la escuela del Método, los equivalentes de De Niro y Pacino al otro lado del Atlántico.
Day-Lewis le lleva una amplia ventaja a Oldman en el Oscar. Ya ganó tres veces el premio al mejor actor protagónico (En el nombre del padre, Petróleo sangriento y Lincoln), rubro para el que vuelve a ser candidato, quizá por última vez, por El hilo fantasma. Curiosamente, también aparece este año nominada al Oscar por esa película y como mejor actriz de reparto Lesley Manville, que fue la primera esposa de Oldman, entre 1987 y 1989. ¿Acompañará Manville a su ex marido el domingo 4 de marzo en un festejo que todos auguran y que, al parecer, nadie le quitará?





