
Giuseppe Tornatore presentó "Malena"
La película, que se estrenará en la Argentina, está ambientada en un pequeño pueblo de Sicilia, durante la primavera de 1941
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BERLIN.- Su cine enamora o genera rechazo, es así de simple. Con Giuseppe Tornatore, siciliano, 44 años, ganador de un Oscar por "Cinéma Paradiso", no hay términos medios. Sus películas, con toda la carga colorida, sentimental y nostálgica del clásico cine italiano, suelen gustar a públicos masivos y de muy diversos orígenes, pero sigue provocando la reacción visceral e indignada de buena parte de la crítica.
Aquí, más allá de las polémicas, se le dispensa el trato digno de un autor consagrado, posee el status propio de un realizador que, con cada nueva película, consigue la proeza de exportar el cine europeo al mundo. Cada uno de sus movimientos es seguido de cerca por decenas de fotógrafos, camarógrafos y cronistas. Y a él parece gustarle bastante ese reconocimiento.
Con "Malena", además, el director de "Stanno tutti bene" y "La leyenda del 1900" parece haber regresado a lo seguro, es decir, a sus orígenes. La película, presentada ayer en la competencia oficial y de próximo estreno en la Argentina, está ambientada en un pueblito de Sicilia durante la primavera de 1941. Construida desde el punto de vista de un adolescente de 13 anos, esta épica describe la historia de Malena (Monica Bellucci), una viuda joven y atractiva que resulta ser el objeto del deseo para los hombres y el origen de todo tipo de envidias para sus vecinas.
El film trabaja sobre dos ejes diferentes: el despertar sexual, la fascinación y las múltiples fantasías que la protagonista genera en el joven, y el cinismo y la hipocresía de la comunidad para con una mujer sola que debe prostituirse para sobrevivir en medio de las penurias del régimen fascista de Mussolini y la Segunda Guerra Mundial.
Vestido con un impecable traje azul, este hombre semicalvo y de anteojos, dueño de una sonrisa franca y de una firme y seductora dicción italiana, comenzó ayer la maratónica rueda de entrevistas colectivas para la prensa acreditada.
-¿"Malena" es producto de una necesidad de regresar a las raíces tras rodar en inglés "La leyenda del 1900"?
-Mi relación con Sicilia, con mi país, con el cine italiano, se basa en una paradoja constante: debo irme para después volver con ganas; cuando no estoy, extraño muchísimo y cuando me quedo, al poco tiempo quiero irme. "Malena" es una película bien italiana, pero al mismo tiempo es una producción de Miramax, que me abre todos los mercados del mundo.
-¿Esa proyección internacional que tiene su cine no lo hace regresar una y otra vez a los tópicos más transitados por los films italianos?
-Ese es el mundo que yo viví de chico, el único que conozco lo suficientemente bien como para poder reflejarlo en una pantalla. Además, yo me formé viendo de adolescente las obras maestras del neorrealismo y luego las de Fellini. No hay especulación de mi parte en ese sentido. Pero no tengo problemas en admitir que yo apuesto a un cine comercial, masivo.
-¿Le molesta que comparen su película con la apuesta de marketing de "La vida es bella" o con la propia "Cinéma Paradiso" y a Bellucci con Maria Grazia Cuccinota, la actriz de "El cartero"?
-No, porque yo siempre apunté al mismo tipo de cine, a contar pequeños cuentos que entretengan y que, como en este caso, desnuden la hipocresía de la sociedad italiana. Muchos podrán descubrir ciertas analogías y atmósferas similares, pero eso tiene que ver con las marcas de mi cine.
-¿Cómo surge la historia de "Malena" y cuándo pensó en Bellucci como protagonista?
-Me enteré de la historia hace más de cinco años, pero en un principio no la pensé como una película. Sin embargo, cuando conocí a Monica filmando un comercial para Dolce & Gabanna, me dije: "Es la mujer perfecta para hacer de Malena". Construí el guión y el rodaje siempre con ella en mente. Monica ya superó el prejuicio hacia las top-models y se convirtió en una estrella en Italia, Francia y también en los Estados Unidos, después de "Bajo sospecha". Tiene todo para ser una diva, en la senda de Virna Lisi, Sofía Loren, Silvana Mangano y Gina Lollobrigida. Esta es una película que le calzaba a la perfección, una alegoría sobre el poder devastador y desestabilizador que tiene la belleza, capaz de extraer lo mejor y lo peor de la condición humana. Es una película casi sin diálogos, narrada a partir de los gestos, las miradas, el lenguaje corporal.
-¿Y cómo descubrió al pequeño Giuseppe Sulfaro?
-Surgió de un casting con más de 2000 aspirantes: recorrimos toda Sicilia y a él lo encontramos en Messina. Apenas lo vi me di cuenta de que tenía la mirada perfecta para un chico que sueña obsesivamente con ella, que es capaz de defenderla frente a los demás, pero que la idealiza tanto que le resulta imposible dirigirle más de cinco palabras.
-La película tiene una fuerte carga erótica.
-Los directores somos voyeurs. En la génesis de este film mucho tuvo que ver un documental de los años 70 que hizo Pier Paolo Pasolini. Con una cámara oculta mostró cómo los hombres miran a las mujeres bellas. Es lo mismo que muestro en mi película. Esa situación aparentemente trivial genera un conflicto que en mi película termina por estallar de manera trágica.
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