
Gran actriz, pequeño film
"Cambio de vida" ("Anywhere But Here", Estados Unidos/1999). Presentada por 20th. Century Fox. Fotografía:Roger Deakins. Música:Danny Elfman. Intérpretes: Susan Sarandon, Natalie Portman, Bonnie Bedelia, Eileen Ryan, Ray Baker y John Diehl. Guión: Alvin Sargent, basado en la novela "A cualquier otra parte", de Mona Simpson. Dirección: Wayne Wang. Duración: 114 minutos. Para mayores de 13 años. Nuestra opinión: Buena .
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Si bien es cierto que las buenas actuaciones no justifican por sí solas una película, hay casos en que la excelencia de una interpretación alcanza para que un film se distinga, brille por encima de la inmensidad de productos mediocres.
Eso es, precisamente, lo que ocurre con "Cambio de vida", una apenas correcta y previsible comedia dramática sobre una conflictiva relación madre-hija dirigida por el siempre solvente realizador hongkonés Wayne Wang.
Esta vez -contra todos los pronósticos- no es Susan Sarandon la gran estrella que ilumina el film, ya que su eficaz trabajo resulta eclipsado por la presencia rutilante de Natalie Portman.
Esta talentosa y cada vez más bella actriz de apenas 19 años, que había conseguido con "El perfecto asesino" uno de los debuts cinematográficos más impactantes de los últimos tiempos y que tuvo con "Episodio 1" su oportunidad de alcanzar el reconocimiento popular, logra aquí una magistral clase de actuación. Con tanto de dominio técnico como de intuición y sensibilidad, la cautivante Portman llena la pantalla de verdad, de emoción, y entrega los mejores momentos del film.
Un director camaleónico
No es mucho más lo que puede rescatarse de esta película basada en la exitosa y reverenciada novela de Mona Simpson "A cualquier otra parte". Es más, resulta difícil de creer que un director indudablemente inteligente como Wang haya aceptado encargarse de esta historia tan previsible, que haya manejado la confrontación entre una madre aniñada y una hija "adulta" de manera tan común, y -especialmente- que la haya filmado adaptándose a un ritmo, a una forma narrativa tan típicamente hollywoodense (en el peor de los sentidos).
No vale la pena adelantar demasiado de la trama (nunca conviene hacerlo y en este caso tampoco sorprendería al lector), sólo que Wang trabaja las contradicciones entre un pueblo conservador y la gran ciudad -las dos protagonistas viajan a Los Angeles-, entre las penurias económicas y la ostentación, entre las frustraciones de los adultos y los sueños de los adolescentes, apelando casi siempre a situaciones trilladas vistas ya en innumerables tramas de telenovelas y descriptas además con un vuelo creativo bajo, casi rasante.
A mitad de camino entre la veta melodramática de "Quédate conmigo" (también con Susan Sarandon en un papel similar) y la variante satírica de la notable "Suburbios en Beverly Hills" (editada en la Argentina directamente en video), "Cambio de vida" sólo se sostiene a partir de la meticulosidad y la permanente entrega de la energética esposa de Tim Robbins (por momentos, algo exagerada) y -tal como quedó dicho- de la magnífica demostración de Natalie Portman.
Al servicio de sus actrices
Mucho más cerca del registro estructurado de "El club de la buena estrella" que de la talentosa improvisación de sus colaboraciones con Paul Auster en "Cigarros" y "Humos del vecino", a Wang sólo queda agradecerle el hecho de haberle dado a sus dos heroínas el espacio necesario para su lucimiento. Una posibilidad de la que, en cambio, no gozaron los deshilachados y evidentemente recortados en el montaje final personajes secundarios.
"Cambio de vida", entonces, es una película menor, pero que, justo es admitirlo, no irrita ni aburre. Cuesta entender, de todas formas, que un realizador como Wang, el solvente guionista Alvin Sargent ("¿Qué tal, Bob?" y "Gente como uno"), el notable fotógrafo Roger Deakins ("Fargo", "El gran Lebowski") o el singular músico Danny Elfman ("Batman", "El joven manos de tijera") hayan entregado en todos los casos trabajos tan convencionales. Sólo la apuntada y cada vez más contagiosa mediocridad de Hollywood pudo haber desperdiciado tanto talento reunido.




