Gustos como para quedarse... helado
Albahaca, soja y malbec en tour heladero por Buenos Aires
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Con el verano llegó uno de los grandes placeres de la temporada: el helado. Pero los porteños ya no disfrutan sólo los de frutilla, chocolate y dulce de leche: desde hace un tiempo, varias heladerías ofrecen un plus exótico.
El saber popular indica que el gelato italiano es el mejor del mundo y hay datos que indican que fueron los romanos los primeros hacedores de este popular postre, aunque también algunos afirman que fue Marco Polo el que importó la receta de sus viajes a China.
Sea como fuere, la heladería Scannapieco, emprendimiento de una familia descendiente de italianos, que funciona en Córdoba 4826, es un verdadero fenómeno de culto. Con gustos como chocolate Da Vinci (con crema de avellanas), mandarina, caipirinha, flan, canela y brownie, la familia Scannapieco está todo el tiempo inventando nuevas combinaciones. "Si no, es como un restaurante que siempre te da bife de chorizo con papas fritas", señala Emilio Scannapieco, hijo del matrimonio que, en 1938, fundó el tradicional local.
Tras realizar con éxito el chocolate holandés (con naranja) en honor a la princesa Máxima Zorreguieta, la heladería estrenó el dulce Astor, un dulce de leche en honor a Piazzolla, con granos de café bañados en chocolate.
"Piazzolla siempre me gustó por vanguardista y buen músico. Y cuando pensé en hacer un gusto en su homenaje, conocí a Laura Escalada, su mujer, en un restaurante. Y ahí decidí hacerlo de dulce de leche porque ella me dijo que le pusiera Dulcísimo Astor", cuenta Emilio Scannapieco.
Sabor oriental
Pero el porteño ávido de nuevas experiencias dispone de opciones que van más allá del helado italiano y que se remontan a aquel supuesto origen asiático. Del Lejano Oriente, más específicamente de Japón, se destacan los helados de soja, té verde y sésamo negro, delicias que esperan en el restaurante Kayoko Palermo (Gurruchaga 1650). Las creaciones de la chef Misao Sekiguchi, dueña del local símil pagoda de Palermo SoHo, son tan especiales que su responsable no pudo definirlas con otras palabras que no fueran... japonesas.
Otra propuesta no menos exótica, la del helado kosher, que se consigue únicamente en la heladería Tuttim (San Luis y Ecuador), que prepara los postres bajo los preceptos de la tradición judía ortodoxa. "Son los sabores tradicionales elaborados a base de soja. La crema preparada con lácteos es muy pesada –apunta Guillermo, dueño del lugar–, pero la soja es más liviana y permite hacer postres muy buenos. Además, los helados normales cuando se baten y se ponen en el freezer se van arruinando, pero los que están hechos con soja tienen una consistencia mejor y duran más."
Los gustos tradicionales en su variedad kosher también tienen una versión "de Pesaj", preparados para la Pascua judía sin productos que estén prohibidos en esas festividades, como harinas y leudantes.
La creatividad argentina también se hace sentir en el universo de los helados. Y si bien las variedades de vino son un hallazgo que hasta hace poco sólo se conseguía en las heladerías salteñas, el Pop Hotel Boquitas Pintadas (Estados Unidos 1399) ofrece en su menú esta singular experiencia en su variedad malbec, además de helados de albahaca, lavanda, chocolate y tomillo, y jengibre y miel.
Gustos exóticos como para quedarse helado.





