Hacia el éxito, en patines y sin escalas
La adolescente mexicana Karol Sevilla es la protagonista de Soy Luna, serie de Disney que aspira a batir los récords de Violetta
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Sale Violetta. Entra Luna. El recambio cíclico parece una norma que se cumple de forma aceitada en Disney, poniendo en marcha un mecanismo de relojería preciso para ajustar tuercas y darle continuidad a la captura de un público que desde Buenos Aires se extiende a buena parte del planeta. Soy Luna, la nueva telenovela teen que sale al aire a partir de este lunes por Disney Channel, cuenta la historia de una niña mexicana que ve inesperadamente interrumpida su vida feliz haciendo delivery sobre patines en Cancún, cuando se debe trasladar a la Argentina porque sus padres son contratados como personal de una lujosa mansión. En medio de un ambiente que le resulta ajeno y hostil, con algún misterio flotando, son los patines un medio por el que se contacta con nuevos amigos y rivales.
La prehistoria de Soy Luna comenzó hace tres años, cuando apenas corría la segunda de las tres temporadas de Violetta. "Internamente ya estábamos pensando qué proyecto, qué historia queríamos contar después de Violetta, qué podría conectar más a donde quizás no conectó tanto", dice Cecilia Mendonça, vicepresidenta y general manager de Disney Channels Latin America. El importante mercado mexicano con su proyección a la audiencia hispana en los Estados Unidos, así como la inclusión mayor de los varones eran dos puntos de ataque posibles. "Empezamos a ver ciertas cosas que no existían en el universo de Violetta y que necesitábamos para que sea un contenido todavía más fuerte: un poquito de la diferencia de clases sociales, obviamente todo siempre muy cuidado, bajo los conceptos de Disney. Usando un ejemplo de las propias princesas, Luna es una Cenicienta. Es también una princesa, pero para llegar tiene un camino a recorrer y se va a encontrar con dificultades. Nos planteamos también que sea relevante para el día de hoy, que sea una princesa moderna."
A la vez había valores a mantener, que hacen a la marca Disney y que mostraron una vez más su eficacia en Violetta: seguir un sueño, creer en uno mismo, celebrar a la familia, expresarse. En Soy Luna siguen vigentes esos valores, pero traducidos a un idioma más moderno", explica Mendonça. "Son chicas más guerreras, intrépidas, que no tienen miedo, que siguen adelante, que tienen mucha confianza. Luna es una chica más cercana, más real, que al crecer pasa a ser aspiracional, pero con un ideal posible."
Karol Sevilla, la joven actriz mexicana que encarna a Luna, lo expresa de alguna manera hablando de ella misma, al referirse a la aventura que fue montarse sobre patines en las grabaciones, sin haberlo hecho nunca antes: "La verdad es que el miedo siempre existe, siempre está ahí. Puedes ser muy valiente, todo lo que quieras, pero el miedo siempre va a existir en uno. Pero si no se le hace tanto caso y no le pones tanta tensión, creo que se va escondiendo, lo más importante es la confianza en uno mismo. Si tú te crees que puedes hacerlo, pues inténtalo. No pierdes nada con intentarlo, nunca debes de decir no a las cosas", señala. Toda una chica Disney, moderna.
Ninguno de los actores sabía andar en patines. Tuvieron varios meses de hasta cuatro horas diarias de entrenamiento sobre ruedas, guiados por un equipo de cinco personas bajo la coordinación de una coach británica. También tuvieron que ponerse los patines algunos camarógrafos para poder seguir las escenas de patinaje freestyle que, aseguran, se grabaron sin dobles. Karol ahora lo disfruta. "Te pones los patines y es como si volaras, como sentirte libre", asegura. Karol ahora tiene 16 años, pero actúa en la TV y en el teatro musical de su país desde los seis. De todas formas a esta fanática de Selena Gómez le resulta aún extraño verse en semejante producción. "Es como estar soñando", asegura.
De su país extraña la comida y los amigos. Hace un año que está en la Argentina y recién ahora podrá volver brevemente a México. Aquí llegó acompañada por su mamá, sigue su escolaridad por Internet y conoció la nieve en Bariloche. Ya establece varios paralelos con su personaje. La llegada a la Argentina también fue para ella su primer vuelo. "A Karol y a Luna les han pasado cosas muy similares, es superchistoso. Me parezco mucho a ella y me identifico". Extrovertida, gesticuladora y entusiasmada como su personaje, sólo aclara que difieren en el look con que se visten. Karol busca la elegancia, y Luna luce los colores.
Se diferencia en forma más tajante de Violetta y de Martina Stoessel, a quien reconoce haber visto poco. "Luna y Violetta son dos personajes superdistintos. Violetta era como más princesa, más rosita. Y Luna es más varonil, como que no le importa caerse y rasparse. Ella se levanta y sigue. Admiro mucho a Tini, es muy linda, muy buena cantante, muy buena actriz. Pero la verdad es que Tini y Karol son completamente diferentes. Y eso es lo bonito, que sean diferentes y que la gente lo pueda ver así."
"Sabíamos que el nuevo proyecto iba a ser comparado con Violetta, entonces lo primero que nos propusimos fue diferenciarnos", dice Jorge Edelstein, director de Desarrollo de Contenidos en Disney Channels Latin America. Ahí surgió la idea del patinaje como foco de entusiasmo, juego y diversión en el mundo de Soy Luna. "Trabajamos una historia más compleja, con personajes que tienen grises, con secretos arraigados a la historia. En Violetta había menos secretos y una construcción de historia un poco más simple. Acá partimos de otro tipo de personaje. Violetta económicamente tenía todo, Luna en cambio no es hija de millonario. Pero tiene padres, a diferencia de Violetta, que era huérfana de madre. Las faltas, las falencias y las búsquedas de los dos personajes son distintas. Y el mundo que las rodea y el recorrido que hacen también", explica Edelstein, quien ya está abocado a los guiones de la segunda temporada de Soy Luna.
Desde la otra punta del proceso, hacia la salida a pantalla, hubo un intenso trabajo para instalar el nuevo personaje ya antes del estreno de pasado mañana. La grabación en YouTube del tema musical "Alas", interpretado por Karol Sevilla junto a su partenaire de la tira Ruggero Pasquarelli, fue visitado más de 3,7 millones de veces. En tanto el primer CD de Soy Luna se vendió más de 30.000 veces en cuatro días. A su vez, una novela editada por Planeta cuenta la historia previa del personaje en México. "Fíjate que últimamente, esta semana, en el shopping, me está pasando mucho que me están reconociendo", dice Karol. El italiano Ruggero, que pasó también por Violetta, le advierte riendo que se prepare para lo que vendrá.
El elenco es internacional. A Luna la acompañan el mexicano Michael Ronda, los actores argentinos Valentina Zenere, Agustín Bernasconi, Lionel Ferro, Carolina Kopelioff, Katja Martínez, Gastón Vietto (Peter Punk), Chiara Parravicini y Malena Ratner, así como la actriz española Ana Jara, el chileno Jorge López y los argentinos Luz Cipriota, Lucila Gandolfo, Rodrigo Pedreira, Germán Tripel, Diego Sassi Alcalá, Ezequiel Rodríguez, Carolina Ibarra, Antonella Querzoli y Paula Kohan.
Tras los pasos de un hito
En América latina viven unos 600 millones de habitantes. Cerca de 200 millones son menores de 20 años. Probablemente uno de cada cuatro de ellos vio Violetta. La tira protagonizada por Tini Stoessel durante tres temporadas se proyectó más allá de la región, llegando a casi 140 países, doblada a 15 idiomas. Concebida como un producto multiplataforma, suma 2400 millones de vistas en video por YouTube y 2,8 millones de ventas de soundtracks, con 9,8 millones de "me gusta" en sus fanpages en español y portugués. La multiplicación virtual se complementa con las giras en vivo del elenco, con otro millón largo de espectadores en América latina y Europa.
La gente de Disney es reacia a revelar cómo se traduce esto en dinero. Pero valga un botón de muestra: el primer episodio de la segunda temporada de Violetta se presentó en Italia en cines, recaudando en un único fin de semana 2,4 millones de euros (al cambio actual unos 40 millones de pesos).
Este modelo de negocios se intenta replicar con Soy Luna, incluso redoblando la apuesta. Al menos en la inversión inicial del set de filmación. La superficie alquilada por temporadas enteras en los Estudios Baires de Pol-ka, en Don Torcuato, fue incrementada hasta el máximo disponible para montar los espacios en que se desarrolla la nueva telenovela teen. Aún así no fue suficiente: la pista de patinaje fue armada expresamente para las grabaciones de Soy Luna en un galpón en Chacarita. En total son 2000 metros cuadrados, cerca del doble de lo requerido para Violetta, además de las locaciones en exteriores como las de Cancún del capítulo inicial de este lunes. Se requirieron medio año de preproducción y ocho meses de grabaciones para llegar al lanzamiento de la primera temporada de Soy Luna.





