
Hacia otras formas de la danza
El talentoso coreógrafo habla de los dos espectáculos que tiene hoy en cartel
1 minuto de lectura'

Empecemos por una anécdota. Una noche el entrevistado va a San Telmo a escuchar una banda llamada Coso. Ahí dio con un bajista, llamado Javier Areal Vélez, que lo cautivó por los sonidos que lograba. Por intermedio de un amigo, al otro día le mandó un mail. Decía, según cuenta él mismo, algo así: "Hola. Soy Luis. Hago trabajos que tienen que ver con el cuerpo y me gustaría hablar con vos".
- ¿Cómo es que te presentás diciendo que "hacés trabajo con el cuerpo"? Bajo esa clasificación tan amplia podrías ser un masoterapeuta y no un coreógrafo con una súper trayectoria.
-Cierto... [se ríe]. Es que, en realidad, nunca digo que soy coreógrafo; voy a tener que empezar a decirlo. Es que como en un proceso de ensayo no marco a nadie lo que hay que hacer, no me siento muy director. Eso no tiene que ver con negar algo sino con una reflexión constante sobre lo que hago. Yo dirijo proyectos que tienen que ver con el cuerpo, ésa sería la mejor manera de presentarme.
El que hace "trabajos con el cuerpo" es Luis Garay. Luis es un talentoso y personal creador a quien uno podría presentar, por ejemplo, diciendo que fue preseleccionado recientemente para la exquisita Beca Rolex. O el que otros "detectadores anónimos de talentos" eligieron para el proyecto Working Visits que incluye visitas y conferencias en la Bienal de Berlín; el Kunsten Festival Des Arts, de Bruselas, y el Festival de Gotemburgo, Suecia. O el que -para no abrumar- acaba de estrenar The divine comedy , en el Centro Cultural de la Cooperación, y que, un día después estrenó La tierra tendrá dos soles , en el Centro Cultural Ricardo Rojas, su ópera prima como director teatral.
El punto de partida para este último trabajo tiene que ver con una reflexión sobre la representación escénica. "Si actuar consiste en ponerse en el lugar del otro, ¿cómo sería ponerse en el lugar de uno mismo? Son cuestiones básicas que me llamaron la atención -explica-. Por eso, con María Alché trabajamos la premisa de que actúe de otra actriz. En la obra ese procedimiento no se ve ni se explica, pero a nosotros nos sirvió para indagar el material."
- Si actuar es ponerse en el lugar de otra persona, ¿bailar es copiar el movimiento de otro?
-Yo no sé qué es la danza. Lo que me interesa del movimiento es ese plegarse sobre sí mismo y, básicamente, sobre lo que no sé en qué va a devenir. Hay gente que a eso considera como material residual; en mi caso es lo principal.
-¿Acaso ésa no es la esencia de The divine comedy?
-En cierto sentido, sí. Es como reparar en lo indeterminado, en lo impreciso, en lo vago y en el cruce de géneros. The divine parece que nunca va a comenzar pero ese "no comenzar" ya es una construcción.
Tiene razón. The divine... lo estrenó hace 4 años, en el Rojas. Esa experiencia performática tenía una densidad puesta en esa especie de balbuceo del movimiento absolutamente inquietante. Sigue Luis: "En mi trabajo hay algo sobre el vacío que vuelve. ¿Cómo explicar eso? Me gusta generar un espacio de suspensión, generar un vaciamiento. Me gusta cultivar el terreno en el cual, aparentemente, no pasa nada; y, de golpe, cualquier detalle es como una montaña. Me gusta ese estado de vacío aunque sea una línea sumamente peligrosa.
-Cuando transitás esa línea, ¿qué devoluciones tenés de tu trabajo?
-Cuando comencé, hace unos 11 años, preguntaba. Con el tiempo aprendí a no preguntar. Ahora sólo invito antes de un estreno a muy pocos.
-A dos semanas del estreno de Mein Liebster invitaste a la coreógrafa e investigadora Susana Tambutti. Te destruyó.
-Susana siempre me destruye, creo que es por eso que la quiero. Es una persona que respeto, pero que siempre desmoronó lo que estaba haciendo. Con ella suelo estudiar como para poder entender esto del corrimiento en el arte y la falta de límites.
Forward. Rewaind
En Mein Liebster estaba el germen de una investigación que define a The divine... En aquella oportunidad invitó a la bailarina y actriz Florencia Vecino y al actor Martín Piroyansky. Era brillante. En The divine... el cruce de artistas también está presente. Con estos montajes Luis Garay se aleja de la búsqueda de las "buenas formas". El volantazo le abrió infinidad de puertas (festivales internacionales) y le cerró otras ("por ejemplo, nunca más me llamaron del Teatro San Martín").
Era una apuesta, "una inversión", como él dice. También dice que le cuesta hablar de lo que hace. "Las palabras me son difíciles. Ahora mismo estoy renervioso. Pero todo me cuesta, todo el tiempo. No puedo parar de sufrir -cuenta y, ya en este punto, se parece a una telenovela colombiana-. Pero el sufrir no me paraliza."
-Sin embargo, antes de ponerte a ensayar Parto, estuviste 2 meses tirado en la cama.
-Porque soy de extremos. O estoy con 10 proyectos al mismo tiempo, como ahora, o en la nada mismo y no paro de diluirme.
-¿No te cuesta salir?
-Nada. Me llaman, me levanto y listo.
Antes de ese bajón venía de presentar un espectáculo en el American Dance Festival que le valió una excelente crítica en The New York Times. De ahí se fue a Nueva York, ciudad que era su meta desde el primer momento en que dejó su Colombia natal. Aquella primera mochila la armó a los 16 años y el destino fue un pueblo de Finlandia en donde tomó su primer curso de danza. Nueva York no le resultó lo que imaginaba. Entonces, volvió a Buenos Aires, ciudad a la que había llegado a dedo a las 17 años. En aquel momento de crisis quiso volver a bailar, cosa que no había hecho ni en Hay en mí formas extrañas ni en Mein Leibster . Llamó a Pablo Castronovo e hizo Parto .
En estas idas y venidas, ahora copó dos centros culturales de la avenida Corrientes. "La vida está llena de accidentes y uno de esos fueron estas dos invitaciones."
PARA AGENDAR
The divine comedy : con Florencia Vecino, Julián Tello, Jualián Larquier y Javier Areal Vélez. Objetos: Diego Bianchi Teatro : Centro Cultural de la Cooperación, Corrientes 1543 Funciones: jueves, a las 21.15. Entrada: 40 pesos.
La tierra tendrá dos soles : con María Alché Teatro: Centro Cultural Rojas, Corrientes 2038. Funciones: viernes, a las 22: Entrada: 20 pesos.




