Hoy se estrena una obra de Messiaen
Un programa de románticos del siglo XX
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Sin entrar en reflexiones que podrían referir a realidades tal vez imaginables, pareciera que la vida pública del Estudio Coral de Buenos Aires se rige por el famoso dicho que hace referencia a que lo bueno, más aún, lo muy bueno, debe venir envuelto en brevedad. Porque si bien el coro que dirige Carlos López Puccio no escatima obras ni extensiones en sus presentaciones, sus apariciones son escasas, demasiado esporádicas. Como táctica de marketing no está nada mal, pero es una verdadera pena no poder gozar de su arte con mayor asiduidad.
Afortunadamente, hoy, a las 21, para despedir el año y para cumplir con una misión que habría que agradecer especialmente, el Estudio Coral se presenta en la Basílica Nuestra Señora de la Merced, en Reconquista 207.
La cuestión de la despedida del año no requiere mayores explicaciones, pero la acotación al tema del servicio comunitario que deja traslucir la segunda afirmación requiere alguna aclaración. En esta ocasión López Puccio y sus coreutas estrenarán de manera oficial en la Argentina los "Cinq rechants", de Olivier Messiaen, una obra capital de la música del siglo XX, de intensa poesía y, al mismo tiempo, de dificultades infinitas.
El programa para este recital ha sido denominado "Románticos del Siglo XX", un título muy sugerente y que permite imaginar pasiones, emociones y alianzas mágicas entre música y poesía, todas vestidas de armonías, melodías, texturas y procedimientos compositivos mayormente contemporáneos.
En la primera parte, el Estudio Coral cantará canciones de Edward Elgar, un romántico a secas, de Samuel Barber, un neorromántico estadounidense, y de Morten Lauridsen, otro norteamericano, nacido en 1943, y cuyas posibles filiaciones románticas habrán de ser descubiertas por aquellos que asistan hoy a la Basílica.
Donde el romanticismo, pero no el interés, pareciera desvanecerse un tanto es en la segunda parte. Al comienzo, López Puccio acometerá la durísima tarea de presentar los "Cinq rechants". Messiaen escribió esta obra en 1948 como parte de una trilogía que había iniciado en 1946 con "Harawi", para soprano y piano, la "Sinfonía Turangal”la", también finalizada en 1948, y los "Cinco rechants", un nombre imposible de traducir. Rechant, que no es "recanto", fue una denominación utilizada por algunos compositores del renacimiento francés para aludir a un tipo particular de estribillos dentro de una construcción literaria y musical particular.
Un canto de amor
"Cinq rechants" es una obra compacta para doce voces mixtas, pasibles de ser duplicadas según la elección de los directores. En el texto, del mismo Messiaen, confluyen el francés y un idioma inexistente, con fonemas con cierto aroma a sánscrito o al hindú, y todo tipo de emisiones onomatopéyicas, en texturas tan variadas como indescriptiblemente dificultosas de plasmar. Para un compositor profundamente católico como Messiaen, es particularmente notable que la palabra Dios no aparezca en ningún pasaje de la obra. Sin embargo, él mismo afirmaba que la trilogía es, en su totalidad, un canto de amor que debe ser contemplado en una doble significación religiosa y cósmica.
Los "Cinq rechants", en virtud de su extrema complejidad no es interpretada sino esporádicamente. Dada su poesía y esta infrecuencia mencionada, sería casi pecaminoso dejar pasar la oportunidad. El concierto se completará con "Escenas de Matra", de Kodaly, un compositor también de dudoso romanticismo, pero un verdadero especialista en la escritura coral.




