El cantante de la gorrita en Buena Vista Social Club vuelve con un nuevo álbum, Buenos hermanos, que incluye temas propios y en el que repite la dupla con Ry Cooder.
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La voz de ibrahim ferrer es tan limpia y sencilla que parece que cualquiera podría cantar como él. Las dificultades de comunicación telefónica con Cuba hicieron imposible oír esa voz clara, aunque fuera por un cable submarino conectado a una central obsoleta de la isla, en donde nació y vive la voz principal de las estrellas del Buena Vista Social Club. Fue más fácil enviar un correo con preguntas e imaginar que nos contaba con voz pausada sobre la gira de conciertos para promocionar Buenos hermanos, álbum en el que volvió a trabajar con Ry Cooder, su socio musical desde los tiempos del Buenavista, un disco con el que Ferrer volvió a creer en la música, que hasta entonces no le daba de comer. Por eso, complementaba su modesta pensión estatal con un trabajo como lustrabotas. Ferrer estará en junio en Colombia, Perú y Ecuador como el gran cantante que verdaderamente es.
Buenos hermanos es un trabajo bastante innovador dentro de la música tradicional cubana. ¿Ha recibido críticas de los puristas?
Con mucha alegría puedo decirle que todas las criticas que hemos recibido son buenas. El disco ha gustado en Cuba y en el mundo entero.
Es cierto que hay elementos diferentes, como las colaboraciones de Flaco Jiménez al arcodeón o de los coros en "Perfume de Gardenias" de los increíbles Blind Boys of Alabama que cantan como los ángeles. Además, claro, de Manuel Galbán en la guitarra o el propio Ry Cooder y muchos más. Pero claro, siempre sin perder el origen las raíces de nuestra música.
Al repartir el trabajo, ¿qué parte es suya y qué parte es de Ry Cooder?
Como el mismo título de este disco, Buenos hermanos, así se pensó y así se grabó. Todos tuvimos nuestra opinión y nos reuníamos para hablar de qué y cómo se grabaría. Se grabaron muchas canciones, creo que para hacer dos discos más, y al final de las grabaciones escogimos qué músicas estarían en el disco. En estas ideas están Ry, Demetrio Muñiz, mi director musical, Nick Gold de mi discográfica y por supuesto este servidor. Le diré que incluso los músicos aportaron sus ideas, como Chucho Valdés con el que compusimos una canción en el mismo estudio que se llama "Mi música cubana". Creo que es un disco hecho con el corazón.
¿No le sorprendió haber recibido el Grammy como "mejor nuevo artista" cuando su carrera ya es bastante extensa?
Bueno en su momento, de esto hace unos años, fue algo que me sorprendió. A veces la vida tiene bromas que nos hacen reír. Pero en realidad era cierto, para mí fue como volver a nacer artísticamente después de grabar en el Buena Vista Social Club y por eso era lógico que me otorgaran el Grammy al artista nuevo.
Este año ha sido diferente, me han dado el Grammy al mejor Álbum Latino Tropical Tradicional. Y le digo que también le han dado el premio Grammy a uno de los músicos de mi orquesta y que grabó en mi disco y es el guitarrista Manuel Galbán; lo pudimos celebrar juntos con nuestras familias y amigos.
¿Qué piensa de la decisión de no haberlo dejado entrar a Estados Unidos para recibir su premio?
Me hubiera gustado poder estar ahí también en esta ocasión y poder agradecer a mi público todo el cariño que me han dado.
¿Qué le enseñó su trabajo como lustrabotas antes del Buena Vista?
Yo he trabajado de todo en mi vida y sí, uno de los trabajos que yo hacía era limpiar zapatos. Le diré que en mi vida lo que he aprendido es que cualquier trabajo es bonito cuando se hace con amor. Creo que ahí esta el secreto de todo.
A pesar de todo lo que ha vivido, ¿qué siente que le falta por hacer?
El poder llevar mi música a todas partes es algo que me llena de felicidad y cuando veo las caras de las personas que vienen a verme, sean jóvenes o viejos, hombres o mujeres, eso es algo que no puede explicarse.
Canciones como "Boquiñeñe" y "Hay que entrarle a palos a ese" fueron compuestas en su juventud. Después de oírlas grabadas, ¿sí suenan realmente como las imaginaba cuando joven?
Eso ha sido algo muy grande, pues son canciones que yo jamás pensé que se grabarían. Piense usted que a mí siempre me dijeron que yo no servía para la música, y que ahora a mis 77 años haya grabado esas canciones que hice hace tantos años... la verdad es que sí, suenan como yo las imaginé y cantarlas en mi disco ha sido como un sueño hecho realidad. Y que se prepare el público, porque "Boquiñeñe" los hará bailar en mi concierto, eso se lo aseguro.
¿Qué es lo último que recuerda de Rubén González y Compay Segundo antes de su muerte?
Rubén para todos nosotros fue uno de los mejores pianistas de Cuba. Hicimos giras mucho tiempo juntos y perderle ha sido muy duro. De él recuerdo que era un hombre muy inquieto y siempre riendo [jodiendo como decimos en Cuba].
Con Compay no tuve esa relación tan cercana, pero lo recuerdo como un gran músico y una buena persona. Cuando hemos tocado todos juntos siempre ha sido como una fiesta.
Usted ha declarado que admira a Fidel. ¿Qué cree que pasará en Cuba cuando él no esté?
Cuando dije eso no lo dije en términos políticos. Nunca me ha gustado la política, además, y lo digo con pena, no entiendo nada de eso. Nunca tuve la oportunidad de estudiar y, la verdad, me hubiera gustado para poder entender mejor. Sobre el futuro, ya me gustaría saberlo, pero no soy adivino, sólo deseo que nos depare la paz a todos en todos los países del mundo. Que podamos vivir tranquilos con nuestras familias como "buenos hermanos".






