
Ideas, familia y bandoneón
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Sesenta y largos que parecen menos, manos cuidadas, sonrisa amplia y cantidad de anécdotas entrañables que el tanguero cuenta con naturalidad.
Raúl Garello, bandoneonista, arreglador y compositor, director fundador de la Orquesta del Tango de Buenos Aires, es un hombre culto y simple, al que le da pudor hablar de premios y distinciones. Recibió el Premio Nacional de Música como compositor de La Danza del Fueye –bailado por Jorge Donn–, y hace un año fue distinguido por el Fondo Nacional de las Artes. "Han sido muy generosos conmigo, siempre me mimaron. Y eso de ser Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires me emocionó una barbaridad", dice.
Desde su PH de Saavedra, el autor de Che Buenos Aires, el hombre que se presentó en los teatros más importantes del mundo –como el Théâtre National du Challiot, en París, y la Opera de Ankara, en Estambul– cuenta que su vida es maravillosa gracias a su familia, y que está enloquecido por su reciente abuelazgo. "Soy padre de tres mujeres: María, Margarita y Martina. Y el 3 de agosto tuve mi primer nieto, Francisco, y su llegada me movilizó increíblemente. Su primer mes de vida casi no lo pude disfrutar porque me fui a tocar al exterior. Llegué y lo vi inmenso. Este chico es como un milagro."
Tocó con Aníbal Troilo y fue su amigo. Cuenta que la primera vez que lo vio le pareció un ángel y le llamó la atención su belleza: las pestañas arqueadas, la cara de chico. "Algo así como lo dibuja Hermenegildo Sabat. Participé en su orquesta desde 1963 hasta 1975, y tuve la suerte de ser su amigo. Cuando le conté que me casaba con Gloria, él solo se ofreció como testigo. Fue un lujo. Cuando salimos del Registro Civil invitó a todos mis amigos, que eran como veinte, a comer a un restaurante. Con Zita, su mujer, también tuve una linda relación. Cuando murió, ella me regaló uno de sus bandoneones. Y voy a contar algo que jamás se me había ocurrido comentar: mi mujer y yo dormimos varios años en el colchón de Pichuco. Es que se había comprado uno buenísimo, con muchos resortes, pero que a él lo incomodaba. La cosa es que, cuando me casé, casi tímidamente me lo ofreció. Troilo era un hombre generoso, bonachón y sabio. Me enseñó algo básico: ser oportuno como arreglador, saber oír, respetar el silencio, saber callar, cosa que no es fácil. En la música, como sucede en la vida, si uno se encima no se entiende nada."
Además de la Orquesta del Tango de Buenos Aires, Garello tiene un sexteto de solistas con el que acaba de hacer un disco, El arlequín porteño, y un dúo ya histórico con Horacio Ferrer. "Llevamos mucho tiempo haciendo cosas. Hace treinta años que estamos escribiendo, realmente lo aprecio. Con Horacio tenemos un denominador común de sueños, sensibilidad y forma de sentir el tango y la poesía."
Boca, siesta y mateada
Le gusta la pintura y siente que se trata de una asignatura pendiente. No mira televisión, excepto algún partido de Boca por la noche, disfruta de las siestas cortas y los mates en el jardín. "No tengo necesidad de escaparme a ninguna parte los fines de semana porque tengo un jardín pequeño, una pileta, el canto de los pájaros dentro de mi casa y a Luciano, el perro que lleva el nombre del hijo varón que no tuve. Soy bastante sedentario, disfruto de la vida hogareña, de mi mujer, de las chicas. Nunca puedo aburrirme. Primero, por todo esto que conté y, segundo, porque me lo paso componiendo. Y, como se sabe, la composición es un grupo de ideas. Yo nunca puedo parar de pensar."
Garello exprés
Cumbia villera : "Si es música o no, si genera violencia... Realmente hay gente que tiene penurias, y yo no puedo hablar con ligereza sobre ese mundo. Por supuesto que la música es otra cosa, y yo creo en la sensibilidad de la gente. Mi opinión es que hay que nivelar para arriba. Y eso es posible si a la gente se le da la posibilidad de escuchar otras cosas".
Proyectos : "Mi deseo más grande es presentar la Orquesta del Tango de Buenos Aires en París. También hay un proyecto de dirigir María de Buenos Aires en Europa, junto con Ferrer".
Auge : "El tango ha tenido fluctuaciones, ahora hay un apogeo y el turismo tiene mucho que ver. Si hablamos de bailarines, Miguel Angel Zotto es sensacional. Como cantantes, me gustan Guillermo Fernández, Marcelo Tomassi, Noelia Moncada, Sandra Luna y muchos más. Y hablo de gente jovencísima, que ronda los 20 años".
Deseo : "No sé por qué Buenos Aires no tiene un auditorio para conciertos de todos los géneros. Esta ciudad merece una cosa así, no entiendo por qué nadie hace algo al respecto".
Esquina : "Sí, le pusieron mi nombre a una esquina, la de Montevideo y Corrientes. Yo frecuentaba con Pichuco el bar que está ahí, el Ramos. Desde ya, salvo que sea muy conocido mío, no cito a nadie en ese café. Aunque es un orgullo, me da pudor que vean el cartel".
Inspiración personalizada
Su vida son sus hijas, y a cada una de ellas le regaló un tango. "A María, que nació en marzo, le dediqué Muñeca de marzo. Margarita, que es de agosto, tiene su Margarita de agosto y a Martina le escribí Pequeña Martina. Mi mujer tiene un tema dedicado que se llama Verdenuevo, así, todo junto. Y ahora tengo un nieto varón, Francisco. Esa es la noticia bomba, ¡nació un hombrecito! Y ya estoy inspirado."
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