Iñaki Urlezaga, un real bailarín
Crecimiento: con 22 años, es el único argentino que integra la prestigiosa compañía británica The Royal Ballet.
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Alto, rubión, el origen vasco se le nota tanto en la pinta como en el nombre y apellido, bastante difíciles por cierto, y que de ninguna manera al ingresar en el mundo artístico quiso cambiar. Iñaki Urlezaga es platense a mucha honra, pero desde hace dos años y medio está muy lejos de su terruño natal. Vive en Londres y es solista del Royal Ballet que dirige An- thony Dowell, aquel soberbio bailarín que es ejemplo, como su colega femenina Margot Fonteyn, de muchos quilates de la escuela británica de danza clásica.
Hoy realizará, en el Royal Opera House, la última de las tres presentaciones de "La cenicienta", de Frederick Ashton (uno de los mayores coreógrafos mundiales), nada menos que como partenaire de la superestrella francesa Sylvie Guillem, artista invitada del Royal.
A Iñaki no le fue sencillo. No porque le faltara talento, que lo tiene natural y de sobra desde que era chiquito, cuando estudiaba en el Instituto Superior de Arte delTeatro Colón y sobresalía entre sus compañeritos, sino porque la disciplina y el método de esta compañía en la que se aquerenció son los de templar y preparar a full a los que supone accederán a los primeros puestos. Tampoco, por tradición y reglamentos, aceptan fácilmente el ingreso de extranjeros. Nada de darles papeles importantes porque sí o de lanzarlos al ruedo sin que el bailarín/na haya pasado por todas las etapas para adquirir seguridad, estilo y técnica superior.
A los 22años, Iñaki asume frecuentemente papeles protagónicos de compromiso técnico e interpretativo. Empezó en la célebre compañía como cuerpo de baile con la esperanza y el ímpetu de alcanzar otro nivel. Sobre todo, de desarrollarse y depurarse como artista. Aprender, dejarse guiar, darles a la paciencia y al trabajo diario el tiempo necesario para evolucionar.
Todo esto vio en él Dowell, que lo preparó personalmente en cada papel importante que fue ingresando en su bagaje: elRoyal cuenta con un repertorio muy amplio que se apoya en los grandes clásicos y en las obras de Ashton yde Kenneth MacMillan.
-¿Cómo empezó tu vocación?
-Comencé de muy chico a estudiar con mi tía, Lilian Gióvine, en La Plata. A los diez años, entré en el Instituto del Colón. Tuve profesores particulares, como Olga Ferri, Enrique Lommi y MarioGalizzi. Más tarde obtuve becas en las escuelas de Montecarlo, del English National Ballet de Londres y del American Ballet de Nueva York. En 1991 ingresé en el Ballet delTeatro Argentino de La Plata y, paralelamente, trabajé por un tiempo con el Ballet de JulioBocca. Luego me incorporé al Ballet del Teatro Colón (como cuerpo de baile). Sin embargo, allí actué en papeles protagónicos en "DoQuijote", "Elcascanueces", "La Sylphide". En febrero de 1995 ingresé en el Royal y, desde entonces, con ese elenco, actué en "La valse" y "Anastasia", entre otros, hasta llegar a papel de Sigfrido, de "El lago de los cisnes", que hice el año pasado y que fue, por cierto, una de las grandes alegrías de mi vida.
Está más contento aún porque bailó por primera vez "Romeo y Julieta", de MacMillan, y debutó en el personaje del príncipe Desirée, en "La bella durmiente". Actualmente se está preparando para personificar por primera vez el romántico papel de Des Grieux, en "Manón", que bailará en julio de este año.
-¿Cuál es tu promedio anual de actuaciones?
-Actúo en todo lo que hace la compañía, tanto en personajes de cuerpo de baile como de primera figura. Así es el método. Anualmente hacemos alrededor de ciento veinte funciones y esto, aunque cansador, es muy gratificante.
-¿Te adaptaste bien a Londres?
-Cuando llegué dije: aquí no me quedo dos días. Me parecía que iba a ser imposible adaptarme a otra compañía, otra ciudad, idioma, costumbres; a estar sin mi familia ni amigos. Ahora estoy muy contento y realmente lo disfruto; me encanta vivir en Londres. Ahora me doy cuenta de que es lo mejor que pude hacer, porque si me quedaba en mi país, aunque podía ser que llegara a primera figura, nunca iba a ser considerado como bailarín internacional.
-Una reflexión que tiene que ver con eso de que "nadie es profeta en su tierra..."
-Algo así. Me di cuenta de que sólo cuando se hace la experiencia en el exterior te toman como artista de nivel mundial, preparado para afrontar los papeles protagónicos. Para sus estrenos, en general el Colón invita a bailarines extranjeros o a los argentinos que trabajan afuera del país. Esto es muy frustrante, porque lo que cualquier bailarín necesita para foguearse, desarrollarse y mantener el aliento es estar en escena. Bailar, bailar y bailar para cuando llegue el momento de salir.
-¿Cómo es el régimen en el Royal?
-Es totalmente distinto: en el Royal son prioritarios los bailarines que se formaron en esa escuela y en esa compañía. Si contratan a un extranjero es porque se iguala o es mejor que lo que tienen. Si no, te mandan de vuelta a tu casa. Cada paso adelante en ese elenco fue para mí un regocijo. No te la hacen fácil, pero la guía, la preparación, la exigencia, son permanentes y en esto radica la evolución.
Futuro promisorio
"Soy un proyecto para llegar, en el futuro, a primera figura del Royal. Esta compañía respeta mucho las categorías y a mí me dio chances únicas. Pero no por haber hecho algunos papeles protagónicos significa que me ascendieron a primer bailarín", explica Iñaki Urlezaga.
"Para arribar a ese lugar, el Royal exige que el artista haya bailado todo su repertorio. Y yo sólo bailé algunas obras. como principal. A mi modo de ver, es una excelente manera de formar a los bailarines y de foguearlos. No me molesta ser solista ni esperar: un ascenso puede darse dentro de tres meses como dentro de tres años. Lo que me importa es realizarme como artista; poder prepararme concienzudamente y bailar", explica el bailarín, para contar que "ellos me están dando todas las oportunidades, porque cada dos o tres meses personifico un papel central o me incorporan uno nuevo, algo que es muy alentador", agrega.
La carrera de esta argentino radicado en Londres es una apuesta a largo plazo, y él lo sabe. "Que me guíen y entrene en los grandes papeles, que me brinden los conocimientos, el teatro y me permitan acceder a esas obras cumbres es fundamental para mi crecimiento. Es lo que necesito para explotar mi potencial al máximo. La apuesta de Dowell, cuando me tomó como cuerpo de baile, fue a largo plazo. Se lo agradezco, porque nada bueno sale de la noche a la mañana", concluye, feliz de estar en un lugar donde puede desarrollar su talento.






