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Brandon Boyd ha bajado un poco el nivel. En el primer disco de su banda en cinco años, el galán de Incubus, que alguna vez tocó las fibras más íntimas de sus oyentes con el hit meloso y pesado "Stellar", le dice a su amada que es "liviana como una pluma, brillante como una estrella agonizante" en "Switchblade". Así como las letras de Boyd se han vuelto un poco blandas, de la misma manera el séptimo disco de Incubus diluye el funkrock con toques pesados de su época de gloria de principios de 2000, y se convierte en un power pop prolijo pero genérico e inerte. Los Incubus conservan parte de su antiguo y macabro nerdismo (el tema lleno de armonías "Tomorrow’s Food" nos recuerda que del polvo venimos y hacia el polvo vamos), pero, a pesar de la energía, las melodías no llegan a arrancar.
Por Stacey Anderson






