Intimidan al director del Ballet Contemporáneo

Está recibiendo amenazas por correo electrónico
Alejandro Cruz
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28 de febrero de 2004  

El coreógrafo Mauricio Wainrot preferiría estar hablando de las actividades del Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín, del próximo programa que presentará en abril o de las 30 obras que estrenó el grupo desde que Wainrot asumió la dirección del cuerpo de baile en 1999. Pero decididamente hay otro tema que se interpone en el camino: las reiteradas amenazas que desde hace seis meses viene sufriendo por correo electrónico.

A fines de septiembre, el coreógrafo recibió dos anónimos en los cuales le daban dos meses para que él y su compañera de trabajo, la bailarina Andrea Chinetti, abandonaran su cargo. En esa oportunidad, el coreógrafo expuso el tema a Kive Staiff, director del Complejo Teatral de Buenos Aires (que incluye al Teatro San Martín), y a Jorge Telerman, por aquel entonces secretario de Cultura porteño, e hizo la denuncia correspondiente.

Lejos de ser un caso aislado, el 14 de diciembre, la misma noche que el ballet presentó la última función de "Carmina Burana", un incendio destruyó la sala de ensayo del teatro que históricamente usa el cuerpo de baile y un costoso piano. Dos días después, "la cosa continuó con otra amenaza que decía que primero era el piano, luego los bailarines y luego el teatro", cuenta el mismo Wainrot, en comunicación telefónica con LA NACION.

El coreógrafo decidió no callarse e hizo pública la situación. En la última semana, recibió el apoyo de varios artistas e intelectuales (como María Elena Walsh, Julio Bocca, Irma Costanzo y Eleonora Cassano, entre otros) que solicitaron a las autoridades que "se les aseguren al señor Wainrot y a todos los que se dediquen a esta tarea condiciones de trabajo adecuadas, para que puedan desarrollar su labor con la tranquilidad que merecen". Esa carta fue publicada en este matutino el miércoles pasado. Un día antes, habían llegado nuevas amenazas, siempre firmadas con el seudónimo de Ku Klux Klan. Al tomar estado público, Gustavo López, secretario de Cultura de la ciudad, y Staiff, expresaron su adhesión indeclinable al artista y su decisión de no someterse a la repudiable metodología del anónimo y de la extorsión.

Investigación en marcha

Según apuntan el mismo coreógrafo y Carlos Elía, director administrativo del Complejo Teatral de Buenos Aires, las denuncias fueron realizadas en la Fiscalía Nacional de Instrucción N° 6, ante el Juzgado Nacional de Instrucción N° 70 y ante la Policía Federal.

"Ante las primeras amenazas se ajustó más el tema de la vigilancia. Con el incendio y el posterior e-mail por el que asumían la autoría se afectó directamente a la institución; por eso hicimos la denuncia correspondiente. Así logramos que interviniera la Policía Federal. Desconozco los detalles de la investigación, aunque estoy en permanente contacto con el Juzgado", apuntó Elía.

Para Mauricio Wainrot, quien residió durante varios años en Canadá y Bélgica hasta que volvió al país hace cinco años, toda esta situación lo deja casi sin palabras. "Tengo mucha bronca, mucha vergüenza como argentino. Porque el tema de un anónimo pensaba que era algo superado. Todo esto es como un déjˆ vu de los años setenta. No puede ser...", confiesa mientras continúa su mejor estrategia: la de seguir trabajando junto a los bailarines del Ballet Contemporáneo, cuerpo de baile de enorme prestigio local e internacional.

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