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Noble siempre capitalizó con esmero ese perfil de hermoso perdedor, un macho sensible moldeando canciones con sus propias derrotas. Por eso, si La parte de los ángeles (2011) era un "disco de divorcio" tras su final con Julieta Ortega, Pistolas al amanecer avanza en línea cronológica hacia un presente de soledad consumada, un fantasma que sobrevuela decididamente su sexto trabajo. Sobre un pop-rock mid-tempo de guitarras limpias y estribillos de metáforas ornamentales (un viaje indirecto al Yo mi me contigo de Joaquín Sabina), el ex Caballeros de la Quema imprime una sucesión de abrazos lejanos y camas frías como postales desoladoras. Con perfil radial y aliados de lujo –Gringui Herrera, Vadalá, Verdinelli–, sólo parece recuperar la sonrisa cuando canta junto a Vicentico en "Donde gustes y cuando quieras".
Por Juan Barberis




