
Jafar Panahi, un director contra la censura iraní
Su film ganó en Venecia, pero no puede ser estrenado en Irán
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TEHERAN.- El detrás de escena de "El círculo", película ganadora del León de Oro en el último Festival de Venecia que aún no pudo ser exhibida en Irán a causa de la censura, contiene elementos más que interesantes como para hacer otra película. A su director, el iraní Jafar Panahi, de 40 años, conocido en la Argentina por las películas "El espejo" y "El globo blanco" (cuyo guión fue escrito por Kiarostami), le gustaría poder referirse al concepto de su película más que a sus contenidos, a cómo construyó ese cerrado círculo en el que ubicó a sus ocho personajes femeninos en busca de la libertad en una sociedad regida por los preceptos islámicos. Pero el tema en cuestión es cómo él lidia con el sistema para que su película pueda llegar al público iraní.
Esta historia comenzó hace dos años, aunque la prensa internacional la tomó en cuenta hace uno, durante el 18º Fajr Internacional Film Festival, cuando los rumores sobre la censura comenzaron a correr y Panahi no tuvo otra opción que hacer en su casa proyecciones privadas de "El círculo". Este año se aprobó la exhibición, pero sólo en la nueva edición del festival de cine iraní, pero Panahi no aceptó hasta que el film no pueda estrenarse comercialmente. En el centro de Teherán, el director mantuvo una charla con La Nación . Enseguida mostró su entusiasmo por conocer Buenos Aires, ya que vendrá a presentar su película "El círculo" en el Festival de Cine Independiente.
-¿Qué pasos tuvo que dar antes de hacer la película?
-Me llevó un año formular el concepto del film. Antes de que el guión estuviera listo presenté en el Ministerio de Cultura el tratamiento. Cuando me di cuenta de que no querían que se hiciera fui al despacho del secretario encargado de la censura y le pregunté el porqué. Hizo unas amenazas muy infantiles: "No podrás seguir haciendo películas en Irán. Si tus películas gustan tanto en los festivales internacionales, será mejor que las hagas en otro lado". Volví a mi casa y escribí una muy seria declaración: "Si continúan oprimiéndome para que no haga mis películas tomaré todos mis premios y los devolveré a alguna organización internacional de derechos humanos". Decidí que cada discusión sería reflejada en los medios. Diez meses después la presión era tanta que me dejaron hacerla.
-¿Una vez terminada escondió diez copias fuera del país?
-Sí, y le di una a ellos. Al verla, reaccionaron de la misma manera que cuando vieron el primer tratamiento. Pero se asustaron cuando supieron que la película iba a salir del país. Entonces me ofrecieron cortar 18 minutos para obtener el permiso.
-¿Qué había que cortar?
-Las secuencias en las que la mujer que abandona a su hija se sube a un auto como una prostituta y que cortáramos imágenes de la policía. El año pasado la película fue invitada a Venecia, y ahí estuve seguro de que iba a ser vista. Cuando se enteraron en Irán se dieron cuenta de que el problema iba a ser peor para ellos, que iban a tener que arrestarme al volver al país. Y tomaron la más razonable de las decisiones. Tres días antes del Festival de Venecia aprobaron oficialmente dejar salir el film del país.
-Pero hasta el día de hoy no hay permiso para estrenarlo en Irán...
-Pronto tendremos elecciones y el secretario encargado del cine perderá su cargo. Y como es también director sabe que tendrá que volver a hacer películas, y que "El círculo" no es una buena marca en su currículum. Entonces está buscando un camino para salir del lío.
-Críticos y realizadores iraníes, entre ellos Kiarostami, consideraron que su película es excelente, pero exagera en el retrato de la situación de las mujeres de su país.
-Vivo aquí hace 40 años. Si hubiera querido profundizar, esta película habría sido más fuerte y oscura de lo que es. La mostré en forma secreta en la Universidad en Teherán. Los universitarios mostraron mucho interés y al final aplaudieron. Kiarostami es un poeta y ve el mundo de un modo diferente de como lo ven quienes viven en el centro de la sociedad confrontándose con la realidad. Lo mismo me sucedió cuando hice películas a través de los ojos de los niños, fueron mucho más delicadas. Un ejemplo: consideremos un país que está en guerra y todos los días es bombardeado. De alguna manera, para los 16 millones de personas que viven los bombardeos se convierten en su rutina. Uno puede ver la situación de diferentes formas: una, muy delicada y poética, en donde la gente a pesar de todo tratará de seguir viviendo. Pero si se mueve la cámara hacia otro lado, se dará cuenta de que hay gente que está siendo asesinada o perdiendo sus casas. La realidad es que la vida existe en ambos lados. Pero si ves la gente que está muriendo y sufriendo no quiere decir que la delicadeza y la dulzura de la vida no exista.
-¿Se considera usted una especie de oveja negra al confrontarlos tan directamente?
-No pienso en los censores, pienso que si lo que estoy diciendo es correcto, estoy habilitado para hacerlo. Pero entiendo que cuando confronta las cosas tan directamente tal vez uno se quede solo.
-¿No le teme a las consecuencias de su posición tan frontal?
-Entiendo las características de esta sociedad. Cuanto más se oprime al sistema más rajaduras aparecen. Este sistema cerrado es uno de los más atemorizados del planeta porque siempre están trabajando con el miedo porque también tienen miedo. Cuando el sistema tiene censores, nunca acepta que tiene censores; ellos dicen que tienen un ambiente muy libre.
-Al conocer los flancos débiles del sistema, también aprendió a tomar ventajas...
-Sí, un artista puede manipular el sistema de esta manera, sin dejar que le digan qué tiene que decir. Desde la llegada al poder de Jhatami, el secretario encargado en los asuntos del cine es uno de los más temerosos. Después de lo que sucedió internacionalmente con el film algunos iraníes que viven en el exterior me dijeron que sería arrestado al volver al país. Pero yo sabía que nada iba a pasarme. Pero claro, hay que tener en cuenta que si yo tuviera cualquier accidente hoy en la calle y muriera, siempre estará la duda de si alguien me asesinó. Tengo mi mente tranquila y no les temo.
-Usted dijo que no considera a su film como político, ¿no cree que en este país es la política la que determina la vida social de las personas?
-En "El círculo" traté de no castigar a nadie, sino expresar algo humano. Esta película es sobre el círculo de restricciones que se imponen a la gente de esta sociedad. Desafortunadamente las formas artísticas quedan socavadas porque todo el mundo observa los contenidos. No creo que un artista deba sumarse a la corriente. El arte es responsable de evitar mirar las cosas en determinados ángulos, de mirarlos a la distancia y de considerar la totalidad de la situación como un evento específico.
-Dijo que quiere provocar pensamientos, ¿confía en el poder del cine para ayudar a provocar cambios en una cultura tan cerrada?
-Creo que un artista entenderá y se identificará con el dolor, pero no puede cambiar las cosas para curar ese dolor. No creo que tenga los conocimientos para ofrecer las soluciones correctas ni que deba formular un pensamiento como solución y defenderlos como la absoluta y correcta solución. Creo en el concepto de la relatividad en el mundo y no creo que nadie pueda decir qué es lo correcto. La gente tiene que pensar, decidir y actuar para saber cómo cambiar y qué cambiar.



