
Jairo y una historia con sabor porteño
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Uno de los dos estrenos cinematográficos de origen local que se anuncian para esta semana es "Adiós abuelo". El otro es "Besos en la frente", de Carlos Galettini. "Adiós abuelo" marca el regreso a la dirección, tras una ausencia de ocho años, del veterano realizador Emilio Vieyra, que en este caso elaboró una historia de sabor porteño, que va de la comedia al drama.
El protagonista del film es Jairo, que de esta manera encuentra un lugar central en la pantalla grande, a la que se había asomado fugazmente en "Funes, un gran amor", de Raúl de la Torre. El cantante cuenta con antecedentes actorales, pero sólo en el ámbito teatral.
A la búsqueda de un cine popular
Regreso: tras ocho años sin filmar, Emilio Vieyra habla de su regreso a la dirección y de su último film: "Adiós, abuelo".
Desde la década del cincuenta, en que se acercó al cine como actor de reparto, la trayectoria de Emilio Vieyra transitó por la producción y por la escritura de guiones hasta recalar, en 1961, en la dirección. Su debut en este rubro se produjo con "Detrás de la mentira", y luego su nombre se asoció a las más diversas líneas temáticas que abarcaron desde el melodrama erótico, la comedia y la corriente erótico-picaresca.
Desde hace ocho años, en que realizó "La clínica loca", Vieyra se había alejado de la cámara. Ahora retornó a la realización con "Adiós, abuelo", un film producido por Juan Carlos Muruzeta para Artistas Argentinos Asociados.
"No es nada fácil concebir películas en estos momentos -dice-, cuando el público se alejó de nuestra cinematografía. Pero como yo soy un optimista inclaudicable, decidí volver a la realización."
-¿Cómo nació la idea de "Adiós, abuelo"?
-Yo deseo un cine popular, un cine que pueda ser visto por muchos espectadores. Cuando Isaac Aisemberg me presentó el primer guión de "Adiós, abuelo", estimé que el tema se adaptaba a mi pensamiento. Aquí la propuesta es indagar, por la vía de la corriente romántica, los sentimientos de personajes auténticamente nuestros.
-¿Pensó inmediatamente en Jairo para el personaje central?
-No. Con Muruzeta estimamos en un principio que había que buscar a un actor profesional para el papel. Pero como el protagonista es un cantante, de pronto surgió el nombre de Jairo, y nos nos arrepentimos de la elección. Jairo demostró notables aptitudes para la interpretación... Para nosotros resultó una sorpresa su soltura frente a la cámara y su rostro que aquí expresa sin esfuerzo todos sus estados de ánimo.
-No es la primera vez que usted se apoya en un cantante para transformarlo en actor.
-Es cierto. Yo dirigí "Quiero llenarme de ti", "La vida continúa" y "Gitano", las tres primeras películas de Sandro. Y el éxito fue notable.
-¿"Adiós, abuelo" se puede calificar como una película porteña?
-Absolutamente porteña. Como marco de su argumento está ese Buenos Aires con sus arquetipos tan reconocibles, sus barrios y su clima peculiar.
Jairo, el canto y la actuación
Tránsito: tras una fugaz presencia en "Funes, un gran amor", el baladista se asoma, con el papel central de "Adiós, abuelo", a una nueva faceta profesional.
Jairo, una de las más hermosas voces para la balada urbana de habla hispana supo, cuando integraba el Club del Clan, que sus cuerdas vocales y su temperamento artístico le señalaban un camino diferente. Entonces huyó de la cárcel de la mediocridad para levantar vuelo. Con su canciones y su particular estilo conquistó no sólo al público argentino, sino que también logró un nombre de privilegio en el mundo.
Ahora lo reclamó el cine. "Ya me había acercado a él -expresa en un diálogo con La Nacion- cuando rodé en Francia algunos videoclips o, más cerca en el tiempo, cuando intervine brevemente en «Funes, un gran amor, de Raúl de la Torre. Pero ahora, con «Adiós, abuelo, tengo el compromiso de convertirme en protagonista de la historia." -¿Se decidió de inmediato por la propuesta?
-Me sorprendió y me halagó. Y cuando leí el guión me encontré con una historia muy tierna, plena de calidez y de poesía. La trama se centra en un nieto adoptivo que va ganando el amor del improvisado abuelo, que debe cambiar radicalmente su forma de vida y adaptarse a la nueva realidad que le imponen las circunstancias.
-No faltarán las canciones.
-Por supuesto que no. Mi personaje es un cantante, y a lo largo de la anécdota interpreto varios temas. Pero lo que más me fascinó del libro es ese aire familiar que envuelve todo el relato. Confieso que, al principio del rodaje, tuve cierto temor de enfrentar la cámara, pero con el transcurrir de los días me sentí absolutamente cómodo, apoyado por Emilio Vieyra, y pensé no en que estaba actuando, sino en que estaba viviendo naturalmente cada una de las situaciones.
Jairo recuerda que, en 1994, se presentó como actor en el espectáculo "Crimen pasional", de Astor Piazzolla, que se vio en el teatro San Martín.
"Aquella -explica el cantante- fue una experiencia como actor. Pero en "Adiós, abuelo" tengo todo el peso protagónico, y la responsabilidad es mucha".
Distinta manera
Jairo apunta: "Quiero dejar bien en claro que no dejaré el canto por la actuación. Esta es una forma distinta en el mundo del espectáculo, y para mí se convirtió en una experiencia enriquecedora. Me sentí muy comprometido con la película porque su temática apunta al corazón y a los sentimientos". El cantante no descarta que haya una próxima oportunidad para retornar a la pantalla.
"Tendría que ser -apunta- en un guión que me haga sentir feliz, como me ocurrió en "Adiós, abuelo". No puedo olvidar que, fundamentalmente, soy un cantante".
Además de Jairo, completan la plana mayor del elenco de la película Stella Maris Lanzani, Ricardo Bauleo, Mónica Gonzaga, Ivo Cutzarida y Gabriel Mores, nieto de Mariano Mores.
La música es de Horacio Malvicino y la fotografía se debe a Víctor Hugo Caula.




