
Alto, ojos celestes, patillas, tatuajes, musculatura hipertrofiada, jeans y camisa a cuadros: James Hetfield podría pasar por un actor a punto de hacer de simpático camionero en una película norteamericana.
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Alto, ojos celestes, patillas, tatuajes, musculatura hipertrofiada, jeans y camisa a cuadros: James Hetfield podría pasar por un actor a punto de hacer de simpático camionero en una película norteamericana. Sin embargo, la mirada y la actitud del líder de Metallica dejan entrever otra intensidad, casi incendiaria; una energía a punto de desbocarse en cualquier momento. El frontman encara la nota con buen humor y franqueza, y no duda en meterse de lleno en temas espinosos. Además, gestos como ir a cerrar él mismo la ventana del trailer (para que el sonido de los teloneros Darkness no entorpeciera la grabación) o conceder a esta entrevista el doble del tiempo estipulado, revelan sus maneras de gentleman y la importancia que concede a cada pequeña cosa relacionada con el grupo.
¿Qué desarrollo musical y mental los llevó a St Anger?
Para el grupo fue algo así como un renacimiento. Después de pasar por tantos momentos duros, estamos extremadamente agradecidos de seguir todavía juntos. Llevó un tiempo, pero conseguimos sentirnos cómodos entre nosotros otra vez: empezamos a tocar más fuerte y más rápido; así tocamos cuando estamos felices, confiados o conectados. En cuanto a las letras, muchas son universales: todo el grupo ayudó a escribirlas. Y siento que esta grabación fue el esfuerzo más colectivo que hayamos hecho, más que ningún otro disco.
A pesar de esa composición universal, algunas letras parecen muy personales, conectadas con tus procesos internos…
Definitivamente. Y, en el mejor de los casos, hay algunos sentimientos universales dentro de eso: el miedo, la ira, la inseguridad, muchas diferentes emociones con las que he estado luchando durante buena parte de mi vida. Pienso que los otros miembros de la banda tenían sus propias versiones de eso, y entonces pudieron contribuir. Fue bueno poder conectarnos en ese nivel.
Hay una aparente contradicción en el disco: la música es muy rápida y dura, pero las letras son intimistas y por momentos muestran sentimientos de inseguridad o vulnerabilidad. ¿Lo ves de esa manera?
Entiendo lo que querés decir con lo de contradicción: es lo que nosotros llamamos "el martillo de terciopelo" (se ríe). Cuando hicimos este álbum estábamos contentos como no lo hemos estado en mucho tiempo, y cuando estamos felices exteriorizamos todas nuestras emociones, incluso las vulnerables. No sé cómo expresarlo, y no sé lo que opinarán los otros acerca de esto, pero el hecho de estar juntos y felices me hacía acordar a cuando empezamos, con Kill’em All: nos metimos en el estudio y lo hicimos, y nada más importaba a nuestro alrededor.
Ya que hablás de Kill’em All… Las últimas palabras que se escuchan en el nuevo álbum son "kill, kill, kill" (mata, mata, mata). ¿Eso fue a propósito?
Nada es demasiado a propósito en Metallica (se ríe). En el mundo de Metallica nada es tan planeado; no somos tan inteligentes. Vivimos el momento. Y nos pareció una buena manera de terminar el disco, dejarte con una especie de monstruoso sentimiento shockeante: "¿Matar?, ¿matar qué?, ¿por qué? Quiero decir: pensé que estaban felices…" (risas). Pero es más como matar la parte de vos mismo que te mantiene bajoneado… o amar algo tanto que lo matás, como si tuvieras un pequeño y precioso pajarito entre las manos al que aplastás al querer acariciarlo… o no ser capaz de dejar que las cosas fluyan e intentar controlarlas…
Usás mucho la palabra anger (ira, rabia) como una especie de nexo entre los temas del álbum. ¿Qué significado tiene esa palabra para vos?
No pude expresar la rabia en mi familia; mantenerme callado era un método de supervivencia para mí. Y un montón de eso estaba embotellado y, literalmente, ahogado con la bebida. Eso se volvió un modo de vida para mí. He estado tratando de manejarlo durante mucho tiempo, y aparecía de diferentes maneras; por ejemplo, la ira. Me enojaba tanto con algunas cosas, que me desmayaba. Es como cuando te emborrachás y no podés recordar lo que sucedió. Es realmente atemorizante. Es algo que nunca fui capaz de sacar afuera: estar enojado y poder decir: "Hablemos de eso". Supongo que elegí la carrera apropiada para poder expresarlo en el escenario, terapéuticamente, físicamente, de una manera muy atlética, con mucha emoción…
Pero no era suficiente.
No. Era simplemente "dejar salir" la rabia, pero se mantenía en mi interior. Y poder escribirlo, poder conectarme con la banda y con algunos de los fans acerca de eso… Vos sabés que fuimos a San Quintín, a una prisión; [la gente que está allí] es realmente la consecuencia definitiva de ser una víctima de tu propia ira. Ser capaz de conectarme con ellos fue muy importante para mí.
Si ves esta etapa como un renacimiento, ¿eso implica que habrá Metallica durante mucho tiempo más?
No lo sé. Mañana podría ser diferente. Ahora mismo, siento que me gustaría seguir haciendo música juntos. Algunas veces la cosa tira para el otro lado: es difícil estar lejos de la familia, la vida en la ruta es dura, extraño la creatividad… Pero no hay razón para parar todavía.
¿De manera que ahora tratás de tener una vida más… personal?
¿Cómo se te ocurre? (se ríe). Sí, es importante. La familia siempre ha sido importante, pero yo no comprendía hasta hace poco lo mucho que significaba para mí. También las amistades; tenía miedo de dejar que la gente se me acercara, tal vez tenía temor de que me dejaran como lo hicieron mis padres, o algo así. "¿Para qué acercarte a alguien? Sólo te van a lastimar…" Todo ese machismo era una cobertura para el miedo, sin duda. La gente se va algunas veces –yo he abandonado gente, es parte de la vida–, pero tratás de balancear lo bueno y lo malo, y yo lo aprendí, tardíamente. Aunque nunca es demasiado tarde.
Hablás con mucha claridad acerca de los problemas que atravesaste. Supongo que la terapia de grupo de Metallica debe haberte ayudado a visualizar todo esto…
Sí, rehabilitación, terapia, terapia de grupo, hablar entre nosotros… La terapia es simplemente hablar en presencia de alguien que entiende sobre sí mismo y te permite hablarle en un entorno seguro, donde no te sentís amenazado. Eso es la terapia: tener un buen amigo. Yo nunca pensé que tendría un amigo tan bueno con el que poder hablar todas estas cosas. Así que la comunicación es reina; yo no quiero alienar a la gente hablando realmente profundo o algo así; lo que quiero es simplemente comunicarme con ellos. Cuanto más hablo de mí, más real me mantengo.
No es habitual que un grupo de rock –y menos de heavy metal– hable de estas cosas. Muestra el compromiso que tienen ustedes para con la banda y con la música, para mantener…
…y mejorar. Es como la terapia de pareja, en cierta manera. Quiero decir: nosotros estamos casados. No es simplemente que te casás y te olvidás del asunto, tenés que trabajar sobre eso. Y la banda olvidó que necesitaba trabajar sobre eso. Especialmente después del Black Album, las cosas se volvieron muy grandes, y nos olvidamos de las cosas humanas, los amigos, todo eso. En la ruta cuidamos nuestros cuerpos, tratamos de descansar, comer bien, entonces, ¿por qué no cuidar nuestra salud mental? Pienso que en los Estados Unidos se está volviendo algo más fácil de entender, dado que es "la tierra de las adicciones", todos están buscando algún escape. Y la terapia se está convirtiendo en algo más normal: así como vas al dentista o al doctor, podés ir al terapeuta.
Metallica siempre ha tratado de mantenerse fresca y experimentar nuevos sonidos, nuevas maneras de hacer música. Como decís en "Frantic": "Seguí buscando". ¿Trabajan también sobre eso?
Bueno, por momentos somos capaces de mirar atrás, como en [el programa de mtv] Icon y sentirnos satisfechos. Y tomarlo como algo positivo, en lugar de seguir siempre hacia adelante con esa actitud perfeccionista en la que nunca estamos contentos. Pienso que estamos balanceando mejor eso. Pero siempre seguimos en la búsqueda de la mejor canción, el mejor riff o el mejor show. Y aparecen cosas nuevas para Metallica; no las buscamos, simplemente llegan. Alguien pregunta: "Hey, ¿quieren tocar con una orquesta sinfónica?". "Bueno, lo vamos a pensar." Siempre hay algo; nuevos desafíos. Hay ciertos lugares del mundo en donde todavía no hemos estado y que nos gustaría conocer, especialmente Africa o Islandia. Siempre que nos dejen tocar, claro (se ríe).
Y bajaron su cachet para poder tocar en la Argentina…
Yo nunca me olvido de la Argentina, vivo con ella todo el tiempo. Mi esposa es argentina, de Buenos Aires. Enseña español para chicos. Es difícil para nosotros ir a Sudamérica esta vez; definitivamente no es por el dinero. Vamos casi sin equipamiento: pienso que lo más importante para el fan es que podamos tocar, simplemente. No les importa si tenemos dos equipos o treinta.
En fin…
El público allí es siempre asombroso, muy apasionado.
¿Estuviste alguna vez en la Argentina por motivos puramente personales?
Sí, para visitar a la familia y para ir a cazar. Fui unas tres veces.
¿A cazar qué?
(En español) Ciervo colorado.
Podés hacerte amigo de Jimmy Page, él también tiene esposa argentina.
¿Ah, sí? ¡Bueno para él! (se ríe). Son mujeres muy fuertes. Yo necesito eso, también. Ella es como una roca; es muy estable, y está en todas partes. Eso es bueno para mí.
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