John Eliot Gardiner, el inquieto caballero inglés del barroco

Experto en Bach, Gardiner, lúcido y pesimista, se entusiasma con otros repertorios y se entristece por Inglaterra
Experto en Bach, Gardiner, lúcido y pesimista, se entusiasma con otros repertorios y se entristece por Inglaterra Crédito: Gentileza Teatro Colón
El director actuará esta noche en el Colón con un programa que incluye Monteverdi y Purcell, pero su mirada es mucho más amplia
Pablo Gianera
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13 de noviembre de 2019  

En el prólogo a La música en el castillo del cielo, su monumental "retrato" de Johann Sebastian Bach, John Eliot Gardiner hace un señalamiento sobre las ambiciones de su estudio: "Escribir este libro a lo largo de los años supuso indagar en busca de modos en los que erudición e interpretación puedan cooperar y conseguir que se fundan de manera fructífera". La afirmación puede tener un alcance más general; después de todo, es exactamente así como trabaja Gardiner. La erudición ofrecer una justificación, pero él es un artista, y cada una de sus decisiones como director se funda no solamente en lo que sabe sino también en lo que intuye.

Solemos asociar a Gardiner con Bach, claro, y en general con el barroco temprano y tardío, y no es otro el corazón de su actuación de esta noche en el Teatro Colón, Pero es un director mucho más inquieto, que puede colonizar también el clasicismo y el primer romanticismo

"Creo que lo propio de los músicos es ser flexibles, abordar diferentes idiomas y diferentes estilos y saber hacerles justicia -explica el Maestro inglés-. Es la parte fascinante de nuestro trabajo. Si uno se confina a un único idioma, corre el riesgo de sucumbir a un gran peligro, cansarse y aburrirse. No quiero decir que esto valga para todos, pero personalmente me hacen muy bien las yuxtaposiciones radicales de estilo, género, idioma, e incluso, diría, artefactos musicales. Quiero decir: me resulta enormemente estimulante trabajar con mi grupo en los madrigales y las óperas de Monteverdi y después con la London Symphony Orchestra o la Sinfonieorchester des Bayerischen Rundfunks en Schumann, Brahms o Mendelssohn."

Su actuación en el Teatro Colón con la agrupación English Baroque Soloists y el Monteverdi Choir se caracteriza por un arco temporal acotado y la entonación religiosa. La Messa a 4 voci da cappella, SV 190, de Monteverdi; Jephte, de Giacomo Carissimi; Hear My Pray, o Lord, Z. 15 y Jehova, de Henry Purcell; y el Stabat Mater en do menor, de Domenico Scarlatti. El arco es escaso, sí, pero los estilos generosos. "Existe ya en principio una diferencia entre las piezas italianas que vamos a hacer -dice Gardiner-. Carissimi es esencialmente un compositor romano que viene de la tradición romana de la Contrarreforma, mientras que Monteverdi es un lombardo que trabajaba en Mantua y Venecia y había asimilado un tipo completamente distinto de cultura, una cultura que tiene un elemento oriental gracias a los vínculos comerciales con Constantinopla. Domenico Scarlatti es napolitano, trabajó en Roma, y después en Madrid y en Lisboa. Suele conocérselo por su música para teclado, pero su música eclesiástica es mucho más enigmática. No sabemos ni cuándo ni dónde fue compuesta. Entonces, para pasarlo en limpio: tenemos ya tres estilos y personalidades diferentes en los compositores italianos"

¿Y Purcell? "Purcell es casi un disidente. Como inglés, asimiló la tradición isabelina de la polifonía, pero recibió también la influencia francesa de compositores como Charpentier, que se incorporaron a la tradición inglesa."

Paralelismos y paradojas

No es la única estría en Purcell; está también algo que Gardiner estudió en profundidad, que es el tenso solapamiento entre el aliento religioso y la voluntad dramática. "Entiendo esa tensión del mismo modo que entiendo la tensión en las obras de todos los compositores incluidos en este programa: cada uno de ellos escribe una música eclesiástica casi teatral, y la membrana que separa lo sagrado y lo profano es muy delgada."

Gardiner llamó una vez la atención acerca de la semejanza que él detectaba entre la pintura de Rubens y la música de Monteverdi. Cuesta explicar esa clase de comparaciones con materiales tan distintos, pero el Maestro encuentra ahora una causa más general, una especie visión. "Tienen mucho en común en términos de la época en la que vivieron y el contexto del que emergieron. Basta pensar en el extraordinario grupo de artistas, científicos, filósofos y escritores que surgieron alrededor del 1600: Shakespeare, Monteverdi, Caravaggio, Rubens, Galileo, Kepler, Bacon, Cervantes... Una galería de luminarias formada por lo que llamaríamos una perspectiva científica: estudiaban los hechos duros, observaban el mundo, la sociedad y el modo en que los seres humanos funcionan dentro de la sociedad. Todos nacieron más o menos en la misma época y a todos les preocupaba no barnizar la verdad, mostrar toda la crudeza de la vida humana."

Con tantas obras religiosas encima, ¿es Gardiner una persona religiosa? "Diría que si tengo sentimientos religiosos es gracias a la música. Creo muy firmemente en la sinergia que ocurre cuando uno hace música en edificios históricos hermosos. Pero no llevo encima una credencial de cristiano."

Esa distancia, algo de pesimismo tal vez, marca su relación con Inglaterra, aunque sea sir. No por nada dijo que los ingleses era todos filisteos. "Sí, somos terriblemente perezosos y complacientes. Aquí son pocos los gobiernos que tienen interés en las artes: les parece que no son sexy ni sirven para ganar votos".ß

English Baroque Soloists

Director: John Eliot Gardiner

Obras de Carissimi, Monteverdi, Purcell y Domenico Scarlatti. Hoy, a las 20.

En el Teatro Colón, Libertad 621

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