
El guitarrista de Radiohead habló en exclusiva con Rolling Stone sobre la pasión de componer, y por qué piensa que su grupo aún es pequeño.
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Jonny Greenwood se ubica al frente del escenario. Siempre en la esquina izquierda. Lleva una discreta camisa azul que dice Honda. En el suelo hay un estuche de pedales para guitarra que alberga enigmas misteriosos. Desde abajo no se pueden ver, pero una cámara estratégicamente ubicada sobre él se encarga de mostrarnos lo que podríamos llamar "El método Greenwood para tocar guitarra".
Con sus secretos artefactos sonoros, Greenwood es catalogado como un explorador del sonido. En ese estuche encierra su espíritu. A su izquierda hay un teclado que lo respalda. Atrás, un rack con millones de botones, un piano y un sintetizador esperan mudos el momento para entrar a escena. Frenéticamente, como presa de un espasmo, Greenwood pasa de la guitarra al teclado, luego se inclina y toma otro aparato que recibe la voz de Thom Yorke, que canta sumergido en su dolor. Greenwood se apropia de los gemidos, los manipula, los sube, los deforma, los procesa y hace repetir al derecho y al revés cada frase que brota de la garganta del pelirrojo. Nuevamente retoma la guitarra, se encorva y mira al piso, o eso parece, porque aunque sus movimientos sean erráticos él sabe perfectamente a donde se dirige: su destino es el sonido. La mano derecha se agita rasgando las cuerdas de una Fender sin aparente control. Veloz, la izquierda repunta con ágiles notas que vuelan y se acoplan potentes en el espacio. Todo coordina, todo es armónico en el mundo agitado de Jonny Greenwood, guitarrista de Radiohead.
Veinticuatro horas antes estaba nervioso esperándolo en el lobby del Hotel Tides en el corazón de South Beach. Dicen que Jonny Greenwood habla poco y que no le gustan las entrevistas. Es flaco y sus brazos largos están coronados por unas manos aún más delgadas. Parece un retrato de Modigliani con el pelo negro y liso. Sobre los hombros cuelga un suéter marrón, va de jeans y su apariencia no delata su oficio. Esto, si aún creemos que todos los rock-stars deben verse como tal. En su cara geométrica resaltan dos grandes pómulos que encierran sus ojos hundidos, una quijada angulosa y pesada. Sus labios anchos y provocativos recuerdan a un Jagger adolescente.
Se presenta de manera formal: "Hola, soy Jonny Greenwood", como si no supiéramos muy bien de quién se trata. Trae en su mano derecha una copa de vino blanco que no suelta mientras buscamos un sitio menos agitado para sentarnos. Encontramos una sala pequeña adyacente al vestíbulo del hotel. En la sala hay dos sillas separadas por una mesa redonda. Nos sentamos y Greenwood deja caer su cuerpo, cruza sus brazos de manera extraña como tratando de esconder las manos entre sus rodillas. Luego, en esta posición, acomoda su copa recostándola contra el pecho.
Desde Pablo Honey en 1993, los integrantes de Radiohead se hicieron el propósito de hacer música variable, experimental y abiertamente difícil. Su líder, Thom Yorke, no estaba dispuesto a hacer concesiones. La verdad, nunca las ha hecho. Para este hombre diminuto y de aspecto extraño, marcado por la diferencia del tamaño de sus ojos, excelente gimnasta y solitario profesional, ceder no es una opción. Por eso su música es incómoda a la hora de clasificarla, densa y perfectamente interpretada.
Jonny Greenwood tenía 14 años y la música ya hacía parte de su rutina escolar, tocando la viola en la orquesta juvenil local. Aunque el rock no era un asunto mayor en su vida, comenzaba a interesarle. Greenwood fue el último miembro en entrar a Radiohead, también el más joven de los cinco y el único que no acabó su carrera universitaria. Su hermano Colin, bajista de Radiohead y compañero de escuela de Yorke, lo invitó a los ensayos que se realizaban cada dos semanas en Oxford, la base natural de la banda, que escogió Yorke por ser una ciudad pequeña, estudiantil, controlable, céntrica y, sobre todo, suya.
Entonces se llamaban On a Friday. Jonny entró tocando la armónica, hasta que descubrió la guitarra de su hermano mayor. Hasta el presente, Greenwood es el vínculo entre la mente frágil y volátil de Yorke, que compone canciones de manera incesante, y la banda. Él se encarga de diseñar todos los elementos sonoros que acompañan la canción. En escena, es quien lleva la responsabilidad de que toda la parte electrónica aparezca tal y como se oye en el disco. La verdad, su trabajo es asombroso desde la óptica de un creador infinito de sonidos que puede regresar al estado más simple de la guitarra sin inmutarse.
Nuestra conversación se inicia hablando del concierto que dieron la noche anterior en Nueva Orleans. Greenwood cuenta que les gustó mucho el lugar. Tocaron en un coliseo universitario que les recordó momentos de su época inicial, cuando las giras se hacían solamente en pequeños teatros, bares y coliseos.
Le hago la primera pregunta porque sé que en estos casos el tiempo es corto y no quiero perder ni un segundo.
Radiohead es una banda de rock abiertamente experimental y "alternativa". Sin embargo, su música ha tenido un éxito importante en el circuito comercial logrando, entre otras cosas, ganar un premio Grammy. ¿Cómo explicas que discos complejos como Hail to the Thief, Kid A o Amnesiac hayan vendido bien en un momento en que las disqueras están pasando por su peor crisis?
-Pienso que el usuario promedio de libros, música, videos y cine está subestimado. En televisión se ven ejemplos constantemente. Es el caso de las series dirigidas por David Lynch o NYPD Blue. Tú las ves y piensas que no son populares por su temática oscura y aparentemente difícil, pero si miras los ratings, te das cuenta de que la audiencia es masiva. Son programas largos, y sin embargo la audiencia responde muy bien. Este caso se presenta también en la música. Tú puedes hacer algo complejo y aún así llegarle masivamente a la gente. El público espera siempre algo bueno. Como te dije, se subestima al público cuando éste responde de manera positiva a productos que están bien hechos. Lo normal es que esto pase, ¿o no?
Radiohead es considerada la banda de rock más importante e influyente de la actualidad. ¿Se sienten parte de la historia de la música?
-En estos tiempos la historia cambia muy rápido. Puede ser que en cuatro años nosotros no seamos nada. De la misma manera, hace veinte años, sin duda, había cosas que históricamente parecían muy importantes pero hoy no significan nada. Este no es un factor que me preocupe. No sé si hemos cambiado algo, no lo creo. Yo todavía me considero parte de una banda pequeña.
Pero a ustedes los catalogan como una súper-banda. La prensa musical está siempre al tanto de lo que están haciendo.
-Esto es paradójico. A Radiohead siempre lo comparan con bandas como U2. Esto nos pasó la semana pasada, un fan decía que nosotros éramos tan grandes como U2. Pero si te pones a ver cifras, Pop, que es el álbum de ellos que menos vendió, y que aparentemente nadie compró, ha vendido algo así como el doble de lo que ha vendido nuestro mejor álbum. Te repito, nosotros todavía somos una banda pequeña en la cual casi nadie se fija, y créeme, esto para nosotros es una suerte. Bandas como Depeche Mode o U2 no tienen paz. Siempre se les están metiendo en su vida, como músicos y como individuos. A nosotros no, tenemos en este sentido más suerte que ellos.
¿Nunca soñaron con ser estrellas de rock?
-En mi caso, siempre quise hacer música; de hecho, toda mi vida he hecho música. Pero no tengo la noción de que nos hubiéramos juntado a tocar para llegar a ser como alguien. Thom es una persona muy reservada, igual que el resto de la banda. Nosotros hemos tenido la suerte de que a la gente le guste nuestra música. Lo mismo ha sucedido con la prensa, los que se fijan en nosotros hablan de nuestro trabajo como músicos, pero nada más. Incluso nosotros asumimos esto como un trabajo. Creo que es algo muy británico relacionado con la ética protestante del trabajo. Esto hace que uno se sienta culpable si no trabaja, por esta razón siempre estamos ocupados haciendo algo. Así mismo, nunca hubo la necesidad, ni nos propusimos ser estrellas.
¿Pero tener una actitud de "ignoramos a la prensa" no es parte de una estrategia para decir "mírennos, aquí estamos"; que finalmente le ha funcionado a la banda?
-No lo sé. Lo que quiero decir es que hay bandas que manejan la prensa bastante bien. Con eso consiguen tocar ante audiencias mayores, por ejemplo. Nosotros simplemente no tenemos ese interés. Por mi parte, yo no quiero describirme como el tipo de persona que está todo el tiempo hablando de música. Es probable que parte de mí sea así, pero hay muchas otras cosas en mi vida aparte de la banda, y no me interesa hacerlas públicas. Esto es difícil de explicar, porque tampoco somos el tipo de banda aburrida que algunos quieren mostrar. Nosotros nos divertimos muchísimo haciendo esto, entonces no sería honesto si digo que mi trabajo es aburrido, porque no lo es. Es como si esta fuera una banda de colegio, más que un trabajo, en el sentido de que aún mantenemos una emoción inmensa por ensayar para luego grabar. Ojalá así se mantenga siempre.
Hablemos concretamente de Hail to the Thief. Uno percibe una sensación de mayor control por parte de Thom Yorke en el aspecto creativo. También se nota que retornaron al rock en un sentido tradicional. Según tú, ¿cuáles son las diferencias que hay en el nuevo álbum respecto a Kid A y Amnesiac?
-Para comenzar, en Hail to the Thief ya teníamos la mitad del material grabado y escrito, además, ensayamos por un lapso de dos meses. La otra parte se hizo en el estudio con la grabadora en movimiento. Ahora, mirando las canciones, hay cosas interesantes. Por ejemplo, "Sit down, Stand Up" y "The Gloaming" son posiblemente las piezas con mayor cantidad de acordes para guitarra que hayamos hecho hasta hoy. En "The Gloaming" sólo usamos un teclado y cosas grabadas en cinta magnética; no usamos ningún computador, ni siquiera en las secuencias electrónicas. Lo de retornar al rock me suena como si hablara de Bon Jovi o Van Halen (usando un evidente tono sarcástico).
No. Me refiero al retorno que hacen al sonido de álbumes como The Bends y OK Computer.
-No sé. Creo que "How to Disappear Completely" o "Pyramid Song" en Amnesiac y Kid A son canciones muy tradicionales para guitarra y cuerdas, por eso no creo que sea tan acertada esa visión de retorno al rock.
En Hail to the Thief ustedes incluyen de nuevo en el folleto del disco la letra de las canciones. Esto no sucedía desde OK Computer. ¿Por qué tomaron esta decisión?
-La razón por la cual dejamos de incluir las letras de las canciones en los últimos dos discos fue porque teníamos la sensación que distraían la atención en la música. Debo reconocer que fue una actitud pretenciosa de parte nuestra, pero también queríamos aumentar el interés en la música. Finalmente superamos este temor, que por lo demás resultaba bastante inmaduro. Hay bandas que no consideran las letras como algo importante; para nosotros las letras son esenciales en nuestra música. También creo que Kid A y Amnesiac fueron trabajos más musicales. En este disco queríamos que la gente que no habla inglés pudiera leer las letras, por eso las incluimos. Creo que esto es justo con los que no dominan el idioma.
Los videos son uno de los soportes más importantes en el trabajo musical de Radiohead. ¿Cómo es el proceso para seleccionar un director, el argumento y luego hacer el video?
-En realidad, con el video nos ha pasado algo divertido y contradictorio a la vez. Por largo tiempo sucedió que entre mejor fuera el video en calidad y producción, menor era el número de personas que lo veían. La verdad, eso nos desanimó muchísimo y de cierta manera nos molestó también. Ahora con Hail to the Thief realizamos el video de "There, There" y creo que las cosas han cambiado. Ese video nos encantó. Es como un nuevo comienzo. Otro video que a mí me gusta mucho es el de "Like Spinning Plates" que dirigió Johnny Hardstaff; es lo mejor que hemos hecho, o mejor, lo mejor que el director ha hecho por nuestra música, esto y "Pyramid Song", la verdad, son geniales.
Se ha hecho énfasis en el contenido político del título de Hail to the Thief, ustedes están vinculados a organizaciones como Amnistía Internacional o Jubilee 2000. ¿Como artista, qué importancia tienen este tipo de iniciativas, sí crees que son efectivas?
-Para mí es un poco extraño que algunos medios nos acusen de ser políticos por el simple hecho de respaldar causas tan lógicas como los derechos humanos o un capitalismo menos injusto con los países pobres. A mí la política no me atrae, es difícil hablar de estos temas. Lo que realmente me atrae son organizaciones como éstas, que sin pertenecer a ningún gobierno pueden estar presentes en todos los países y presionar para que se hagan cambios; esto me parece fascinante. Este es el tipo de cosas que nosotros promovemos, nada que esté asociado con gobierno alguno.
Volvamos a la música. ¿Qué música oyes cuando estás en casa?
-Para mí, y esto es una obsesión que tengo desde que soy adolescente, la música clásica es mi favorita. Los compositores franceses como Olivier Messiaen o Debussy me atraen por el concepto modernista de su composición.
¿Cuál es tu guitarrista favorito?
-A mí me pasa algo extraño, y voy a ser sincero. Nunca he dicho, después de oír una canción, "a mí me gustaría tocar así". De verdad. En cambio, yo decía "me hubiera gustado haber escrito esta canción".
¿Cómo cuál?
-Pixies y Elvis Costello me encantan. Lo que yo me pregunto es: ¿cómo hacen para escribir así? y ¿de dónde sacaron la idea para hacer esta canción? La guitarra no era un problema porque uno lo puede copiar, y esta no era la idea. A mí lo que me llama la atención de la canción es su armonía en la composición, como por ejemplo en "The Fall". Para mí fueron especiales por esto que te acabo de mencionar. O una canción como "Ghost Town" de The Specials; yo me preguntaba como hacían para componer así, haciendo que cinco minutos se convirtieran en algo glorioso, eso era lo que realmente me fascinaba, por encima del sonido de un instrumento.
¿Qué bandas nuevas les interesan?
-A nosotros nos pasa algo particular. Nos puede gustar un aspecto muy específico de una banda, pero odiar y ser críticos con otras cosas. No quiero dar nombres, pero esto nos pasa constantemente. Por ejemplo, yo colecciono todos los discos de Genesis y en general creo que son bastante malos, pero ayudan a resolver problemas de sonido o de estilo. Nosotros usamos melotron en nuestra música y esto lo copiamos de ellos. Por eso recurrir a las cosas que a uno le gustan es perfectamente normal, ahí puede estar la solución para trabajar una idea sin copiarla.
¿De qué manera trabajan la música que van a presentar en vivo, teniendo en cuenta que las canciones de Radiohead son muy complejas? ¿Se ciñen al sonido del disco o cambian un poco las canciones para que sean más fáciles de presentar en vivo?
-En esto somos muy estrictos. Creemos que el disco es algo muy importante y tratamos de seguirlo con rigor. Finalmente es lo que la gente quiere ver y oír. Es muy extraño que cambiemos las canciones, además, es un reto que nos ponemos, porque muchas veces no es fácil reproducir cosas que en el estudio se lograron, pero por fortuna lo hacemos así, de otra manera sería muy aburrido hacer música.





