Julio Bocca, a todo fulgor
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Espectáculo coreográfico con Julio Bocca y el Ballet Argentino. Programa: "Don Quijote", de Minkus/Petipa; "Suite Generis", música de Hayden/ Haendel y "Tarde en la siesta", música de Ernesto Lecuona, ambas coreografías de AlbertoMéndez; "Consagración del tango", música de Stravinsky y Piazzolla con arreglos de EdgardoRudnitzky, coreografía de Ana María Stekelman, y "Desde lejos", música de Wim Mertens, coreografía de MauricioWainrot. Luna Park.
Nuestra opinión: excelente.
Fervor, eclecticismo, toda la danza para que Julio Bocca lance su temporada, que desarrollará en este programa (que también se verá hoy, a las 19, y el martes y miércoles, a las 20) y dos más con diferentes obras.
En el del debut, Julio quiso mostrar que el ballet no se limita a un solo estilo, sino que se ramifica en muchas facetas, tantas como las que demuestran él y su compañía, el Ballet Argentino. Arranca con el vibrante pas de deux "DonQuijote", con Luciana Paris, que conmociona, como siempre, por la pasión que imprime a sus movimientos, la potencia y lo etéreo de sus saltos, el vértigo de sus giros y, sobre todo, por su magnífica cualidad como partenaire, que hace que la bailarina sea pluma, carne y agua en sus manos. Ella, graciosa y con sólida técnica, impacta en los fouettés.
Si se espera encontrar más del clásico, ya no. Lo siguiente, en una mixtura de humor y picardía entre dos hombres y una chica (excelentes, Cecilia Figaredo, Christian Alessandría y Sergio Amarante), muestra la perfecta simbiosis del contemporáneo con el neoclásico. En puntas, ella flirtea y se entrelaza con los muchachos, en una obra que extrae la frescura de enamoradizos y algo de "qué me importa" en los fraseos, que van de un estilo a otro. El resultado es luminoso y divertido.
Melancólica, con aires románticos, siguiendo las dulces cadencias de la música de Ernesto Lecuona, cuatro mujeres se dejan llevar, arrobadas, por una calurosa "Tarde en la siesta". Una, adolescente, jueguetea experimentando los primeros impactos del amor y el deslumbramiento de un nuevo sentimiento, aún inconsciente, que empieza a vibrar en su corazón. Otra sueña con alegría su secreto de pasión, en tanto que su hermana derrama tristeza y desilusión, quizá porque ese que amaba la abandonó. La mayor establece la calma, intenta la armonía, y cada una, en sus variaciones, muestra diferentes personalidades que toman los distintos tonos de las emociones.
Esa siesta, sin palabras, hace que las almas vuelen en lirismo y permite que sus protagonistas, Carla Vincelli, Luciana Paris,Cecilia Lucero y Rosana Pérez, traduzcan una coreografía de tientes añejos con languidez tropical. Tanto ésta, como la obra anterior, son del cubano AlbertoMéndez, cuyo lenguaje manifiesta delicadeza y sensibilidad.
Fuerza y fuego
Ana María Stekelman creó "Consagración del tango", haciendo parangón con el título de la famosa partitura de Stravinsky "Consagración de la primavera". Así, con un excelente collage entre esta música y fragmentos de piezas de Piazzolla, delineó una coreografía que habla de lo ancestral del tango en la sangre de los de esta tierra. Por eso, al principio, Julio, con una enorme falda, hechicero y Pachamama, da a luz a hombres y mujeres que siguen un ritmo contemporáneo, contundente y despiadado. Aparecen, con los aires piazzollianos, los que bailan el dos por cuatro (Nora Robles,PedroCalveyra, Cristina Cortés y MarceloCarte, de la compañía Tangokinesis) y allí se establece la pugna. Entre Julio y otro varón, en un dúo de extraordinaria potencia, el duelo es a muerte. Pero los dos líderes finalizan bailando juntos, acariciados y contenidos por lo que es suyo, el tango.
Una mujer (descomunal, Cecilia Figaredo) se lanza semidesnuda, en movimientos ardorosos y salvajes, a la masa indiferente y mecánica. Desesperada, apasionada, encuentra a su par. Con Julio baila una ardiente batalla, plena de sensualidad y deseo. Más allá, la comprensión es mutua. Ambos se atraen, vibran al unísono y fertilizan el germen de una raza por la que corren compases rioplatenses.
Luz de lejos
Intensa, sin tregua, la actuación de Figaredo y Bocca, junto con toda la compañía, hace el contraste entre la relación tribal y una más fría y actual. Presente, en todo, el tango, que los une en sempiterna comunión.Con dinámica vertiginosa, ágiles movimientos que no dan respiro a brazos ni a piernas y un espíritu soleado, "Desde lejos", de Mauricio Wainrot, permite al elenco posibilidades para que los cuerpos se conviertan en haces de luz. Como flechas, mujeres y varones amplían el espectro de su rítmica para bailar a full en giros, corridas, levantadas fugaces, caderas sensuales, brazos al viento y alegría en cada paso. Tres dúos, dos, magistrales, con Bocca y Paris, y uno, con la misma partenaire y Manuel Martínez, son lo peculiar dentro de lo general.
Al final, el conjunto se une con la vibración de haber vivido momentos felices, recuerdos quizá que vienen de lejos, de una irresponsabilidad adolescente, volcánica, en la que aún no están marcados los dolores de la vida. Así, en obras muy disímiles, Bocca y su compañía dieron el máximo.
Presencia
Aunque deseó pasar inadvertido, apenas ingresó en el Luna, Mikhail Baryshnikov fue vitoreado y asediado por fotógrafos y público. El gran bailarín quería asistir a la función de estreno de Julio, tal como lo prometió.Sentado en la fila 7, acompañado por Jutta Olhsson y Alejandro Szterenfeld, siguió con atención parte del programa. Debió irse antes de la última obra, ya que hoy estrena en el Teatro Colón y debe ensayar desde muy temprano.






