Keanu Reeves, un héroe de acción que vuelve del retiro en Sin control

Es una de las novedades de la cartelera de pasado mañana; a los 50 años, el actor de Matrix sigue prefiriendo ponerle el cuerpo a la mayoría de las escenas de riesgo
Fernando López
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6 de enero de 2015  

Cualquiera sabe que el tema del héroe de acción ya retirado a quien las circunstancias (por lo general, la voluntad de vengarse de quienes le han causado un daño irreparable) obligan a volver a empuñar las armas no es precisamente una novedad, pero cabría reconocer que en el caso de Sin control, el film con Keanu Reeves que Energía dará a conocer esta semana, hay por lo menos una pizca de innovación.

Veamos. Por amor a una mujer a la que terminó desposando, el héroe en cuestión, John Wick (tal el nombre del personaje y también el título original del film) ha dejado cinco años atrás su trabajo como asesino profesional a las órdenes de la mafia rusa en Nueva York, pero durante ese período ella contrajo una enfermedad terminal y consciente de su irremediable destino decidió dejarle al futuro viudo un regalo póstumo que quizá pudiera aliviar su pena: una cachorra llamada Daisy, que compró en secreto poco antes de morir y él recibió por correo poco después del fatal desenlace. Sin embargo, John parece prisionero de su pasado: en pleno paseo con su perrita a bordo de su Mustang 69, se cruza en una estación de servicio con un trío de mafiosos que deciden robarle el auto y no sólo lo consiguen despuésde seguirlo hasta su casa sino que en la operación matan a la mascota.

El ex sicario ya tiene, pues, un motivo más que suficiente para volver a la acción. Y esta será intensa, vertiginosa y abundante, según han señalado los críticos norteamericanos. Quizás, especulan varios de ellos, esta nueva incursión del protagonista de Matrix en un género en el que tuvo algunos de sus primeros grandes éxitos, como Máxima velocidad, corrija el rumbo de su carrera tras ciertas experiencias poco afortunadas que abundaron en ella en los últimos tiempos y entre las que pueden mencionarse 47 Ronin, la leyenda del samurai y El maestro de Tai Chi, que marcó su debut como realizador y aquí se conoció directamente en DVD. A esos altibajos que incidieron en sus ausencias de la pantalla y en cierto declive de su popularidad también contribuyeron los períodos de descanso que el actor suele tomarse.

Quizá también por eso, para asegurarse el nervio, la vivacidad trepidante, el dinamismo y el despliegue que exige la historia, fue en busca de un par de expertos en acción. Debutantes como directores, Chad Stahelski y David Leitch tienen copiosa experiencia como dobles de acción: el primero, por ejemplo, lo fue del propio Reeves en Matrix y durante ese rodaje, precisamente, nació su amistad. Leitch, por su parte, sustituyó a Brad Pitt en las escenas más riesgosas de El club de la pelea. Son dos de los nombres más prestigiosos de la especialidad. Conviene subrayar, de todos modos, que a los 50 años (los cumplió el septiembre último), Keanu sigue prefiriendo asumir él mismo la mayoría de las escenas que exigen destreza física. Y que en este caso, según ha señalado la prensa norteamericana, se muestra renovado en las técnicas de artes marciales tomadas del judo y del jiu jitsu, además del kung fu que exhibió en Matrix. Y sin desprenderse de las esencias callejeras alejadas de cualquier protocolo de ring. "Siempre trato de hacer todo lo que puedo en cuanto a la interpretación física. Lo disfruto, me encanta la acción. De esa forma, el espectador tiene la sensación de estar recorriendo el mismo camino que el protagonista", ha declarado no hace mucho.

A propósito de su edad, el actor nacido en Beirut (de madre inglesa y padre norteamericano de Hawai y descendiente de hawaianos, chinos y portugueses) dice que no vive ninguna crisis de la mediana edad. "Los 40 fueron más difíciles. De hecho, fueron terribles. Pensé mucho en la muerte -confesó-. Ahora, disfruto con el aquí y el ahora".

También hay renovación -señalan los comentarios- en el look del actor: el pelo largo, la barba crecida, pero bien cuidada. Y otro de los aspectos que han destacado las notas sobre John Wick tiene que ver con el manejo de las armas que expone el protagonista. Alguien esccribió, por ejemplo, que "como si fuera una extensión natural de sus manos, la pistola se convierte en la mejor amiga del personaje. El uso que hace de la pistola, por ende, es orgánico, nada que denote algún tipo de artificio, truco o engaño, todo fluye como un río que corre por su cauce, pero que una vez desbordado, ocasiona serios daños a su alrededor." Reeves -remataba- ha instalado a John Wick como un gatillero de antología: riguroso, preciso y mortal".

No extraña, pues, que los directores de la película hayan reconocido que entre las diversas obras que influyeron en ellos en la realización de Sin control figuran El bueno, el malo y el feo, de Sergio Leone; A quemarropa, de John Boorman; El círculo rojo y El samurai, de Jean Pierre Melville; El asesino, de John Woo y la trilogía de la venganza de Park Chan Wook.

A su vez, la película, en la que también actúan John Leguizamo, Willem Dafoe, Michael Nykvist, Adrianne Palicki y Ian McShane, ya ha dejado alguna derivación: a Reeves le gustó tanto la experiencia que está trabajando con Leitch y Stahelski nuevamente en una miniserie llamada Rain, sobre los libros de Barry Eisler acerca de un criminal que se especializa en hacer pasar sus asesinatos como muertes naturales.

Y a quien le recuerda su experiencia en Matrix (no pasa un día sin que alguien haga mención al tema), suele comentarle: "No he hablado con los Wachowski acerca de volver a trabajar juntos, pero probablemente debería hacerlo. Son cineastas visionarios".

http://guia.lanacion.com.ar/cine/pelicula/sin-control-pe6120

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