
Keith Emerson da en la tecla de ELP
Uno de los grandes tecladistas del rock conversó con La Nación antes del show.
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Son de los tiempos del virtuosismo, del desafío sonoro, de la búsqueda de nuevas estructuras musicales que, básicamente, estaban regidas por un espíritu de búsqueda y libertad que encontró su apogeo en la primera mitad de los setenta.
Muchas bandas andaban por el mismo camino aparente, pero con particularidades bien diferenciables: Yes, Genesis, King Crimson, Jethro Tull..., todas bandas de primera línea que ofrecían grandes espectáculos sonoros y visuales y, generalmente, músicas complejas. Pero cuando se habla de perfección y virtuosismo, el primer nombre que surge es el de Emerson, Lake & Palmer, que hoy, a la medianoche, realizará su segundo y último concierto en el Gran Rex.
Monstruos sagrados como instrumentistas, experimentales hasta las últimas consecuencias y autores de obras claves de aquellos tiempos, como el espectacular y complejo "Tarkus", el supergrupo supo crear un estilo que conjugaba a la perfección la música clásica con el soul, el jazz y el rock con total naturalidad.
Hasta Mussorgski, Prokofiev y el argentino Alberto Ginastera fueron versionados por estos ingleses audaces en álbumes como "Pictures At An Exhibition", "Brain Salad Surgery" y "Works".
Llegados por segunda vez a Buenos Aires para no presentar disco nuevo, el tecladista Keith Emerson, uno de los más creativos intérpretes del órgano Hammond y no muy adepto a las entrevistas _de hecho, ésta fue la única que dio en Buenos Aires_, conversó con La Nación del presente de esta banda que sobrevive aún a pesar de su método de trabajo (sobre todo extensas obras conceptuales) y de la carrera individual de cada uno de sus integrantes.
_Normalmente, las giras de las bandas se generan para presentar un álbum. Ese no es el caso de ustedes. ¿Cómo se origina una gira?
_Creo que no es necesario tener un disco nuevo para salir a tocar, aunque hoy eso sea lo más común. Simplemente salimos de gira para cubrir una necesidad. Hay mucha gente que no nos vio nunca y es una manera de mantenernos "afilados".
_¿Cuál es la química de ELP para que siempre vuelvan a estar juntos?
_Muchas veces tratamos de alejarnos el uno del otro, pero con esta gente nunca se sabe. Cada uno de nosotros tenemos muchos proyectos solistas, como mis bandas de sonido, pero de alguna manera siempre necesitamos volver a estar juntos.
_Después de casi tres décadas, ¿qué cosas cambiaron en el trío?
_Fundamentalmente cambió la tolerancia entre cada uno de nosotros. Somos mucho más tolerantes, respetuosos de las necesidades e idiosincrasia de cada uno. En cuanto a lo creativo musical, antes tratábamos de meter todo en una sola obra, queríamos hacer coordinar las piezas de alguna manera. Ahora, en el otoño de mis años, trato de tomar una idea y llevarla hasta las últimas consecuencias. Pero, por supuesto, tiene que ser una sola buena idea.
_En cuando al desarrollo y la progresión de la música. Antes, el mercado lo permitía, hoy se hace más difícil y se trabaja dentro de los tres minutos. ¿Cómo se manejan hoy con el formato de los temas?
_Eso lo intentamos en los últimos dos álbumes ("Black Moon", 1992, e "In The Hot Seat", 1994), pero viéndolos hoy no es un contexto en el que ELP pueda manejarse con soltura. Los hicimos, básicamente, para complacer a la compañía discográfica, que supervisaba, miraba desde arriba todo, pero a nosotros no nos sirve hacer eso. En los setenta, cuando estábamos en Atlantic, ellos nos dejaban trabajar con total libertad. Hacíamos lo que queríamos, pero de los setenta para acá, las compañías se convirtieron en corporaciones, y la cosa cambió. Ni siquiera artistas tan importantes como George Michael o Prince trabajan con total libertad. Vamos a volver a lo conceptual, le vamos a dar vida nuevamente a nuestro sello, Manticore, y vamos a hacer lo que tengamos ganas. Somos de las pocas bandas que quedan de aquellos tiempos; bandas contemporáneas a nosotros, como Genesis o Yes, cambiaron por el pop, y sólo quedan fieles King Crimson y Jethro Tull.
_¿Cómo vivís el haber sido el gran tecladista de los setenta que generó toda una corriente de herederos?
_Realmente, nunca me detuve a pensarlo. De todas maneras, me resulta muy agradable que tantos tecladistas hoy mismo me manden sus cintas para que las escuche y les dé una opinión, pero cuando me consultan les recomiendo que escuchen a aquellos que me influenciaron, como Oscar Peterson, y cuando lo escuchan me lo agradecen.
_Ahora está trabajando en una obra conceptual para editar el próximo año. ¿Incluyen algo de ese material en el show de Buenos Aires?
_Todavía no tenemos una idea clara de lo que vamos a hacer, pero tengo mucha música escrita, pilas de partituras. Aquí vamos a hacer un show distinto a los de Europa. Siempre tratamos de hacer algo diferente y permitirnos un buen espacio para poder improvisar, porque ésa es parte de nuestra historia.




