
La actriz de "Terminator" es volcánica
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NUEVA YORK (Page Up, The New York Times Special Features).- La lava no es una cosa primorosa. En el set de filmación de "Dante`s Peak", film sobre un volcán, Linda Hamilton no luce como una glamorosa estrella de cine. "Nunca habrás visto a una actriz más fea en tu vida.", dice Hamilton. "La ceniza se creó quemando diarios, por lo que tengo líneas de tinta que me surcan la cara. Estaba hasta los tobillos metida en el lodo. Mis ojos hinchados por culpa de todo el polvo tóxico. En realidad, relata la actriz, había una sola cosa que podía resistir aún a un volcán: la apostura de su co-estrella Pierce Brosnan. "El engreído", dice con una risa cariñosa "Cuando más empeoraban las condiciones, mejor lucía Pierce. Juro por Dios, podía ser la escena más horrenda con toneladas de lava y humo, y Pierce siempre estaba absolutamente fabuloso."
No es que Hamilton se preocupe mucho por aparecer maravillosa. Como Sarah Connor -su papel más conocido- en "Terminator" (1984) y "Terminator 2: El Juicio Final" (1991), Hamilton pasó la mayor parte de su tiempo transpirando, boqueando, jadeando... y por supuesto, dando trompadas y haciendo explotar cosas.
Ahora en "Dante`s Peak", estrenada el 7 de febrero, Hamilton interpreta a la alcalde de un pequeño pueblo del noroeste de los Estados Unidos, llamado Dante`s Peak, que al principio se rehúsa a creer en las advertencias científicas de Brosnan sobre una inminente erupción. No hace falta decirlo, ella cambia de opinión.
La lucha más grande de la película, en realidad tuvo lugar antes de que ésta se filmara. Hamilton justo se había comprometido a interpretar el rol de abogada en una película para la televisión, cuando le llegó la oferta de "Dante`s Peak". "Tuve que hacer contorsiones para salirme de la película para la TV", dice con resentimiento. "Me había comprometido con ese proyecto dos días antes de que se le diera la luz verde a "Dante`s Peak". Exactamente 48 horas después recibí la oferta del film sobre el volcán y me tenía que liberar."
Linda, pero bastante ruda
Linda Hamilton: más allá de su imagen, la actriz de "Terminator" quiere convencer a la platea de que puede internarse en papeles menos plácidos.
NUEVA YORK (Page Up, The New York Times Special Features).- Linda Hamilton, claramente sabe lo que quiere. Aún antes de desarrollar su físico para "Terminator 2", era conocida como una chica ruda a quien no iban a atropellar ya sea dentro o fuera del set. En realidad, en la actualidad su gran deseo es ganar credibilidad más allá del género de acción.
"No deseo ser sólo la muchacha ruda", asevera. "De la misma manera en que me gustan los films de acción, quisiera interpretar personajes que no sean tan lineales. T2 me colocó más allá del tope en los roles de acción. También me encantaría hacer papeles de mujeres drogadictas y mujeres de época."
"Es triste que vos misma te vendas al mundo como una mujer fuerte, ya que tus oportunidades se reducen", confiesa la actriz. "Supongo que nunca me di cuenta de la garra de Sarah (Connor)."
"No te puedo decir la de entrevistas que tuve con los que ocupan los escalones superiores de Hollywood", dice Hamilton con una dejo de frustración. "Estos ejecutivos actúan literalmente como si yo fuera a entrar en las oficinas donde eligen elenco con una Uzi".
Entre músculos
Parte del problema fue el físico trabajado que Hamilton logró para "Terminator 2", un film que la mostraba haciendo flexiones despiadadamente. Parece ser que Hollywood no tiene muchos roles para mujeres con buena musculatura.
Su dilema fue muy irónico, nos cuenta Hamilton, ya que ella se crió siendo una de dos mellizas en Salisbury, Maryland, y debió luchar con un serio problema de peso. Cuando ingresó en la universidad pesaba 77 kilos. "Era una adolescente obesa que pasaba toda su vida luchando con el peso", dice Hamilton "Era una adicta a la comida, que trabajaba cuidando niños para obtener dinero con el que compraba comida, que luego escondía debajo del colchón. "Recuerdo la terrible dificultad de la clase de gimnasia", agrega. "No podía ni siquiera escalar una pulgada de aquella soga. No tenía fuerza y no tenía confianza en mi misma."
En la universidad, Hamilton le encontró un sentido a su propia identidad. Por primera vez, entre otras cosas, estaba lejos de su melliza. De pronto los problemas de peso se acabaron. "Me hice amiga de unos bohemios y comencé a comer yogurt, germen de trigo y espinaca", recuerda. "El exceso de peso desapareció. Era como si mi yo real estuviera emergiendo. Me sentía tan libre, como un hada, corriendo a toda prisa sobre el campus sin esa gordura reteniéndome."
Regreso a la suavidad
Pero a pesar de sentirse satisfecha por haber tonificado su físico, dice Hamilton, a la larga tuvo que aceptar que a las personas se les bloqueaba la mente en cuanto a su capacidad para interpretar otros roles que fueran más típicamente femeninos. "Por el interés de mi carrera, desde entonces he creado un cuerpo más suave", nos dice "Es algo que tanto Hollywood, como yo podemos soportar."
La actriz no ahorra palabras, pero de todas formas prefiere pasar por alto sus últimos trabajos, como "The Shadow Conspiracy", en la que encarna a una mujer insolente obsesionada en salvar la vida del presidente norteamericano. Ella se limita a decir que "es bastante gris" y nada más, como si fuese una contingencia del momento el haber participado de esta filmación, como si su camino no estuviese insertado completamente en esta industria del espectáculo.
El camino de Hamilton hasta llegar a "Dante`s Peak" ha sido singular, y al principio, ella no concebía a Hollywood como meta. Después de haber ido a la Universidad de Washington en Chestertown, Maryland, se mudó a New York sin soñar ser una estrella.
"Desearía parecer realmente admirable, pero en realidad me fui a New York tras un novio que quería estudiar actuación", recuerda Linda. "El me dijo que debía intentarlo y yo dije `Oh si, grandioso. Me encanta actuar.`" De repente se encontró en el famoso Actor`s Studio y descubrió su propio talento. Partió hacia Los Angeles y casi inmediatamente fue parte del elenco en un teleteatro nocturno. Siguió, su primer gran éxito, la serie de TV "La Bella y La Bestia", con la futura mujer guerrera, interpretando a una dama en peligro para el melenudo Ron Perlman (La Bestia). Luego vinieron las pruebas para una película mediocre de ciencia ficción llamada "Terminator".
"Honestamente no estaba nada entusiasmada", dice Hamilton. "Volviendo a ese momento, era sólo un pequeño film de Arnold Schwarzenegger; y ¿quién era Arnold? En ese momento, era un físico culturista. No tenía reputación como actor. Pero una vez que tuvo la parte, ella le vio algo más al film. "A mitad de aquella película me di cuenta `Esto tiene posibilidades. Y toda mi vida está por cambiar`", dice. "Recuerdo que estaba parada con Michael Biehn en una alcantarilla. Arnold estaba tras nosotros, y me dolía todo el cuerpo porque era un trabajo físico durísimo. En aquel momento, no pude dejar de pensar creo que tenemos algo aquí".
Un trabajo extenuante
La primera Sarah Connor era valiente, pero aun así básicamente una dama en peligro. En "Terminator 2: El Juicio Final", su metamorfosis la transformó en una heroína de acción. "Fue la cosa más poderosa que me pasó.", dice Hamilton. "Solamente en lo físico, significó que aprendí a respirar bien. Comencé a vivir el momento y nunca en mi vida he trabajado más duro". EL film también trajo consigo al director James Cameron, su novio y padre de su hija (3), también tiene un hijo (7) de una pareja anterior.
Pero no busquen un "Terminator 3", en un futuro cercano. "No existe nada en lo que se esté trabajando que involucre otro `Terminator`", dice Hamilton. "Se necesitan realmente como cinco a siete años para recuperarse."
Mientras tanto, Hamilton se encuentra muy ocupada luchando por salvar la vida del presidente y, por supuesto, lidiando con un volcán en erupción. Cosas, lo que se dice, para nada relajantes. "Lo que sinceramente necesito es una película de época, delicada, femenina, para tranquilizarme de una vez por todas.", dice Hamilton con una carcajada.





