
La agitada vida de Marie Dorval
Varios lectores, impresionados por la anécdota de la actriz francesa Marie Dorval narrada en esta columna el pasado 29 de enero ("Un dramón romántico"), piden más precisiones acerca de esta mujer notable. Como Eleonora Duse sesenta años después, fue lo que los franceses llaman "enfant de la balle" y los italianos "figlia d´arte". Esto es, nació en el carromato con que su familia de cómicos trashumantes recorría los caminos de Francia, un 7 de enero de 1798, en Lorient, en Bretaña.
A los 15 años, Marie se casó con Alain Dorval, coreógrafo y maestro de baile. Con él tuvo dos hijas. En 1818 llegó a París, donde el profesor Lafont, del Conservatorio, le auguró que nunca podría hacer papeles trágicos porque, menuda, morena y ligeramente encorvada, Marie no respondía al ideal de las actrices rubias, majestuosas y rotundas, favoritas del público. Pero, en vista de sus condiciones, la aceptó en su curso. Mientras, Dorval murió en viaje a San Petersburgo; Marie enviudó a los 20 años.
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Tras varios fracasos, el éxito le llegó al formar pareja con el gran Frederick Lemaître en "Los dos forzados", en el Théâtre de la Porte Saint-Martin, con cuyo propietario -el dramaturgo y crítico Jean-Toussaint Merle- se casó Marie. El público vio en ella una frescura, una vivacidad y una sensualidad ("trabaja a la italiana", comentaban) por completo ausentes en el estatismo y la dicción pomposa de sus colegas. La Dorval se convirtió en la musa de los autores románticos, sobre todo de Víctor Hugo.
En sus ratos libres, Marie se distraía -gracias a la complacencia de su marido- con algunos caballeros, entre ellos, un sobrino del compositor Nicola Piccinni, con el cual, a los 25 años, tuvo otra hija, Carolina. Pero el gran amor de su vida fue el poeta (y conde) Alfred de Vigny. Tímido, dominado por su madre, casado sin amor pero más bien indiferente a las mujeres, el apuesto De Vigny mantuvo con la Dorval una relación tempestuosa, maliciosamente denominada "la Guerra de los Siete Años" por los amigos, durante los cuales la iniciativa partió siempre de ella: "¿No será hora de que los padres del señor conde vengan a pedir mi mano?", preguntaba Marie, apasionada como era y harta de un interminable cortejo platónico.
Sin embargo, el mayor triunfo de su carrera se lo proporcionó De Vigny: el papel de Kitty Bell en "Chatterton", estrenada el 12 de febrero de 1835 en la Comedia Francesa. Pero ya el viento soplaba en otra dirección, renacía el teatro clásico con la insigne trágica Rachel. Los últimos años de la Dorval fueron tristes, pese a la devota amistad de George Sand. Olvidada, empobrecida, vio morir a una hija y a un nieto adorado. Ella murió en mayo de 1849. Comentario de De Vigny en carta a un amigo: "¡Estas pobres actrices! Nunca se las mima, se las corona, se las arrulla lo bastante, como a criaturas, porque no viven sino un solo día".





