
"La astrología tiene mala prensa y creo que no es justo"
1 minuto de lectura'
“En este mismo momento existe una relación entre lo que ocurre a miles y miles de kilómetros, y lo que sucede en esta mesa. Hay una estructura que lo hace posible, no existen vínculos casuales, nada está separado. Y la astrología estudia ese misterioso sistema de relaciones que nos hace ser partes de un todo, es una inteligencia vinculante”, sostiene Eugenio Carutti, astrólogo y fundador del centro de estudios Casa Once, donde, contra lo que comúnmente se tiene en mente a la hora de pensar en la astrología, se forman profesionales en esta materia que no sienten necesidad de saber el futuro.
Comenzó a interesarse seriamente por la astrología cuando, siendo muy joven, tuvo que responderse preguntas ineludibles como ¿qué somos?, ¿qué es la vida? y ¿cuál es la relación de los seres humanos entre sí y con el cosmos? “Entonces se produjo un conflicto curioso, porque en mi casa era un tema que se respiraba. Mi madre era astróloga, pero al mismo tiempo, la astrología que conocía era la tradicional, la predictiva, y yo tenía formación científica.”
–¿Cómo era su formación?
–Estudiaba física, en Ciencias Exactas, pero un día, poco antes de recibirme, descubrí la antropología y me olvidé de todo. Dejé la física, cambié de facultad, me inscribí en Antropología y así seguí hasta que obtuve la licenciatura en la Universidad de Buenos Aires. Por otra parte, siempre me preocupó el cuidado del cuerpo, sensibilizarlo y mantenerlo ágil, porque era un elemento fundamental de la trilogía que trataba de unir: pensamiento, sentimiento y cuerpo. Algo muy importante (en Casa Once le dedicamos mucho tiempo, con talleres vivenciales) porque el trabajo del astrólogo tiende a ser demasiado intelectual y eso no es bueno, nos hace aislarnos y perder de vista una parte esencial de la realidad.
–¿Cuál es su idea de la astrología?
–Creo que alrededor de la astrología hay una gran confusión. Comúnmente se la conoce como un medio para adivinar el futuro. Una mezcla poco seria de pensamiento mágico y determinismo. En realidad, la astrología tiene mala prensa y creo que no es justo.
–¿Puede explicarlo?
–La astrología es muy importante para nuestra realización. Una guía profunda para utilizar productivamente nuestras capacidades energéticas para amar, crear y establecer buenas relaciones con el mundo. Adivinar el futuro es una de sus posibilidades, pero no es la más importante. Hasta cierto punto es la más infantil.
–¿Por qué?
–Somos como un acorde musical, nacemos con determinadas características (vibraciones) que incluyen mejores aptitudes para ciertas cosas y menores para otras. Ese acorde posee un ritmo propio y responde a un orden profundo. Pero en estado puro dura muy poco. Inmediatamente, y a lo largo de toda su vida, es moldeado, condicionado por la sociedad para que se adapte a sus intereses. Entonces, el acorde se fragmenta en miedos, creencias, ilusiones, y se produce el desorden. Por supuesto, ese hombre no es feliz, se ve forzado a gastar enormes cantidades de energía en cosas que no le corresponden para poder ser aceptado y conformar las presiones que lo agobian; ha dejado de ser sí mismo. Predecir el futuro de ese ser condicionado no es tan difícil, es muy previsible.
–¿Qué es una carta astral?
–Para la astrología tradicional, la carta astral era un mapa donde aparecían las circunstancias de la vida de un ser humano. Y esto podía incluir accidentes, pero también momentos felices como casarse, tener un hijo o ganar una beca. En cambio, para nosotros, la carta natal es un mapa energético y la actividad fundamental de Casa Once es enseñar al alumno a interpretar su contenido, ver cuáles son sus auténticas posibilidades y cómo utilizarlas en el momento oportuno. Incluso, enseñarle a integrar lo que llamamos nuestro lado oscuro. Es decir, fuerzas cuya existencia tememos y que tratamos de ignorar. Pero que nos seguirán complicando hasta que no les demos un lugar en nuestras vidas.
–¿Qué diferencia existe entre la astrología tradicional y la nueva?
–El objetivo de la astrología tradicional era la predicción. El hombre era un ser determinado por un destino que ya estaba escrito. No era liberadora y condicionaba aún más al hombre. En cambio, la nueva astrología es esencialmente liberadora. Cada hombre es una misteriosa matriz vibratoria, una estructura con múltiples posibilidades de realización. La nueva astrología tiene mucho en común con la psicología y no es una casualidad que el 30% de los alumnos de Casa Once sean psicólogos.
–¿Qué papel juega el astrólogo?
–En la astrología tradicional, el papel de un visionario que lee ese destino definitivo e inalterable, o bien el de un consejero del que dependemos porque nos dice lo que tenemos que hacer en cada momento. En ambos casos, el ser humano es dependiente, le quedan márgenes muy reducidos de creatividad.
–¿Y para ustedes?
–El astrólogo es alguien que ayuda a interpretar, a encontrar y rescatar ese ser original desfigurado por el molde social. Estamos convencidos de que un ser que está plenamente conectado con todo el cosmos no necesita de la astrología.
–¿Algo para un buen final?
–Creo que la especie humana todavía es muy joven, aunque sospecho que estamos saliendo de la infancia. Pienso que, con el tiempo, todos sabremos algo de astrología y aprenderemos a vivir en el orden profundo de la inteligencia vincular.
1
2Cómo vivió Mirtha Legrand las horas previas a su cumpleaños: un reencuentro, un detalle en la vajilla y un premio
3Robbie Williams regresa a la Argentina después de 20 años con un show en el Movistar Arena: cómo conseguir las entradas
4Rating: una imprevista eliminación recalentó la noche de última chance de Masterchef



