
"La copa": budismo y fútbol
La película fue rodada en un monasterio al pie del Himalaya, y su director es un monje tibetano.
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-¿Qué es la Copa Mundial? (pregunta el viejo lama a un asistente ante un pedido de autorización para comprar un televisor).
-Dos naciones peleando por una pelota.
-¿Y hay violencia?
-A veces.
-¿Y sexo?
-No, quédese tranquilo.
***
El diálogo está extraído de la película "La copa", una simpática comedia que se estrenará el jueves, y que curiosamente fue escrita y dirigida por un monje lama, de 61 años, llamado Khyentse Norbu, casi una divinidad en la institución budista tibetana, por ser considerado la tercera reencarnación de un lama de gran jerarquía espiritual.
"La copa" fue filmada íntegramente en un monasterio de Bután, pequeño país al pie del Himalaya, y protagonizada por monjes tibetanos en el exilio, pero en pleno ejercicio de sus funciones, aunque se hayan puesto detrás de una cámara para representar esta historia simple y terrenal, basada en hechos verídicos, que intenta desacralizar la imagen que el cine entregó recientemente de los templos budistas en "Pequeño Buda", de Bernardo Bertolucci; "Siete años en el Tíbet", de Jean-Jacques Annaud; o "Kundun", de Martin Scorsese.
Que el director de esta película no esté "disponible" para hablar con la prensa porque "está en un retiro espiritual", según explicó a La Nación Malcolm Watson, uno de los productores del film, indica entonces que "el monasterio está en orden", después de un alborotado rodaje, con algunas autoridades que jugaron en contra, y una premiére mundial que se realizó nada menos que en el Festival de Cannes de 1999; un film que, además, estuvo en carrera para conseguir una nominación para un Oscar extranjero.
"Si el budismo es nuestra filosofía, el fútbol es nuestra religión", dice el slogan de esta película producida por un equipo internacional conformado por Bután, Australia, Canadá, Hong Kong, Francia y Estados Unidos, que costó un millón de dólares. Comienza con la llegada de dos jóvenes tibetanos que se escapan del Tíbet y buscan refugio en este templo en Bután, ubicado al noroeste de la India. Allí conocerán a Orygen, un ansioso monje de 14 años, fanático del fútbol, desesperado por seguir los últimos partidos de la Copa Mundial de 1998. Las paredes de su cuarto están cubiertas por fotos de su héroe máximo, el jugador Ronaldo. Y debajo de su hábito rojo y amarillo lleva los otros colores que dice amar: los de la camiseta brasileña. El fútbol se vuelve así un hábito tan sagrado (que se suma a las oraciones) como prohibido. Por la diferencia horaria con Europa, la transmisión de los partidos llega casi con la medianoche butanesa, por lo cual Orygen y sus compañeros tienen que escapar en la oscuridad del templo para llegar a un bar de un pueblo cercano y así ser testigos de esa "guerra" entre dos civilizaciones como Francia y Brasil, "peleando por una pelota". Pero la necesidad de un televisor propio se hará imperiosa. Y las delicias y los delirios de la modernidad no se instalarán tan fácilmente en un monasterio que intenta respetar una tradición de 2500 años.
El productor australiano Malcolm Watson habló con La Nación desde la India. Se presenta no sólo como productor de "La copa", sino también como "alumno" del lama Norbu, con quien "trabaja" desde 1990 en sus organizaciones caritativas "Siddharta´s Intent", a través de las que construyen escuelas, reeditan textos tibetanos y asisten a familias necesitadas. Según Watson, Norbu no es un monje enclaustrado. "Ha visto mucho mundo, tal vez más de lo que la mayoría de la gente puede ver", dice. Y cuenta que es "fan" del cine desde los 19 años. "Sus cineastas predilectos son Satyajit Ray y Andrei Tarkovski. Pero es un autodidacto. Sólo hizo un curso en una escuela de cine de Nueva York."
-¿Cómo llegó a asesorar a Bernardo Bertolucci en "Pequeño Buda"?
-Bertolucci estaba buscando en Londres un asesor para esa película justo cuando Norbu estaba estudiando allí filosofía comparada. Alguien le dijo que un lama loco por el cine estaba en la ciudad y así empezaron a trabajar. Sé que Bertolucci le sugirió luego empezar con una película chica y una historia cercana a él. Y eso hizo Norbu: una síntesis de experiencias.
-¿Quién puso el dinero para el film?
-La compañía Palm Pictures, cuyo dueño, Chris Blackwell, fue quien comenzó en Island Records e hizo a Bob Marley famoso. Otro de los productores ejecutivos fue Jeremy Thomas, el mismo de "Pequeño Buda".
-¿Cómo eligieron a los actores?
-Norbu adaptó el guión al carácter natural de este chico, que en la vida real es hijo del lama que interpreta a Geko (el encargado de la disciplina). El viejo lama del film es un verdadero lama al que hubo que insistirle para que actuara. Y uno de esos jóvenes que llegan desde el Tíbet, había llegado así dos semanas atrás. El personaje de Lodo, el amigo del chico, es en realidad el dueño del monasterio, aunque quien está a cargo es Orgyen Tobygal, quien interpreta a Geko, porque aún no terminó sus estudios.
-¿Es cierto que consultaron métodos de adivinación durante la realización de la película?
-Sí. Utilizábamos un método de predicción tibetano llamado Mo, similar al I Ching. Para completar el cast utilizamos este sistema. Y elegimos al montajista así. Pero las predicciones se usaron también para consultar sobre lugares donde alquilar los equipos o los más baratos para procesar la película. Es que India tiene una industria del cine muy grande.
-Y al protagonista le pagaron con un viaje a Disney...
-Sí. Era muy difícil mantenerlo tranquilo en el set. Por eso el director le prometió ese viaje.
-¿Norbu consideraba la TV un objeto intrusivo en el monasterio?
-Cuando llegué a la India en 1990, ningún monasterio tenía TV y, como en el film, sólo algunos bares tenían salas de video. Hoy casi todos los monasterios en la India tienen uno. El mensaje del film gira sobre cómo las tradiciones deben adaptarse a las condiciones de un mundo cambiante para que la esencia sobreviva.
Disculpas
- El director y los productores se quieren disculpar con los fans de fútbol del mundo por la desprolija y pobre edición de los goles de Francia ´98 en el film "La copa". Pero así explican lo que sucedió: "Sólo pudimos obtener los derechos para exhibir los goles de un compilado de las imágenes del Mundial (que no tiene todos los goles). Y, desgraciadamente, se sumó que nuestro editor no era un gran fan del fútbol. Pero no fue culpa del lama Norbu, que sabe mucho de fútbol".
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