La eterna magia de Mozart
Una de las obras cumbres de la creación musical, que da cima al siglo XVIII, "La flauta mágica", llega mañana al Teatro Colón con una nueva producción escénica y valiosas voces.
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Ars longa, vita brevis, sentenciaban los latinos acentuando la paradojal circunstancia del artista frente al tiempo. Asombrosa por su cantidad y excepcional calidad, la obra de Mozart resultaría el máximo ejemplo histórico de esa condición creadora y "La flauta mágica", su ópera postrera, compuesta pocos meses antes de su muerte -a los 35 años- es una muestra de su vigencia perdurable. "La flauta mágica" (Die Zauberflöte), que subirá a escena a partir de mañana, a las 20.30, en el Teatro Colón, además de dar cima al siglo XVIII, ha de ser considerada como una de las obras culminantes de la creación musical de todos los tiempos. Quizás valga como explicación decir que el genio misterioso de Mozart supo moverse en el reino de la polifonía con una gracia impar. Y lo mismo en el dominio de la armonía; y en ambos con una libertad inimitable que también logró trasladar al campo teatral. Los recursos que su mente privilegiada poseyó para apoyar la acción resultan, aun hoy, ejemplares.
A las técnicas vigentes en su época, del recitativo y el aria -que modificó en "La flauta mágica" incorporando los cuadros teatrales de letra-, sumó el dominio de la naciente fórmula de la sonata, empleada asimismo en la música sinfónica, en la que supo descubrir una nueva fuerza dramática.
La acción escénica se nutrió así de la riqueza de su genio, que supo dar colores precisos, inconfundibles, a la orquesta para ilustrar o comentar a aquélla.
Apoteósis del "Singspiel"
"La flauta mágica" es una ópera festiva que ha sido descripta como "la apoteósis del Singspiel", término éste que en el siglo XVIII designó la combinación del canto con diálogos hablados. Fue encargada por Emmanuel Schikaneder, al igual que Mozart miembro de una logia masónica y empresario de un pequeño teatro en los alrededores de Viena, quien asimismo se encargó de escribir el libreto. En cuanto ópera "mágica" o "comedia sobrenatural" -género que estaba de moda en la época, que guardaba grandes afinidades con el cuento de hadas-, "La flauta mágica" debe ser considerada como una mezcla singularísima de esoterismo, simbolismo y ceremonias iniciáticas con bufonadas vecinas a la farsa, algo que en manos de Mozart podía cobrar un vuelo y una calidad excepcionales.
Sin embargo, pese al éxito popular que siguió a su estreno, el 30 de septiembre de 1791, las generaciones posteriores a la suya la encontraron difícil de comprender, porque no concebían que un argumento presentara situaciones dramáticas y música seria seguidas de pantomimas más o menos triviales.
"La flauta mágica" se ha visto hoy despojada de los prejuicios de su tiempo sobre los géneros mixtos y no resulta chocante que el amor espiritualizado de Tamino y Pamina, y su contrapartida, el vulgar de Papageno por Papagena, coexistan como planos diferentes de una misma realidad, una dualidad que en un tercer plano se resuelve en un triunfo de las fuerzas del bien sobre el reino de las tinieblas presidido por la Reina de la Noche. En este sentido se ha encontrado en esta ópera un sentido místico-religioso.
Tamino es salvado de peligros inminentes y, conducido ante la Reina de la Noche, ha de salvar a la bella hija de ésta, que ha sido hecha prisionera presuntamente por un mago maligno. El encuentro con un vendedor de pájaros, Papageno -el típico criado astuto y cobarde de las comedias-, lo conduce finalmente hacia el éxito con el auxilio de una prodigiosa flauta cuyos sonidos pueden ahuyentar los peligros inminentes.
Con ello sobreviene el descubrimiento del amor y, en consecuencia, el develamiento de verdades últimas entre solemnes ceremonias y coros viriles de iniciados en ritos secretos. Se afirmará así, finalmente, el definitivo triunfo de la luz sobre las tinieblas.
Sobre un libreto complicado y desordenado, Mozart compuso una partitura de admirable fluidez, sin recitativos con acompañamiento instrumental como era costumbre, pero con cuadros de letra (sin música) que constituyen una parte sustancial de la trama.
Con voces de estirpe mozartiana
Elenco: destacados cantantes, como Kurt Streit, Dagmar Schellenberger, Sumi Jo y Manfred Hemm, realzan esta nueva versión de la ópera cumbre del siglo XVIII.
La nueva producción de la ópera "La flauta mágica", que ofrecerá el Teatro Colón a partir de mañana, cuenta con régie, escenografía y vestuario de Beni Montresor y la Orquesta Estable del Teatro Colón será dirigida por Ivor Bolton. Montresor es recordado por sus puestas en escena de "Samson et Dalila" e "Iphigénie in Tauride" en temporadas anteriores.
El Coro Estable del Colón ha sido preparado por Jorge Carciofolo.
El elenco es en esta oportunidad el siguiente: Kurt Rydl (Sarastro), Kurt Streit (Tamino), Mario Solomonoff (El Orador), Raúl Neumann y Darío Schmunk (Sacerdotes), Sumi Jo (Reina de la Noche); Pamina estará interpretada por Dagmar Schellenberger (martes 27, viernes 30 y 1° de septiembre)y Verónica Cangemi (3 y 5 de septiembre);la Primera Dama, por Mónica Philibert (27 y 30 de agosto y 1° de septiembre) e Irene Burt (3 y 5 de septiembre); Alicia Ceccoti (Segunda Dama), Virginia Correa Dupuy (Tercera Dama), Manfred Hemm (Papageno), Graciela Oddone (Papagena), Ricardo Cassinelli (Monóstatos); Carina Höxter, Eleonora Sancho y Fabiola Massino (Tres Genios), y Alberto Herrera y Edgardo Zecca (Guardianes del Templo).
La joven y atractiva soprano alemana Dagmar Schellenberger -que debuta en el Colón- ha sido nombrada en 1988 Kammersängerin por el gobierno de Alemania, y es la artista más joven de la historia de la Komische Oper de Berlín en recibir ese honor. Pertenece al elenco estable de ese teatro desde 1984 y participó en innovadoras producciones dirigidas por Harry Kupfer, cantando los papeles de Pamina, Susana y también la Condesa en "Las bodas de Fígaro"; Cleopatra, en "Julio César"; las tres mujeres de "Los cuentos de Hoffmann"; el papel protagónico en "L`Incoronazione di Poppea"; Fiordiligi, en "Così fan tutte"; Agathe, en "El cazador furtivo" y varios otro papeles importantes.
El tenor norteamericano Kurt Streit está considerado uno de los intérpretes mozartianos más importantes de la actualidad, precisamente por la recreación de personajes como el de Tamino; con él se presentó en el Metropolitan de Nueva York, en el Covent Garden, en la Wienerstaatsoper, la Deutsche Oper y otros escenarios líricos de primer nivel. Mozart ha sido objeto de un cultivo profundo en su carrera, con títulos como el que hoy ofrece el Colón; Belmonte en "El rapto en el serrallo"; Don Octavio, en "Don Giovanni"; Fernando, en "Così fan tutte" (que grabó con dirección de Barenboim) y el papel titular en "Idomeneo".
También cantó el personaje de Ramiro ("La Cenerentola"), Lindoro en "L`Italiana in Algeri", Ernesto en "Don Pasquale", Nabarroth en "Salomé", y los papeles de su cuerda en "Un sueño de una noche de verano" y "La vuelta de tuerca", de Britten. Lo han dirigido batutas de la categoría de Mehta, Maazel, John Eliot Gardiner y Nikolaus Harnoncourt y es, asimismo, un reconocido cantante de lieder.
Destacado barítono
El papel de Papageno será asumido en esta oportunidad por el barítono Manfred Hemm, quien debutó profesionalmente como Fígaro en "Las bodas de Fígaro", en Klagenfurt. Desde 1991 estuvo vinculado al elenco estable de la Opera de Viena, interpretando, principalmente, títulos de Mozart. Invitado corrientemente por los teatros y festivales más prestigiosos, como la Deutsche Oper y la Staatsoper, de Berlín; la Opera de París, el Metropolitan de Nueva York, los teatros de Bayreuth y Salzburgo, ha colaborado con maestros de la talla de Von Karajan, Abbado, Sawallisch, Harnoncourt, Colin Davis y Solti. Entre sus actuaciones más destacadas figura la de Papageno, junto a James Levine, y en "La mujer sin sombra", dirigido por sir Georg Solti. En 1993, debutó en la Opera de Baviera interpretando "Così fan tutte", con régie de Dorn y dirección de Peter Schneider, y en 1997 regresó a Munich para recrear el papel titular en "Las bodas de Fígaro" y Leporello en "Don Giovanni". También interpretó en los últimos años varios títulos del repertorio lírico italiano.
La fatídica Reina de la Noche será interpretada en esta ocasión por una celebrada soprano coreana, Sumi Jo, nacida en Seúl, donde estudió canto y piano, y en 1983 se trasladó a Roma para perfeccionarse en la Academia de Santa Cecilia. Tras ser invitada por Karajan para debutar en Salzburgo con Oscar en "Un ballo in maschera", inició una destacada carrera internacional que la llevó a los más importantes centros líricos del mundo. Entre sus actuaciones más exitosas figuran "Elisabetta, regina d`Inghilterra", de Rossini, en el San Carlo de Napoles; Elvira en "I Puritani"; Adina en "El elixir de amor", en la Royal Opera House, y Zerlina en "Fra Diavolo", de Auber.
El bajo Kurt Rydl nació en Viena en 1947, y allí cursó estudios que continuó en la Academia Musical de Moscú. Su repertorio abarca un amplio panorama de épocas, estilos y compositores, desde Bach hasta Alban Berg, con especial énfasis en la obra de Mozart, Beethoven y Wagner. Asimismo, ha obtenido importantes éxitos en la interpretación del repertorio verdiano. Rydl actúa regularmente en los más importantes coliseos líricos del mundo.
Una historia con nombres de relevancia
Desde la década del cuarenta, "La Flauta Mágica" ha tenido en el Teatro Colón intérpretes destacados, entre los que cabría recordar, en 1941, a Pamina (Judith Hellwig y Marita Farell; Reina de la Noche (Rayen Quitral), y Sarastro (Alexander Kipnis), con la dirección de Erich Kleiber, en 1942, la dirección fue de Fritz Busch y Edward Kane y Martial Singher se turnaron en el papel de Tamino. En 1949, Pamina fue Nilda Hoffmann, y Tamino, Anton Dermota. Renato Cesari fue Papageno; Blanca Rosa Baigorri, la Reina de la Noche. En 1950, la memorable Tiana Lemnitz cantó Pamina, y Josef Greindl hizo Sarastro con al dirección de Karl Böhm. En 1958, Pilar Lorengar cantó Pamina, y Dermota Tamino, siendo la inimitable Rita Streich la Reina de la Noche y Víctor de Narké, Sarastro. con la régie de Otto Erhardt y la dirección de Sir Thomas Beecham.
En 1968 Joan Carlyle y Peter Schreier animaron los papeles principales, Herman Prey fue Papageno, Mady Mesplé, la Reina de la Noche y Franz Crass, Sarastro, con régie de Ernst Poettgen. En 1983, fue Ana María González la encargada de recrear el papel de Pamina, junto a Horst Laubenthal (Tamino) con escenografía de José Varona y régie de Margarita Wallmann, con al dirección de Leopold Hager. Y en 1984 se representó por última vez con la dirección orquestal de Antonio Russo. Ana María González, Manfred Fink (Tamino); Gui Gallardo y Daniel Suárez Marzal se alternaron en Papageno, y la régie fue de Roberto Oswald.
El programa de funciones
"La flauta mágica" será representada en el Colón en cinco oportunidades. La primera función (Gran Abono) tendrá lugar mañana, a las 20.30; la de Abono Nocturno será el viernes 30, a la misma hora; el domingo 1º de septiembre, a las 17, se ofrecerá la correspondiente al Abono Vespertino.
El martes 3, a las 20.30, tendrá lugar una función fuera de abono y el ciclo culminará el jueves 5, a la misma hora, con una función organizada por la DAIA.






