
La extraña pareja de la canción
El disco de Burt Bacharach y Elvis Costello presenta una combinación infalible
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A primera vista parecen los protagonistas de una especie de versión musical de la película "Extraña pareja". ¿Qué tienen en común Burt Bacharach, el autor de algunas de las melodías más pegadizas y entrañables de los años 60 y 70, y Elvis Costello, ese eterno iconoclasta que abrevó de las fuentes del punk y del rock más visceral para lanzarse en cada proyecto hacia una aventura sin límites ni etiquetas? La respuesta está en las doce canciones de "Painted from Memory", el resultado de dos años de colaboración entre ambos y, a la vez, uno de los discos más complejos y fascinantes de los últimos tiempos, cuya riqueza melódica es el resultado de una suma entre la sutileza musical de Bacharach y la sensibilidad compositiva y vocal de Costello.
Aquí, ambos no se limitan a sumar, aunque no es poco, sus respectivas (y tan distintas) trayectorias artísticas, ricas y complejas por demás. El encuentro deja como resultado un disco de grandes canciones que puede abrir, a la vez, más de un camino nuevo en el concepto clásico que tiene la balada romántica.
Pinturas de la madurez
"Painted from Memory" es un disco de enorme madurez, que seguramente se gestó mucho antes del primer encuentro entre ambos creadores. Sus ecos se remontan a 1978, cuando Costello (nacido hace 44 años en Londres como Declan MacManus) se arriesgó a grabar "I Just don´t Know what to do with Myself", una de las más celebradas composiciones del prolífico dúo entre Bacharach y el letrista Hal David a partir de los años 60, mientras jugaba otra clase de partidos musicales junto a su clásica banda, The Attractions. Luego siguieron otros covers de temas no menos populares: "It´s You" (1984, junto a Nick Lowe) y "Please Stay" (1995, en el notable CD"Elvis Costello´s Kojak Variety"). Hacia fines de los años 70, seguramente el público que seguía a Costello sabía poco sobre Bacharach (que este año cumplirá 70). Por entonces, el hombre de pelo blanco, voz pequeña y amplísima sonrisa ya era na figura indiscutida como compositor y arreglador.
Escribió temas que casi todos tarareamos alguna vez:"Close to You", "I Say a Little Prayer", "That´s the Friends are for" y, sobre todo, "Raindrops Keep Falling of My Head" (Gotas de lluvia sobre mi cabeza), canción principal de "Butch Cassidy". Estos títulos son apenas ejemplos del riquísimo aporte a la música popular que Bacharach a lo largo de cuatro décadas. Su gran mérito consistió en proponer innovaciones melódicas y arriesgadas orquestaciones sin perder en ningún momento la capacidad para elaborar canciones pegadizas, inmediatamente agradables al oído y perdurables en la memoria.
Doce canciones perdurables
Estas 12 nuevas composiciones de Bacharach & Costello (así reza la tapa del CD) también perdurarán en la memoria del oyente, pero por razones distintas. En una primera y distraída audición parece un álbum de baladas tranquilas. Pero, a poco que se le preste atención, atrapa por su rara combinación entre una paleta musical de colores casi infinitos y la sensibilidad de textos guiados por un denominador común:el mundo del amor perdido o contrariado.
El resultado es espléndido. Sobre los textos que Costello escribió en torno de las pérdidas, las nostalgias, las frustraciones, el dolor y la ira de quien sufre por un amor que se fue, Bacharach elabora riquísimas armonías, capaces de expresar profunda melancolía sin perder ese hondo romanticismo que las hace menos amargas. Para eso utiliza sus mejores armas:exquisitos arreglos solistas para flauta baja, oboe o corno francés, oportunísimos coros femeninos, sutiles colchones de cuerdas.
El resto lo pone la voz de Costello, que -en simetría y consonancia con lo instrumental- suena triste y sensible, por momentos desgarradora y por otros, ganada por el consuelo que nace de los buenos recuerdos.
Auténtica poesía
De esta comunión musical surgen momentos de auténtica poesía, como en "In the Darkest Place", "Such Unlikely Lovers", el tema que da título al álbum, "What´s Her Name Today?" y, sobre todo, "God Give Me Strength", la génesis de esta colaboración en la que casi nada desentona y en donde la expresividad de la voz de Costello -ayudada por brillantes arreglos orquestales, en parte debidos a la imaginación de Johnny Mandel- llega a su punto más alto. En un momento de sus respectivas carreras en el que no tienen nada que demostrar, Burt Bacharach y Elvis Costello se propusieron correr el riesgo más grande: explorar sin complejos ni etiquetas nuevos horizontes. Este encuentro vale por sí mismo, por el vuelo poético y musical que ambos alcanzan. Y también vale por otra razón: gracias a este disco, quienes disfrutaron de la trayectoria del viejo Burt podrán descubrir el inmenso talento del inquieto Costello, y quienes son fieles a la poderosa y creativa energía que siempre transmitió este inquieto Elvis estarán tentados de asomarse al mundo original de un señor que llenó de imaginación a la música popular, llamado Bacharach.
Una película, responsable de la sociedad
Burt Bacharach y Elvis Costello comenzaron a trabajar juntos a partir de una sugerencia de la cineasta Allison Anders ("Nafta, comida, alojamiento"), mientras preparaba su film "Canciones del corazón" ("Grace of My Heart"), que en la Argentina circula sólo en video.
El primer resultado es el bellísimo tema que aparece en la banda de sonido del film ("God Give Me Strength"), cuyo resultado es asombroso si se tiene en cuenta que ambos lo compusieron manteniéndose en contacto sólo a través del teléfono y del fax.
De ese feliz resultado surgió la decisión de extender el trabajo en colaboración (esta vez bajo un mismo techo) y así nacieron las doce canciones de "Painted from Memory", a través de dos años de trabajo y un método que explicó Bacharach en una entrevista: "Elvis hizo las letras y los dos juntos escribimos la música, tema por tema, pero en diferentes grados". Los arreglos y la dirección orquestal correspondieron a Bacharach, que tocó, además, el piano. En la banda aparecen, también, algunos músicos que tocan habitualmente con Costello, como el tecladista Steve Nieve y el legendario baterista Jim Keltner.




