La fama no es puro cuento
Pasado mañana llega al Lola Membrives la versión musical del recordado film
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"La fama cuesta y aquí es donde empiezan a pagarla con sudor", decía a sus alumnos la profesora de "Fama". La frase pertenece a la serie que se hizo famosa en a principio de los años 80 y que, en la Argentina, logró una buena cantidad de seguidores. Es más, la historia de esos ilusionados estudiantes de la Escuela de Artes de Nueva York tuvo efecto fatídicos para muchos padres que se vieron casi obligados a cumplir con las demandas de sus hijos y debieron enviarlos a la escuela de baile y canto del barrio. En fin, impuso toda una moda.
Aquella serie vino a sumarse a la versión cinematográfica que dirigió, en 1981, el prestigioso Alan Parker. Aprovechando el boom, la televisión norteamericana arremetió con una segunda versión que también llegó a nuestro país. Para aquellos que piensen que la seguidilla de "Fama" pertenece al universo de la década del 80, están equivocados. Actualmente, en el país del Norte se está dando la tercera versión, llamada "Fama en Los Angeles". En fin, la leyenda continúa.
Pero, en realidad, la historia de estos chicos cuya meta eran las grandes marquesinas de Broadway había nacido como una comedia musical. Esa meta sólo se cumplió hace tres temporadas, cuando se la estrenó en Londres. Y la primera vez que se presentó en el continente americano fue hace un poco más de un año en la Ciudad de México.
Esa misma versión es la que, desde pasado mañana, se estrenará en el Lola Membrives. "En Buenos Aires se la va a ver antes que en Nueva York; eso es un pequeño orgullo", destaca Jaime Azpilicueta, el director de esta premiada producción venezolana que ya se presentó en varias capitales latinoamericanas.
Con sabor latino
El puestista ya dirigió varios espectáculos musicales. Comenzó con "Jesucristo Super Star", protagonizada por Camilo Sesto, y su carrera incluyó el montaje de "A Chorus Line" y "Evita", con Paloma San Basilio. Justamente con ella y José Sacristán estrenará a fin de año, en Madrid, "My Fair Lady", otro clásico. En "Fama, el musical", Azpilicueta está al mando de un elenco compuesto por actores cubanos, mexicanos, venezolanos y dominicanos que surgieron entre 1000 aspirantes.
Para el director, una producción de este tipo representa todo un desafío. Una forma de demostrar que "los hispanohablantes somos capaces de hacer este tipo de espectáculos igual o mejor que en los Estados Unidos". Sin embargo, reconoce que el público siempre está pendiente de las comedias con tono Broadway. "Por eso siempre terminamos montando espectáculos que vienen con una etiqueta de éxito escrita en inglés. Eso es casi irreversible. He estrenado varias obras españolas y nunca he conseguido dar en la tecla." "Fama, el musical" promete un despliegue técnico que, como ya se está haciendo tradición, sirve para promocionar las obras de este tipo. Van algunos ejemplos: cada actor realiza 8 cambios de vestuario, se usan 210 pares de zapatos o, en concepto de lavandería y tintorería, se gastan 5 mil dólares mensuales. En fin, toda una curiosidad. Y como también es costumbre, promete ser EL musical (así, con mayúsculas). La misma frase que usan los otros espectáculos de su tipo. En fin, otro latiguillo recurrente.
Por lo pronto, para el director español presentar "Fama" es mucho más que un acto nostálgico o dirigido para los amantes de lo retro. "Limitar la idea de "Fama" a unos jóvenes que quieren ser actores, bailarines o cantantes es poco acertado. Todos queremos ser famosos en nuestro medio. Esa carrera por ser el mejor, el más conocido o por el triunfo es una aspiración que se da entre los ingenieros, carpinteros o actores. Por eso, el argumento nunca puede envejecer."
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