
La Filarmónica se salió del molde
Concierto de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, con la dirección de Pedro Ignacio Calderón. Programa: Sinfonía Nº 94 en Sol mayor ("La sorpresa"), de Haydn; "A string around Autumn", para viola y orquesta (estreno local), solista. Marcela Magin; y Variaciones y fuga sobre un tema de Johann Adam Hiller, en Mi mayor Op. 100, de Max Reger. En el Teatro Colón. Nuestra opinión: muy bueno.
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Una sesión sinfónica con singularísimos logros cumplió la Filarmónica de Buenos Aires, conducida por Pedro Ignacio Calderón y con un programa que constituía por varias razones un desafío.
Pero la Filarmónica no sólo salió airosa de la prueba. Dio cabales muestras de su capacidad de respuesta cuando cuenta con el tiempo suficiente de preparación de cada obra y una batuta responsable. Ello fue particularmente evidente en la versión ofrecida de las "Variaciones y fuga sobre un tema de Johann Adam Hiller", de Reger; y aun con el sugestivo clima sonoro creado con el estreno de la noche, una obra del compositor japonés Toru Takemitsu.
La Sinfonía Nº 94 en Sol mayor ("La Sorpresa") ofrecida en primer término, perteneciente al grupo de doce últimas compuestas por de Haydn -llamadas londinenses -fue vertida con afinación inobjetable y gran sentido del equilibrio y la elegancia de su forma clásica, en la que no faltan ideas armónicas y melódicas originales como acontece en el Vivace assai que sigue al movimiento lento inicial. El equilibrio dinámico se amalgamó aquí con la transparencia del discurso en el que las cuerdas tuvieron excelente desempeño como hilo conductor.
El Andante con variaciones que siguió, cuya sencillez temática hace hincapié en los contrastes dinámicos entre la cuerda y la percusión, estuvo ampliamente logrado. Los golpes sorpresivos del timbal (lo cual da nombre a la sinfonía) y desarrollos vigorosos de deliberada rusticidad, así como la precisa marcación de los contratiempos. El Menuetto, con su aire más afín a una danza de carácter popular antes que palaciego, al igual que los anteriores, fue abordado con gran sentido de la medida y el ritmo.
Un valioso creador
En el vivaz final, como en toda la obra, se evidenció nuevamente el sumo cuidado puesto por la batuta directriz en el equilibrio sonoro, lo cual no restó brillo a la ejecución.
Merece ser destacado en esta ocasión el haber incluido en el programa a un creador tan original como Toru Takemitsu, rara vez escuchado en estas latitudes, a quien se consagran festivales en el Viejo Mundo.
Si bien, por ser un compositor independiente, su nombre escapa a toda clasificación o adhesión a escuelas occidentales reconocibles, y es innegable que su música -firmemente arraigada en la cultura japonesa- constituye una suerte de vaso comunicante con las escuelas de Occidente, particularmente por los rasgos armónicos y melódicos de la música francesa que contiene (desde Debussy hasta Messiaen), y también por el expresionismo y el serialismo de Schoenberg y Alban Berg.
Su obra "A string around Autumn" (1989), para viola y orquesta contó con una violista de excepción como lo es Marcela Magin, como solista. La particular fluidez, moderación y fusión tímbrica de la música encontraron en esta sensible ejecutante a una traductora válida, cuyo sonido respondió fácilmente a la cualidad poética de la obra que apunta a la armonía de la naturaleza, apelando a la sensibilidad. A sus delicadas texturas y sonoridades, a la sensualidad y sutileza sonoras, a la precisa graduación dinámica, la Filarmónica sumó un logro a todas luces ponderable: las Variaciones y fuga sobre un tema de Hiller, de Max Reger, obra de elaborada complejidad dentro de un marco estructural rigurosamente clasicista que culmina con una gran Fuga final de increíbles dimensiones y combinaciones polifónicas.
A partir del sencillo tema de Hiller "La corona de la mies" ("Der Aerndtekranz"), expuesto por violines primero y después por el resto de la cuerda y las maderas, cada una de las doce variaciones que siguen (género que Reger reverenciaba por su filiación devota de Bach y Brahms), fue admirablemente vertida, con prolija exposición en cada grupo instrumental. Se logró así clara definición sonora en una obra que desarrolla creciente complejidad y una densa musicalidad que, para el caso, nunca resultó pesante.
Calderón dio a la interpretación la sutileza requerida, de acuerdo con la textura superpuesta de sus dos formaciones : una tocando a intensidad normal, la otra con sordina. Las variaciones alternan movimientos de carácter rápido con otros lentos y de índole moderada. La fuga final, doble, combina esos dos elementos y podría ser calificada de organística en su grandiosa concepción, ampliamente lograda por la concienzuda realización de los músicos de la Filarmónica de Buenos Aires. El público así lo dio a entender.
Visitas ilustres
La Filarmónica recibirá a dos grandes solistas para los conciertos que ofrecerá en junio: Mischa Maisky y Nelson Goerner.
El lunes próximo regresará a Buenos Aires el ascendente pianista argentino Nelson Goerner, quien interpretará el Concierto para piano y Orquesta Nº 24 en Do menor K 491. El concierto estará dirigido por Sergiu Comissiona e incluye además la Suite de "El caballero de la rosa" y "Movimientos Contrastantes", de Alicia Terzian.
El lunes 19 del actual, Mischa Maisky será el solista en el Concierto para chelo y orquesta, de Dvorak en una noche en la que también se escuchará la "Obertura de Carnaval" Opus 92, del compositor checo y la Sinfonía Nº 6 de Nielsen, con la dirección de Javier Logioia Orbe.
Maisky, que se presentó en el Colón el año último junto a Martha Argerich, ofrecerá además dos conciertos como solista, uno en el ciclo de Cultura en Pilar y otro en la nueva sala de Cámara del Teatro Argentino de La Plata, donde interpretará las Suites para chelo solo de Bach. Maisky está recorriendo el mundo en el año Bach con el ciclo de las seis suites, que grabó para Deutsche Grammophon.





