
Dirigida por Fernando Solanas.
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Durante muchos años fue difícil, si no imposible, acceder al mítico film de Fernando "Pino" Solanas y Octavio Getino (el primero como productor y realizador, el segundo como investigador y guionista) en su versión íntegra original. Las razones son varias, pero no es menor el hecho de que los propios realizadores, fundadores del Grupo Cine Liberación, propiciaron la utilización fragmentaria del film como vehículo de adoctrinamiento y discusión. Editada ahora por primera vez en formato digital, la versión completa de cuatro horas, dividida en tres partes, de La hora de los hornos: Notas y testimonios sobre el neocolonialismo, la violencia y la liberación –tal su título completo– se encuentra al alcance de cinéfilos, estudiosos y curiosos de toda índole. Signo de los tiempos, las proyecciones clandestinas en barriadas y mítines del film político más famoso realizado en nuestro país han sido reemplazadas, cuarenta años más tarde, por la más confortable y ciertamente poco peligrosa exhibición hogareña, control remoto en mano.
¿Cómo puede verse La hora de los hornos hoy? ¿Son palabras como "neocolonialismo", "liberación", "revolución", "lucha de clases" o, incluso, "peronismo", tan relevantes como en el momento de su realización"? La primera parte, titulada Neocolonialismo y violencia, resulta a primera vista la más rabiosamente actual dentro de la estructura general de la película: sólo hay que multiplicar ciertos datos y estadísticas sociales y económicas (niveles de pobreza, desempleo, enfermedades y guarismos macroeconómicos) para obtener una actualización fidedigna. El resto, el fondo de la cuestión, va más allá de las coyunturas y atraviesa tiempos y geografías; el Tercer Mundo sigue siéndolo hoy tanto como entonces. Respecto de la "penetración cultural yanqui", otro de los ejes centrales de este segmento… bueno, ya no se suele utilizar esos términos: ahora hablamos de globalización. Las segunda y tercera partes abandonan parcialmente algunos temas generales para intentar una breve historia del peronismo y plantear las diversas posibilidades para el cambio, entre ellas la en ese momento inevitable lucha armada. Corría el año 1968, Perón hablaba desde el exilio, las juventudes esperaban ansiosas… todavía restaba el desarrollo de una parte importante, y ciertamente triste, de la historia argentina reciente.
Potente, imaginativa, deudora formalmente tanto del montajismo soviético como del cinéma vérité más politizado, La hora de los hornos inventó el agitprop nacional y popular en un momento cuando los cambios sociales drásticos parecían no sólo posibles sino, fundamentalmente, necesarios. Lejos de ser una pieza de museo, el film de Solanas sigue siendo, a pesar de sus cuatro décadas de vida, un inmejorable punto de partida para la discusión del pasado, el presente y el futuro.






