
La juventud se apodera del tango
Exito: el ciclo que se realiza todos los sábados, a las 20, en la Biblioteca Nacional, convoca a mucha cantidad de público y buenas expresiones jóvenes del dos por cuatro.
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"El choclo" invita a bailar, pero la gente no puede ni siquiera moverse de su lugar. El auditorio Jorge Luis Borges está absolutamente colmado. La capacidad de esta sala de la Biblioteca Nacional, ya quedó chica para este ciclo denominado "La joven guardia del tango".
Intérpretes jóvenes, que abordan los estilos del tango de todas las épocas, sigue siendo la consigna de este espacio que acerca los sonidos de la nueva generación de músicos.
Concebido como un mapa de la actualidad del tango, estos recitales están mostrando un verdadero reservorio desde lo interpretativo.
Para esta presentación el Dúo Academia, eligió el camino de Pedro Laurenz, Villoldo, Gardel, y Salgán, para plantarse con una propuesta para bailar, con sutiles arreglos en "Mal de amores" y "El choclo", de Angel Villoldo: un piano que marca los compases y el cello en la búsqueda solista del fueye.
Pero cuando el dúo recrea el sonido de Pedro Laurenz en "Milonga de mis amores", encuentra en el ataque del cello y en la escalada melódica del piano el punto justo de su sonido.
Después el turno del cuarteto Derecho Viejo, que se refugia en el sonido y en los arreglos de Gobbi y Aníbal Troilo.
Reducidos a cuarteto:piano, bandoneón, contrabajo y violín, el grupo no se detiene en innovaciones. Recobran el perfume de antaño, sin descollar, pero con un repertorio que les permite dejar una buena impresión entre el público juvenil.
La gente se entusiasma con: "Rodríguez Peña", de Greco; "El esquinazo", de Villoldo, "La catrera", de Bassi, y "Danzarín", de Julián Plaza.
Cada uno de sus integrantes, llevados adelante por el temperamento del violín y la versatilidad y calidad del contrabajista, logran cohesionar el pulso de la nueva sangre con una propuesta de otros tiempos. A manos de este cuarteto el repertorio de las antiguas orquestas tiene la virtud de sonar creíble.
Se encendió en algunos la nostalgia. Volver a los viejos bailes con orquestas en vivo. El stock de agrupaciones dedicado a los sonidos es amplio. Y muchas de las formaciones que se suben a un escenario lo hacen evocando aquellos arreglos que hicieron bailar a sus padres.
Para romper con ese clima del ayer, suben las Muñecas Bravas. Auténticas tangueras de los noventa pasean glamour, sensualidad y un estilo desgarrado para mostrar otra veta del tango canción.
¿Chicas del rock devenidas en tangueras o tangueras que buscan el vibrato del rock? Laura Casano, que milita en los coros de Los Twist, y la pianista Claudia Levi, también en voz, llevan las historias descarnadas de otros tiempos a sus propias vivencias. Desde ese lugar le dan una bofetada al purismo y tiran abajo el convencionalismo con sus desprejuiciadas versiones de "El día que me quieras", "Los mareados" y "Malevaje", que seguramente molestaron a más de uno.
Tienen argumentos para responder. La buena voz de Casano y el swing de Levi para variar los habituales ritmos sobran para destacar el estilo de estas Muñecas Bravas.
Es un buen cierre para esta jornada donde el título del ciclo se está aproximando a la realidad. La joven guardia del tango avanza y recrea otros tiempos. Todavía le falta mirar al futuro.
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