
La marca del deseo flamenco
"No nos ocupamos del éxito, sino de crecer musicalmente", aseguran los Ketama
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El mayor exponente del nuevo flamenco, Ketama, presentó la semana última en Buenos Aires su éxito musical, el álbum en vivo "De akí a Ketama", que lleva ya vendidos medio millón de placas.
Su actuación para la prensa en La Trastienda, el lunes, mostró a una banda de fuerte expresividad y de un nivel interpretativo excelente.
Por cierto, tanto talento despierta una natural curiosidad y se impuso una charla con los Carmona, los hermanos Antonio (cantante) y Juan (guitarra) y su primo José Miguel (guitarra).
En la entrevista con La Nacion, estos artistas, nacidos en Granada, señalaron que siguen siendo músicos esencialmente gitanos, es decir, de flamenco, y que no buscan fórmulas para el éxito, sino que están ocupados en crecer artísticamente.
También hablaron de su nuevo álbum "Confusión" que, alejado de la salsa, busca la fusión con el soul, el funky y con la música árabe.
Difundir la esencia A continuación transcribimos los pasajes centrales del encuentro.
-¿El flamenco está en un proceso de universalización o ustedes se consideran un caso particular?
Juan: -Yo pienso que el flamenco es la música de un pueblo, del gitano, y que es sólo una expresión del arte gitano. En nuestro caso es el reconocimiento a esas ganas que tenemos de aprender de otras corrientes y de difundir nuestra esencia.
José Miguel: -Nos ha tocado ser primeros en esto que se ha llamado nuevo flamenco. Pero, vamos, que los verdaderos genios en esto han sido Camarón y Paco de Lucía; fueron ellos quienes abrieron esta senda.
-¿Cuando se habla de nuevo flamenco, no sienten que están dinamitando la tradición flamenca?
Antonio: -Nosotros tenemos el flamenco arraigado en la sangre. Sentimos que podemos evolucionar explorar otras corrientes, pero no podríamos ser genuinos sin tener esa esencia gitana, que es bien nuestra.
Ketama tiene esa esencia hasta el tuétano; y te digo más, no dejamos de hacer flamenco. A veces Juan acompaña a Enrique Morente, tocamos con Tomatito, es decir, para nada nos desconectamos de lo que es el flamenco puro.
José Miguel: -Sucede que, en realidad, nos gusta meternos en líos y aprender de otras músicas, tocar con otros músicos.
La salsa quedó atrás
-¿El nuevo álbum sigue teniendo esa veta salsera o muestran otras vertientes?
Juan: -En nuestro último álbum, "Confusión", que saldrá en la Argentina a comienzos de 1998, veréis que dejamos atrás a la salsa. Nos escapamos de esa influencia, de ese ciclo... Ahora hay más pasión mora.
-Vuelven a sus raíces...
José Miguel: -No, no, al flamenco no. Esta más fusionado. Escucha la palabra "con- fusión". Sólo que en este vamos hacia el soul, también al funky y hay más música árabe.
Antonio: -Sí, tocamos con la misma banda, pero también tenemos como músicos invitados a Chez Calé, cantante de raíz argelina, y a un uruguayo, que vive allá, Jorge Dressler.
-Puede decirse que "Confusión" es genuino con su deseo de hacer música mestiza?
José Miguel: -Totalmente, los álbumes son como hijos y uno realmente los quiere a todos."Shongai" era étnico; el "Arte de lo Invisible", más flamenco; después la vena salsera, y éste es de otro tipo.
Son fases, como en la vida. Estamos orgullos de haber vendido medio millón de copias del disco "De akí a Ketama", pero ahora nos jugamos con nuestros gustos y necesidades artísticas.
Juan: -No nos conformamos con la salsa o con el éxito; ante todo somos músicos y no buscamos fórmulas, sino crecer artísticamente.
-¿Cuándo vuelven por aquí?
Antonio: -Volveremos a Buenos Aires en marzo, pues ahora, en noviembre, comienza nuestra gira por España.
Mientras se preparan para la sesión fotográfica, señalan lo entendido del público en esta ciudad y José Miguel Carmona agrega: "Pero si es como si hubiésemos estado aquí toda la vida".
La sangre gitana hirvió en la noche
Todo terminó en una verdadera juerga en La Trastienda. Ketama a puro jaleo: palmas y baile. La gente arriba de las mesas y escuchando el cante de verdá de Antonio Carmona por bulerías. Revelando, sólo en el final, un poco del arte jondo -que heredaron de una familia tradicional como Los Habichuela- ante un público muy heterogéneo: yuppies, actores, melómanos, músicos y curiosos.
Nada mal para la primera presentación de un grupo que era, hasta el momento, gusto de pocos. Ahora, con la ayuda de la TV por la difusión del tema "No estamos lokos", la universalidad de su sonido puede hacer pie en este sur y mostrar parte de la atractiva cultura gitana.
Ketama es uno de los puntales del llamado nuevo flamenco. No es casual que hayan elegido un nombre que remite a una zona de Marruecos para ubicarse en otro lugar, respondiendo a su propia idiosincrasia nómada, con respecto a los que cultivan el flamenco más puro.
Otros sonidos, se incorporan a las bulerías, rumbas, tanguillos y alegrías. Y esa convención de culturas es lo que se acentuó en el disco en vivo "De akí a Ketama", que tiene dos años de antigüedad, y que el grupo rescata en esta presentación porteña.
Lo de Ketama es el mestizaje mas caliente sin perder la raíz. Y no se evaden de este compromiso, donde la salsa, la guajira, la bossa nova y el pop que salen de los teclados, la percusión latina y los metales, se fusionan con el toque flamenco de las guitarras y la voz sensual y descarnada de Antonio Carmona.
Los ritmos negros son los que envuelven las canciones "Verdadero", "Loko", "Se dejaba llevar" y "Djamana, djama", (de esa joya llamada "Songhai 2"), pero siempre con el duende gitano dando vueltas. Los Carmona: Antonio en el cante, y Juan y José Miguel en guitarras, componen la sólida base que deja con la boca abierta a los que desbordan el lugar.
Arriba del escenario, la conjunción étnica del sonido moruno, salsero y flamenco, cuaja tan bien que no se nota la división de estilos. El poderío de la banda es aplastante y contagioso. El ritmo lo llevan con las palmas. Y la fiesta baja del "tablao" y se instala en la gente. Tanto que el joven cantante, no puede evitar comentar: "Qué a gustito estamo".
La encendida actuación sólo mengua cuando Diego Torres canta junto al grupo español "Problema", y la mixtura le da pasto a las fieras.
Pero la sangre hierve con "Vente pa´ Madrid". Y el grupo deja en el final sentada su posición: "Oye, pero mira / Yo soy flamenco / por mis venas yo lo siento, yo lo siento..."
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