
La marca del folklore
A partir de hoy, y durante siete noches, Los Chalchaleros festejarán los 50 años desde que se convirtieron en una leyenda
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Tenemos muchas canciones, así que estamos pensando en poner atriles. Hasta vamos a parecer cantores en serio", bromea Juan Carlos Saravia, que se permite la primera ironía sobre el festejo de los 50 años de Los Chalchaleros.
Decenas de partituras se esparcen por el amplio living de la casa de su hijo Facundo, donde están ensayando ocasionalmente. Son demasiadas canciones, muchos clásicos del imaginario folklórico, que abarcarán las cinco décadas del grupo salteño, desde que tocaron aquel 16 de junio de 1948 en el teatro Alberdi de Salta (hoy rebautizado teatro Ciudad) en homenaje a Güemes y hasta estos siete recitales en el teatro Coliseo, que comenzarán esta noche.
Facundo Saravia (guitarra y voz), Pancho Figueroa (guitarra y voz) y Polo Román (bombo y voz) dicen que habrá invitados especiales, pero se pelean por mantener el secreto. Al bombista se le escapan los nombres de Les Luthiers y Antonio Tarragó Ros, pero hay una larga lista que permanece en el anonimato.
"Es una manera de divertirnos nosotros y divertir a la gente. Queremos mantener el entusiasmo y la sorpresa. El día en que me aburra haciendo las canciones que canto desde los 18 años cuelgo los botines", explica el Gordo Saravia, único sobreviviente original de aquella primera formación compuesta por Aldo Saravia, Víctor Zambrano y Franco Sosa.
La formación que marcó una ruptura para esa época y fue modelo de centenares de grupos posteriores deslumbró por su simpleza: tres guitarras, un bombo, cuatro voces al unísono y un repertorio de canciones anónimas populares.
Saravia enciende la máquina de los recuerdos y cuenta: "Cuando tuvimos éxito muchos vieron el filón comercial y todos los grupos aparecían con tres guitarras y un bombo, pensando que era la fórmula mágica. Pero lo que no sabían es que nosotros aparecimos con esa formación porque ninguno sabía tocar bien ningún instrumento. Zambrano vio un bombo por ahí y dijo :Yo toco el bombo. Yo sabía dos tonos con la guitarra y el Cuchi Leguizamón me empezó a enseñar dos tonos más, el do mayor y dominante. En ese contexto apareció el grupo, y nunca nadie pensó que iba a pasar lo que pasó".
Si el grupo sobrevivió a todos estos años fue gracias a una regla de oro: "Todo aquel que dejaba el grupo nombraba a su reemplazante. Por lo que se mantuvo esa amistad y camaradería que hizo posible que Los Chalchaleros siguieran estando. Y que no surgieran problemas con ex compañeros que quisieran usar el nombre, como les pasó a muchos conjuntos que nacieron en esa época", relata Saravia, como si fuera una especie de guía en esta larga hoja de ruta de Los Chalchaleros.
Así aparece fresca la imagen de bronca de Cocho Zambrano por la primera crítica que les hizo un diario de Buenos Aires llamado Sábado: "Son dos que gritan y otros dos que quieren gritar y no pueden". O la inocencia de otros tiempos, cuando Saravia se encontraba con las amigas de su hermana y le pedían que dijera el famoso "Adeeeentro".
También aparece la sonora carcajada del Cuchi, que sigue resonando en su memoria. "Era un tipo increíble que por ahí iba por la calle silbando algo y de golpe se paraba en un cartel y dibujaba un pentagrama con las notas de una música que se le ocurría en el momento".
Hasta se acuerda de los referentes del grupo: La Tropilla de Huachi Pampa, Los Trovadores de Cuyo, Los Hermanos Abalos y los Hermanos Abrodos. Y se estaciona en los inicios, tiempos de metas utópicas.
"Nadie podía pensar en venir a Buenos Aires. Eran 800 kilómetros de ripio y otro tanto hasta llegar acá. Si uno necesitaba hablar por teléfono, había siete horas de retraso para comunicarse o tenía que esperar dos días. Por eso veníamos a trabajar y con lo que ganábamos nos volvíamos a Salta. Durante tres meses nos rascábamos la panza hasta que se acababa la plata y volvíamos a llamar a Buenos Aires. Creo que también fue una manera de que no se cansen los porteños de nosotros." Otros de los secretos de la longevidad parecen regidos por un estilo inimitable: esa manera de cortar las sílabas que se constituyó en una marca registrada. "No sabíamos cantar y creo que eso de cortar las sílabas fue una defensa a la falta de aire. Pero no nos poníamos de acuerdo y sin querer se convirtió en un distintivo de Los Chalcha. Tanto que un día Yupanqui me dijo: "Mire paisano, ustedes consiguieron la afinación perfecta, que es que la gente reproduzca en su oído lo que no escucha". Hasta Chabuca Granda, después que le contamos esto, hizo lo mismo, y el otro día escuché un tema de Mercedes Sosa donde obvia la última sílaba. Así que hay una influencia", sostiene Juan Carlos.
Este sello que mantuvieron inalterable, sin pudor a la tradición, hasta este fin de siglo, como una postal del folklore de antaño -sugieren- es otra de las claves de su supervivencia. "El conjunto mantiene la mística. Cada vez que subimos a un escenario se enciende algo especial entre los cuatro", explica Facundo, que paralelamente tiene su carrera solista.
Ese espíritu es el que intentaron rescatar en los cinco discos que integran la caja "Los Chalchaleros. Una leyenda..", editado por DBN, donde aparecen los viejos clásicos del grupo interpretados nuevamente por la formación actual.
"Creo que logramos una musicalidad que no había en la primera época del grupo. Los Chalchaleros de antes eran monótonos cuando cantaban, estos de ahora tienen más matices", se sincera Polo Román en tercera persona. Aunque muchos coinciden, incluso ellos mismos, en que la muerte de Ernesto Cabeza, brújula musical de Los Chalcha, dejó a la formación con un déficit irrecuperable. Pancho Figueroa toma la palabra y dice:"Haber cantado de nuevo estos temas fue como recordar toda mi infancia y adolescencia. En el Chaco yo tenía un grupo que cantaba igual que Los Chalchaleros. Con esto se me está cumpliendo el sueño del pibe".
Para el mayor de los Saravia, el grupo nació como un juego y quiere que siga siendo así por mucho tiempo. Nadie piensa en el pos-Chalchaleros. Por ahora, todo sigue igual, casi intacto, si no fuera por algunas ausencias y algunos éxitos que serán difíciles de igualar. Saravia, una de las partes que generó el embrión de esta institución de la música nativa, cierra el círculo de esta larga existencia de medio siglo de folklore: "Formamos el grupo para presumir con las chiquilinas. Pero después siempre mantuvimos el respeto entre nosotros y la gente. Nunca embarcamos a Los Chalchaleros en nada que pudiera provocar un escozor en el público, nos cuidamos de ir a tocar en determinados lugares y siempre tratamos de mantener la calidad y eludir la decadencia. Nos respetamos mucho entre los cuatro. Tanto es así, que no nos vemos casi nunca. En realidad Los Chalchaleros nacieron como una broma, y eso no ha cambiado nada".
Cifras al canto
- 10 músicos pasaron por el grupo: Aldo Saravia, Franco Sosa, Saravia Toledo, Dicky Dávalos, Cocho Zambrano, Ernesto Cabeza, Polo Román, Pancho Figueroa, y Facundo y Juan C. Saravia.
- 50 años cumple el grupo desde el debut, el 16 de junio de 1948.
- 7 shows habrá en el teatro Coliseo (8, 9, 15, 16, 21, 22 y 23).
- 35 mil pesos cobraron en su primera actuación en Radio Splendid (1953).
- 44 placas conforman su discografía completa.
- 5 discos integran su última antología.
De la música a la política
El estilo del grupo lo llevó por escenarios tan disímiles y éxoticos para el canto criollo como Alemania, Suecia, Canadá, Australia, Italia y Francia.
Después del boom de los sesenta, que elevó al grupo a su pico de popularidad, la postura musical, durante distintas circunstacias políticas del país, fue discutida y criticada.
"Siempre dijeron que hacíamos canciones sin compromiso, pero nadie se acuerda de que fuimos unos de los primeros grupos en cantar "El arriero", cuando Yupanqui estaba prohibido, o "Changuito lustrador", sostiene Juan Carlos, que siempre se ha definido políticamente como conservador.
Sin política
Su hijo Facundo agrega: "Nunca quisimos ser un grupo político. Aunque dentro del grupo pensamos todos distinto. Pero si cantábamos un tema de Yupanqui o de Zitarrosa, no hacía falta agregar nada más a la letra".
Juan Carlos, líder de Los Chalchaleros, retoma la discusión y concluye: "Creo que mucha gente se alejó del folklore porque se usó a esta música de forma política. Nosotros elegimos seguir cantando nuestras zambas, como siempre, y por eso algunos nos acomodaron en otro pensamiento, como si hubiéramos adherido al Proceso".



